2/17/2014

Juan Jose Flores

Chaco, naufragio en la playa de Quequén

Desde 1953, durante muchos años, el buque “Chaco” fue parte del paisaje de la playa de Quequén. Muchos se toman fotos con el barco encallado de fondo. Con el paso del tiempo, la embarcación destruida por el oleaje y su historia se desdibujó y se confundió con la de otros barcos del mismo nombre.
El “Chaco” había llegado a Puerto Quequén a cargar cereal y días después, cuando partió hacia Brasil, fue arrastrado por la marea y quedó encallado en la playa, a pocos metros de la Escollera Norte.
A fines de 1967, la Prefectura Naval Argentina comisionó a Puerto Quequén al oficial auxiliar Guillermo Luis Balbi a los efectos de inspeccionar los buques hundidos “Chaco”, “Eleni” y “Marionga Goulandris”.
El informe señalaba que el buque “Chaco esta hundido a unos 150 metros aproximadamente del morro de la Escollera Norte (Quequén), parte exterior con su proa orientada al Rv. 026º. Partido y separado unos 10 a 26 metros a contar de popa a proa. Su obra muerta se halla totalmente desguazada y se estima que debajo del agua y de la arena existe el 60% de la obra vida, totalmente deflorada, aparentemente por los efectos de explosiones y erosionada por la acción del mar. Se aprecian hierros que sobresalen a la superficie en proa y popa, a la altura de la sección media, banda babor existen chapas dispersas sobre la arena. No se pudo determinar la existencia de los órganos de propulsión y gobierno, por estar el espejo de popa sepultado en la arena”.
Una copia de ese memorándum de Prefectura Naval Argentina, con fecha 11 de junio de 1971, señala que el buque Chaco se hundió el 5 de septiembre de 1953, a 200 metros de la Escollera Norte del Puerto local.
De acuerdo al informe, si bien el buque no obstruía la navegación, se intentó reflotarlo, pero con resultado negativo. Por tal motivo, en 1964 se autorizó al señor Luis Alperín a la extracción total de los restos náufragos del citado buque.
En abril de 1971 la Prefectura realizó un plano en el que se señalaban las ubicaciones de los restos del buque Chaco, el Marionga Goulandris, hundido en 1934, y el Eleni, naufragado en 1946.

Recuerdos del Chaco
Existe cierta confusión respecto al carguero de ultramar que se hundió en la playa de Quequén, a metros de la escollera. Esto se debe a que también existieron dos buques de la Armada Argentina que tuvieron el mismo nombre: el transporte de mar “Chaco”, construido en Inglaterra en 1894, y un carguero de igual denominación construido en Alemania y armado en Chile, que fue comprado por el gobierno en 1925.
Aníbal Vanoli, propietario del astillero que lleva su nombre y ex director de la Liga Naval Argentina, señaló que el barco hundido en nuestra ciudad fue construido en Estados Unidos en 1919.
Vanoli explicó que el buque, que se denominaba hasta entonces Schickshinny, llegó a nuestro país en 1952, después de servir 10 años en Estados Unidos. Fue adquirido por la Compañía de Navegación Dodero y rebautizado “Chaco”.
“Venía a Necochea a cargar cereal”, explicó el armador. El buque “sufrió un gran incendio y fue comprado por armadores griegos argentinos y vendido posteriormente al ingeniero Salvador San Martín”.
Vanoli recordó que durante algunos años estuvo al mando del “Chaco” el capitán “Francisco Cachaza, que en un viaje vino con su familia y fue mi huésped”.
“En ese entonces su hijo, con los años capitán de navío, era un chico de 6 o 7 años, que muchos años después volvió al comando de algún barco de la marina de guerra, creo recordar en una visita de las fragatas a Puerto Necochea”, señaló.
Vanoli también fue en cierto modo un testigo cercano del naufragio del Chaco, ya que hasta horas antes su empresa estaba realizando reparaciones en el buque, que se encontraba amarrado en Puerto Quequén.
“En su último viaje, estaba al mando el capitán de ultramar Santa María. Era un sábado y estábamos haciendo reparaciones a bordo, que debíamos terminar antes de zarpar”, explicó.
“Nos avisaron que por razones climáticas no había marea y el barco no partiría, que podíamos continuar a bordo. Pero imprevistamente hubo un repunte de la marea y el comandante del buque, de acuerdo con el práctico, decidió zarpar y nos dio la orden de dejar el barco, porque saldría una hora más tarde”, manifestó.
Vanoli recordó que ese día en el Cine Atlantic se exhibía la película “Noche de rosas y vinos” en la sección “vermouth” y que decidió ir con su esposa y unos amigos.
Pero cuando estaban por ingresar a la sala, le avisaron que el “Chaco” había varado y estaba cruzado en la entrada del puerto, a la altura de la escollera. “Me fui y hasta hoy me quedé sin ver esa película”, señaló Vanoli.

Los otros “Chaco”
El buque “Chaco” había arribado al puerto local para cargar 7.000 toneladas de trigo para Brasil. Zarpó con la carga completa el 5 de septiembre de 1953. A las 17 horas de ese día, encalló a 200 metros del morro de la escollera Norte.
Luego los temporales lo partieron y separaron. Por años fue una postal de la playa de Quequén.
Era común sacarse fotografías en la escollera de Quequén con el buque de fondo.
Sin embargo, con el paso del tiempo, cuando el buque desapareció de la vista, su historia comenzó a confundirse con la de los otros dos barcos del mismo nombre.
Muchos lo confunden con el buque de la Armada adquirido por el gobierno argentino durante la presidencia de Sarmientom en 1884. Esta nave era utilizada principalmente para el transporte de carbón y realizaba habituales viajes a Ushuaia en los que llevaba presos al infame penal.
El viejo carbonero quedó fuera de servicio en 1925. Como no fue desguazado de inmediato, se convirtió en el pontón Nº 5 de la Base Naval de Puerto Belgrano.
También se confunde al “Chaco” hundido en Quequén con el transporte de la Armada comprado a un armador chileno en 1925 y que había sido construido en Danzing, Alemania.
Según Egisto Ratti, este último buque fue el que en 1931, en cuatro viajes, transportó a Ushuaia, como presos políticos, a varios afiliados de la Unión Cívica Radical que fueron confinados en el penal del “Fin del mundo”. Entre aquellos presos políticos se encontraba el padre del propio Ratti.
Ese “Chaco” fue vendido en 1950 a la empresa argentina Navemar y rebautizado Tajamar. Finalmente fue desguazado en Buenos Aires en 1964. El mismo año que se autorizó la extracción total de los restos del “Chaco” naufragado en la playa de Quequén.

Juan Jose Flores

Acerca de Juan Jose Flores -

Dibujante, periodista, blogger y escritor. Recientemente publicó en Amazon, en formato electrónico, la novela Horror en Colonquelú y la antología Cuentos para leer en el smartphone.

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