26 de noviembre de 2004

Juan Jose Flores

Días de radio

Cuando era chico, en casa no tenía televisión, por eso crecí escuchando radio. Recuerdo que en los momentos en que no iba a jugar con otros chicos y no tenía nada que hacer, me llevaba la radio afuera y me sentaba a escuchar en el porche, mirando la gente que pasaba por la vereda.
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22 de noviembre de 2004

Juan Jose Flores

Travesía por el Río Quequén



En los primeros meses de 1981, cuatro jóvenes se propusieron realizar un raid en canoas desde el nacimiento del Río Quequén hasta su desembocadura. Pensaron que sería fácil, que el viaje les llevará sólo unos días, pero el viaje se transformó en una aventura. Tardaron 10 días en recorrer los 250 kilómetros de extensión del río, conocieron lugares que jamás había siquiera imaginado que existieran en nuestro partido y afrontar el desgaste de la convivencia.
Meses antes, dos jóvenes tenían ganas de embarcarse en una aventura por las aguas del Río. Pero ni siquiera se conocían.
Un día Juan Piergentile (22 años) se encontró con Claudio Spaltro (19). Ambos se conocían del servicio militar y Claudio sabía de la idea de Juan sobre navegar por el Quequén. Le dijo que conocía a otro joven que tenía la misma idea: Gabriel Bustos, de 20 años.
Poco después, Juan y Gabriel se encontraron, se presentaron y comenzaron a hablar de realizar juntos el raid. Poco después se sumó Claudio Spaltro y otro amigo suyo: Marcelo Ovadía (19).



Veinte años después

"Siempre soñé con hacer algo así", dijo hace unos días Juan Piergentile, que 23 años después de aquella aventura, quiere volver a repetirla. A su lado, Marcelo Ovadía también sueña con esa posibilidad.
"Me encantaría repetirlo, incluso con más gente, especialmente jóvenes, para que conozcan los lugares que tenemos", dijo Piergentile. "Porque el río es hermoso y está virgen todavía. Es algo que tenemos que explotar, ya que es tiene un gran potencial turístico".
En la actualidad, a veinte años de la expedición, Ovadía y Piergentile todavía recuerdan las bellezas naturales del río, que hasta ese momento también era desconocido para ellos.
La aventura se inició como una travesura juvenil. "Recuerdo que dos meses antes nos reuníamos en Fontenai, después de comer y empezamos a anotar todo lo que íbamos a llevar", comentó Marcelo. Hablaban de los elementos que necesitaban para emprender el viaje, pero lo hacían sin mucha conciencia de las dificultades que enfrentarían.
A través de un tío de Juan, consiguieron las dos canoas, que pertenecían al Rowing Club, y comenzaron a realizar un leve entrenamiento para estar en forma.
"Surgió la idea de hacerlo en adhesión al Centenario de Necochea, a ver si nos ayudaba la Municipalidad", dijo Ovadía. Pero finalmente no recibieron apoyo oficial y la mañana del 8 de noviembre llegaron en una camioneta hasta la Colonia Juan de Garay, partido de Benito Juárez, donde se unen el Arroyo del Medio y el Ye Huincó y nace el Río Quequén.
Alrededor de las 11 de la mañana, metieron las canoas al agua y comenzaron la aventura. En realidad, en ese lugar el río era tan bajo que en partes debían cargar las canoas.
En otros lugares el cauce era muy estrecho y las barrancas casi se juntaban. En el primer día de viaje, Ovadía, Piergentile, Bustos y Spaltro se encontraron con un Río Quequén que nunca habían imaginado: salvaje, inexplorado y sorprendente.
Grandes saltos de agua, barrancas altísimas y una soledad por momentos agobiante. "Hubo días que no veíamos a nadie", explican ahora Ovadía y Piergentile.
"Yo lo conocía de Las Cascadas para acá, como la mayoría de los necochenses", dijo Ovadía. "Pero hay saltos impresionantes y barrancas de hasta 15 metros de altura".
"Si muestro algunas de las fotos que tomamos y le pregunto a la gente en dónde cree que estamos, nadie puede creer que sea el Quequén, porque estos lugares son desconocidos para la mayoría de los necochenses. Las maravillas que tenemos son espectaculares, el río es fabuloso", comentó Juan.

El raid
La primera noche, cuando se dispusieron a dormir se llevaron una desagradable sorpresa. Ellos, en su entusiasmo, ni siquiera habían abierto la carpa que les prestaron para acampar y no sabían que en realidad tenía capacidad para dos personas.
"Así que teníamos que dormir como canelones, todos apretados", dijo Ovadía. "Aunque si la noche estaba muy linda dos dormían afuera y los otros adentro".
Ese sólo fue el primer inconveniente. Al cuarto día a Marcelo se le empezaron a hinchar las piernas como consecuencia de las quemaduras de sol. Luego le pasó lo mismo a otro de los integrantes del grupo.
Pero no todas fueron malas. El grupo había informado a la radio que iba a hacer el raid para que la gente del campo estuviera enterada y no fuera sorprendida por la presencia de desconocidos en el río.
Una maestra que había escuchado la noticia los vio desde un colectivo a la altura de Puente Blanco y avisó a la radio local. Fue así como los periodista de El Atlántico de Mar del Plata llegaron hasta el lugar para hacerles la primera entrevista.
La noticia comenzó así a difundirse a nivel nacional a partir de ser reproducida por la agencia Télam.
"Al día siguiente, después de que nos fuimos, el lugar se llenó de gente que quería vernos", dijo Piergentile.
Poco después conocieron a Luis Pulido, capataz de la estancia La Horqueta, que los invitó a comer parrillada y empanadas. Para ellos fue un festín, porque ya para ese momento comenzaban escasear las reservas.

Convivencia e inconvenientes

"Por las noches debíamos dejar secar las ropas que se mojaban durante el día y todo el equipo lo poníamos debajo de las canoas, para que el rocío no las humedeciera", recordó Marcelo.
Después del quinto día el cansancio comenzaba a hacerse sentir.
"Al cuarto o quinto día ya queríamos llegar. Entonces cada vez que veíamos un monte de lejos, decíamos, el monte de Las Cascadas. Y no era", dijo Marcelo. "Cada día decíamos: llegamos mañana y a la noche teníamos que volver a acampar".
El paisaje deslumbrante, poblado por carpinchos, víboras, gallaretas, ranas y aves de la región, comenzaba a tornarse rutinario y comenzaron a surgir los problemas de convivencia.
"En el grupo no había una amistad de años. Yo conocía a Claudio de la colimba, pero no a los otros dos muchachos. No había una amistad", explicó Piergentile. "Al principio fue fácil, porque todo era divertido y estábamos descansados".
Pero el cansancio, la diversidad del grupo y las dificultades de la aventura estuvieron a punto de hacer fracasar la aventura. "Llegó un momento en que empezamos a discutir y, después de calmarnos, hablamos y nos pusimos de acuerdo en que teníamos que terminar el raid", agregó.
En esas circunstancias, las cosas parecieron complicarse aún más con la rotura de una de las canoas. Fue antes de llegar a Las Cascadas, en uno de los saltos de agua.
Sin embargo, estaban decididos a llegar. Repararon la canoa con fibra de vidrio, cargaron todo en la otra lancha y siguieron viaje. En Las Cascadas ya había gente esperándolos. La última jornada fue bajo la lluvia y llegaron al Rowing Club el miércoles 18 de noviembre, a las 18.30.
En declaraciones a Ecos Diarios, Claudio Spaltro definió la aventura como "inolvidable". "Hemos vivido momentos muy lindos, otros difíciles, de peligro, alegres, de nervios. Uno de los mejores, la llegada al Club. Uno difícil, el sábado a la tardecita, cuando se nos rompió la canoa en la que iban Juan y Gabriel. Perdimos una mochila, alimentos y ropa", explicó.
Los raidistas fueron famosos por unos días. Estuvieron en el programa de televisión "Tiempo Libre", que se emitía por Canal 8 y era visto en todo la región y los diarios nacionales difundieron su aventura. Gabriel Bustos manifestó a Ecos Diarios por aquellos días su intención de realizar otra travesía en cualquier momento.
"Pero por distintas circunstancias nos comenzamos a separar y no nos unimos más", dijo Piergentile. "Teníamos ganas de hacer el Río Negro en gomones", agregó Ovadía.
Sin embargo, las ganas siempre están. Piergentile y Ovadía están dispuestos. Gabriel Bustos, que ahora vive en La Plata, mantiene su idea de volver a navegar por el Quequén. Han pasado 23 años, pero los muchachos conservan su espíritu aventurero.

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16 de noviembre de 2004

Juan Jose Flores

En el cajón



Entre los papeles que guardo en el cajón de abajo de mi escritorio, en la redacción del diario, encontré doce libros. No es que no supiera que los tenía, simplemente estaban allí abandonados. Son libros que me enviaron para que realizara reseñas y comentarios.
- Encontré uno titulado "Gota de júbilo", del periodista y escritor entrerriano Roberto Romani.
- Un libro del ex intendente de Mar del Plata, Mario Russak, titulado "Piquete al desarrollo".
- "Carpa Blanca. Los caminos de la resistencia popular", una antología de los textos distinguidos en la Segundo Concurso Nacional de Poesía y Narrativa organizado por CTERA el año pasado.
- La novela "Locura", publicada recientemente por Gastón Pérez Carrizo, un joven de 21 años, estudiante del profesorado de Música en la Escuela Provincial de Artes de Necochea.
- Un informe de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva denominado "Elementos de diagnóstico y prioridades de ciencia y tecnología en recursos naturales"
- Dos libros de la docente, poeta y escritora necochense Tina Ferré: "Con las hojas del alma" y "Necochea en mi bolsillo"
- Un grueso volumen definido por Roberto Arévalo (el autor) como un manual didáctico sobre las Islas Malvinas que se llama "Morir con gloria". Editado por Dunken.
- Un poemario del juez Héctor Negri titulado "Rostros de amor", publicado por Nahuatl
- Un librito de anécdotas gauchescas llamado "Zoilo el simple", de Andrés Ruzo, publicado en la colección Umbrales, en Santa Fe.
- Un poemario editado en 1997 en Necochea por José Gálvez Melo, llamado "Sólo cenizas y diamantes"
- Un libro de género inclasificable denominado "Honrar la vida", que recopila textos biográficos de la necochense Silvia Kristiansen

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Juan Jose Flores

El primo italiano

Leopoldo Marcolongo, intendente de la localidad de San Giorgio in Bosco, Italia, me envío por email esta reproducción de una página de un diario de Padova. En ella se publicó un facsímil de la entrevista que le realicé para Ecos Diarios, durante su visita a Necochea.


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15 de noviembre de 2004

Juan Jose Flores

Más del ojo

Julio Peralta también me hizo llegar al diario unos poemas escritos en un bar, mientras leía una revista cholula. Allí le surgieron estos versos.

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La sierra corta
y sangrás,
la montaña es alta
y no podés escalarla;
el mar está cerca
pero no te metés en él
porque no sabés nadar
y tenés miedo de ahogarte.
Todo lo demás que pueda
/acontecerte
manejalo como puedas...
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Juan Jose Flores

Otro libro

Hoy es día de libros. También mi amigo Julio Oscar Peralta me envió uno. Se trata de Tierras de Promisión, del poeta francés Jacques Canut.
El autor ha publicado más de cien poemarios y entre sus últimos trabajos se encuentra la traducción al francés de Viaje das almas perdidas, el tríptico de Peralta.
También prometo un comentario de este poemario para los próximos días.
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Juan Jose Flores

El talismán de Lina

Hoy me llegó por correo el nuevo libro de Lina Caffarello. Se llama Alguien tiene un talismán y fue publicado por Febra Editores. Es el segundo poemario que publica Lina, coordinadora de nuestro weblog grupal El Escribidor. El anterior se llamó Suma y resta y apareció en agosto de 2003. En los próximos días escribiré un comentario.
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12 de noviembre de 2004

Juan Jose Flores

Redacción de guiones de historietas

Hasta fines del siglo XX, la historieta no fue valorada como arte. Pero menos aún fue valorado el oficio de guionista. Siempre fueron los dibujantes quienes se llevaron los elogios.
Sin embargo, no existen buenos cómics sin buenos guiones. Y desde hace unos años los guionistas se encuentran en vías de extinción, mientras que proliferan los dibujantes.
Esto se debe a que, precisamente por la subvaloración del género, se cree que escribir una historieta es algo fácil: como si se tratara de describir las imágenes de cada cuadrito y los textos de los globitos.
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10 de noviembre de 2004

Juan Jose Flores

Recuerdos del futuro

Hace unos días escribí un post sobre algunos de mis sueños más tenebrosos. En él comentaba cierta capacidad de predicción que tienen algunas personas.
El título de este post está inspirado en un libro que leí hace un tiempo: "Podemos recordar el futuro". La autora, cuyo nombre, irónicamente, no recuerdo, realiza un acercamiento a la naturaleza inmutable del ser humano.
Según ella, en algunas ocasiones podemos "recordar" el futuro porque en realidad el tiempo es sólo una dimensión de este mundo en el que vivimos. Esa dimensión desdobla nuestra mente en pasado, presente y futuro y nos permite adquirir experiencia. Sin embargo, el yo es infinito y sin tiempo, y por ello algunas personas tienen el "don" de recordar el futuro con tanta claridad como el pasado.
¿Y a qué viene todo esto? A que en los últimos días, en uno de esos momentos en que todo parece quedarse quieto a nuestro alrededor y somos más conscientes de nosotros mismos, sentí que ese instante ya lo había vivido y que todo en mi vida estaba en el lugar que alguna vez "imaginé" que iba a estar cuando tuviera 34 años.
Por un instante sentí que mi presente y mi futuro eran en realidad un recuerdo y que yo estaba más allá, en algún lugar donde nada puede dañarme.
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