11/30/2015

Juan Jose Flores

El Museo Histórico de Necochea, entre el deseo y la desidia

Museo Histórico Regional de Necochea
El 18 de agosto de 1971, en el antiguo edificio de la Municipalidad de Necochea, en la esquina de avenida 58 y calle 61, fue habilitado el Museo Histórico Regional. Esta inauguración, que prácticamente pasó desapercibida, fue la respuesta a un viejo anhelo de los amantes de la historia local. Desde su fundación, 90 años antes, la ciudad nunca había contado siquiera con un archivo.
El proyecto había cobrado impulso el 1º de octubre de 1970, cuando el museo fue creado mediante el decreto municipal 576. Meses después, el 1º de mayo de 1971, otro decreto designó a Egisto Ratti como director.
En septiembre de 1972, un comunicado de la institución informaba que estaba en marcha “la reparación y acondicionamiento del local que la Municipalidad cedió para el funcionamiento del museo, en calle 61 Nº 2627”.
“Se continúa la tarea de organización y contactos, para ir obteniendo elementos y documentación para la formación del patrimonio del novel instituto”, agregaba la nota.
“Estamos recibiendo ayuda de instituciones y de personas de Necochea, como así también de la zona y de otras partes del país. Todos aquellos que tengan alguna referencia histórica, que posean elementos pedimos que nos faciliten en préstamo o donación para exponerlos. Así iremos salvaguardando cosas de muchísimo valor para nuestro patrimonio”, agregaba el comunicado.
Explicaba además que “sin el debido apoyo de este tipo de colaboración no puede formarse ningún museo. En cada casa o establecimiento de campo, debe haber algo digno de exhibir, dese un antiguo candado, a placas recordatorias, cargas, marcas de ganado antiguas, instrumento musicales ya viejos, etc.”
Otro comunicado, dado a conocer por el museo en marzo de 1974, informaba que se iba a habilitar otra sala para exhibir toda la documentación aportada por la población, pero que la institución no contaba con vitrinas para exponer el material. “Es por ello que solicitamos en donación, préstamo o alquiler, mostradores, vitrinas, repisas, bibliotecas, marcos de cuadros o cualquier marco exhibidor”.
Tras un tímido inicio, el museo comenzó a cobrar importancia, lo que se ve reflejado en el número de visitas de los primeros años. Según un artículo publicado en 1976, en el primer año, desde el 18 de agosto al 31 de diciembre de 1971, concurrieron al museo 561 personas.
En 1972 el número aumentó a 1.120 visitantes y en 1973, a 1.916. El gran auge se produjo en 1974, cuando el número de visitas llegó a 10.343 y en 1975 se redujo a 7.849.
El museo funcionó en la Municipalidad hasta 1977, cuando el antiguo edificio fue demolido para construir allí las modernas instalaciones del Registro Civil.
Ese año la colección del museo comenzó un peregrinaje que duró varios años y que tuvo como consecuencia la pérdida de muchas piezas de alto valor histórico.

Crecer en la desidia
El 25 de abril de 1979 Ecos Diarios publicó un artículo titulado “Hay 1.472 objetos en el Museo Regional”.
La nota señalaba que se habían incrementado las colecciones de fotografías y elementos de la historia local. Explicaba además que la institución continuaba con las investigaciones históricas, que se extendían a archivos de La Plata y Buenos Aires en busca de fotografías y otros elementos vinculados a Necochea.
Sin embargo, la nota ratificaba una queja que ya había expresado Ecos Diarios en otros artículos: todo el material del museo se encontraba depositado en una vieja casa del centro de la ciudad y las colecciones sufrían el paulatino deterioro propio de encontrarse en un ambiente no propicio para su adecuada conservación.
Finalmente, ese mismo año, la colección fue trasladada a la casona que perteneciera a los Díaz Vélez, en el Parque Miguel Lillo.
Pero debieron pasar otros dos años para que el museo fuera habilitado en su nueva sede, en marzo de 1981. El largo peregrinar de la colección provocó la renuncia de Egisto Ratti, principal impulsor del museo. “Siempre he tenido que estar mendigando, rogando y haciendo largas colas para obtener cualquier cosa”, dijo con evidente fastidio y cansancio por la inacción del municipio.
En mayo de 1981 asumió como nueva directora María Teresa Quintana de Peralta, conciente de la necesidad de “sacar el museo a la calle”.
En los meses siguientes se realizaron distintas obras de remodelación con vista al Centenario de la ciudad.
El 15 de octubre de 1981 se inauguraron dos nuevas salas en la casona. Una se denominó “Don José Anasagasti” y la otra la Sala del Vestido.
En esos días también se habilitó una muestra de tallas de hueso y madera perteneciente a la familia Gundel.
En viernes 22 enero de 1982 se inauguró el acceso a los museos desde la avenida 10 durante una ceremonia que fue presidida por el intendente Alberto Percario.
Con el paso del tiempo, se inauguraron nuevas salas, pero a mediados de los 80 la situación comenzó a cambiar y el museo cayó otra vez en bajo el peso de la desidia de los gobiernos de turno.
El 15 de octubre de 1990 Ecos Diarios reflejó la situación de la institución en un artículo titulado “Estado de abandono del Museo Histórico Regional”.
“Un progresivo deterioro se está produciendo en las instalaciones del Museo Histórico Regional, como consecuencia de la carencia de trabajos de mantenimiento adecuados en diferentes sectores del inmueble y pareciera que el abandono es la ‘principal pieza’ que puede exhibirse en el lugar”, señalaba la nota.
Debió pasar más de una década para que se realizaran las obras largamente esperadas. El 12 de octubre de 2005 fue inaugurada la remodelación del edificio. Las obras concluyeron luego de 100 días de trabajo. “Este museo ha tenido épocas felices y momentos no tan buenos, y en la actualidad estamos viviendo un nuevo renacimiento del lugar”, señaló el entonces intendente Daniel Molina. “Los museos no son sitios muertos, son lugares colmados de historia, donde el pasado cobra vida”.

Artículo publicado en Ecos Diarios de Necochea

Juan Jose Flores

Acerca de Juan Jose Flores -

Dibujante, periodista, blogger y escritor. Recientemente publicó en Amazon, en formato electrónico, la novela Horror en Colonquelú y la antología Cuentos para leer en el smartphone.

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