2/25/2014

Juan Jose Flores

Un observatorio astronómico en Necochea

Necochea
La historia comenzó en 1978, época en que Necochea se convirtió en uno de los principales destinos turísticos de la Costa atlántica. Un pequeño artículo publicado en Ecos Diarios el 22 de noviembre de ese año señalaba que un representante de la conocida firma alemana Carl Zeiss visitaba nuestra ciudad para conocer detalles del proyecto de instalar un observatorio astronómico en el Parque Miguel Lillo.
El proyecto era impulsado por el propio municipio, al frente del que se encontraba el intendente Alberto Percario y si bien en un principio cobró gran impulso, con el paso del tiempo se desdibujó y años más tarde, ya durante la democracia, fue descalificado por el Concejo Deliberante y archivado.
La idea incluso generó un debate, años más tarde, entre el ex intendente Percario y un concejal que calificó el proyecto como “una obra fastuosa al margen de las posibilidades de Necochea”.
La construcción del planetario estaba enmarcada en el faraónico proyecto del Frente Costero que también había impulsado la administración de Percario. Además del observatorio propiamente dicho, se estipulaba la creación de un lago artificial.

Interés
Según la nota antes citada, el 20 de noviembre de 1978 concurría a la Dirección de Planeamiento y Desarrollo municipal, el ingeniero Antonio Cheli, gerente de la firma APAC, “con el objeto de tomar conocimiento sobre el terreno respecto a la factibilidad de instalación de un planetario en la ciudad de Necochea”.
El profesional había concurrido a nuestra ciudad a solicitud de la Secretaría de Planificación del Desarrollo bonaerense (Seplade).
Ese organismo era el que debería proponer a la provincia, en el caso de ser viable, la ejecución de esa importante obra.
La firma APAC representaba en nuestro país a la compañía alemana Carl Zeiss-Jena, empresa que producía los elementos ópticos necesarios para la instalación de este tipo de instrumentos.
Sin embargo, pasó el tiempo y el planetario no se construyó durante la gestión de Percario, por lo que el proyecto fue analizado a fines de julio de 1984 por el Concejo Deliberante.
El HCD descalificó el proyecto y lo archivo. En agosto de ese año el concejal Alejandro Di Croce explicó a Ecos Diarios que “el expediente se inició en octubre de 1978 y fue dirigido al secretario de Planeamiento y Desarrollo de la Provincia”.
Según Di Croce, el ex intendente justificaba el proyecto en que “la materialización de la obra contribuirá a afianzar la imagen de pujanza y dinamismo que el superior gobierno de la Provincia ha impreso al proceso actual, acompañando esta administración la responsabilidad de sustentar ese prestigio”.
“De modo que el Planetario era un complemento de la brillante obra que desarrollaba el gobierno provincial y estaba enmarcado también con lo que se llamó Frente Marítimo”, explicaba Di Croce.
Y añadía que “este expediente recorrió una serie de oficinas y la obra estaba presupuestada en septiembre de 1979 en 4.500.000 dólares”.
“Se trata de una obra fastuosa que estaba al margen de la posibilidad de Necochea”, argumentaba.
Días después, Percario le respondía a Di Croce y manifestaba que “el proyecto, y lo manifiesto así porque no pasó de eso, que promovía la instalación de un planetario en el Parque Miguel Lillo”, estaba fundamentado en “el espíritu que animaba a los funcionarios de la Secretaría de Planeamiento de la Provincia”.
Señalaba sin embargo, que el valor de la obra proyectada no era de 4.500.000 dólares, sino de 800.000.
La discusión ingresaba entonces en el ámbito político, con acusaciones cruzadas en las que se cuestionaba la aptitud de unos y otros y también las ideologías, a partir de la fuerte antinomia de un gobierno y otro.

Una idea única
A pesar del rechazo de la ciudadanía al gobierno de facto y a proyectos surgidos en esa época y lo inviable de la realización de una obra de esa magnitud en el Parque Miguel Lillo, hoy cabe preguntarse qué hubiera ocurrido si el planetario se construía.
Sería Necochea una de las pocas ciudades de la Argentina que cuentan con un observatorio astronómico. En la región sólo el balneario de Monte Hermoso cuenta con uno, que fue fundado en 1998 por impulso de un grupo de aficionados.
En el país únicamente la Ciudad de Buenos Aires cuenta con varios observatorios: el Planetario Galileo Galilei, el de la Asociación Amigos de la Astronomía, el del Colegio San José y el del Instituto Superior “Dr. Joaquín V. González”.
En el Parque Pereyra Iraola, en el partido de Berazategui, se encuentra el Instituto Argentino de Radioastronomía y cerca de allí el Observatorio Astronómico de La Plata, cuya construcción fue ordenada por el gobernador Dardo Rocha en 1881, el mismo año de la fundación de Necochea, aunque la edificación comenzó en 1883.
En la provincia de Buenos Aires también se encuentra uno de los observatorios más nuevos, el Astrodomi, que fue inaugurado en 2008 en Talar, Partido de Tigre. Está dedicado a la búsqueda de supernovas, el seguimiento de asteroides y la astrofotografía.
Otro observatorio en el territorio provincial es el Municipal de Mercedes.
En tanto, la provincia de San Juan cuenta con el Complejo Astronómico “El Leoncito” y el Observatorio Astronómico “Félix Aguilar”. Córdoba, Tucumán, Río Grande y Mendoza, también cuentan con observatorios.
Sin dudas, la construcción de un observatorio en el Parque Miguel Lillo hubiera sido una obra que habría distinguido a la ciudad, pero como tantas otras ideas que pudieron impulsar el crecimiento de Necochea, sólo quedó en los papeles, como una promesa que nunca se cumplió.

Juan Jose Flores

Acerca de Juan Jose Flores -

Dibujante, periodista, blogger y escritor. Recientemente publicó en Amazon, en formato electrónico, la novela Horror en Colonquelú y la antología Cuentos para leer en el smartphone.

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