28 نوفمبر 2005

Juan Jose Flores

Bastián en el bingo

Carlos Alberto Bonserio escribió hace unos años Médano Blanco, una novela emparentada con la metafísica y los libros de autoayuda. Ahora, bajo el seudónimo de Bastián Carlomagno, vuelve publicar bajo el sello Centro Cultural Kemkem, una ficción ambientada en el sórdido mundo de los juegos de azar.
Camino a Las Vegas retrata con un fidelidad descarnadas, a los oscuros personajes que pueblan bingos y casinos, perdedores obsesionados con la idea de ganar una fortuna.
Ya desde la primera página, a través de la voz de uno de los personajes sienta su punto de vista sobre el juego y parece marcar definitivamente el rumbo de los otros: "La recaudación de una máquina o una ruleta se repartía entre el que las fabricaba, el jugador, el personal y el gobierno. Tenía una idea fija sobre el tema del juego: si en ese reparto el único que ponía dinero era el tonto jugador y los otros siempre cobraban... ¿quién perdía? Las posibilidades de ganar eran mínimas, por lo tanto en absoluto recuperaría lo apostado y mientras más jugara, más perdería".
Ninguno de los personajes que transitan esta novela parece destinado a salvarse, aunque los golpes de fortuna pueden ser inesperados.
Bastián es fundador del Centro Cultural Kemkem, que también editó Un viaje inesperado a la Argentina, de la española Victoria García Pereira, ganadora de un concurso organizado por la entidad.
Además, es el compilador de los textos que integraron el libro Hijos de la gloria, en homenaje a los héroes de Malvinas.
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13 نوفمبر 2005

Juan Jose Flores

Masonería en Necochea


-"¿Pues no es la beneficencia mutua nuestro objeto?"
-"Seríamos ridículos si sólo para eso nos rodeáramos de símbolos y misterios".
-"¿Cuál es entonces nuestro secreto?"
-"Es inviolable por su naturaleza y se conserva hoy tan puro como cuando se encontraba en los Templos de la India, la Samotracia, del Egipto y de la Grecia. El que no estudia cada uno de nuestros tres grados, no comprende bien sus símbolos y explica su oculto significado, podrá vanagloriarse con los títulos pomposos de Maestro, hacer señas más o menos extravagantes y pronunciar palabras judío-bárbaro-helénicas; pero no será nada ni sabrá nada que ignore cualquiera de mediana educación..."

Este interrogatorio, que pertenece al Instructivo del Aprendiz de la liturgia masónica, y que debe responder aquel que quiere ingresar a la hermandad, es un ejemplo del cuidado con que los masones preservan sus enseñanzas, a pesar de que según sus estatutos, son una institución pública legalmente constituida.




La masonería en Necochea

De allí que en la actualidad, siguen tejiéndose fábulas y mitos alrededor de esta agrupación y, por extensión, sobre la fundación de Necochea que, según la historia lugareña, recibió el impulso de la masonería.
Aunque la primera iniciación de la logia masónica El Sol Argentino del Valle del Quequén se realizó el 15 de noviembre de 1900, diecinueve años después de la colocación de la piedra fundamental de la ciudad de Necochea, tradicionalmente, siempre se ha relacionado a los fundadores de nuestra ciudad con esa sociedad secreta.
La relación se puede probar simplemente leyendo el acta de fundación, donde se invoca "el nombre del GADU, fuente de todo poder y de todo progreso".
Como ya se explicara en una nota publicada en este mismo suplemento el 18 de febrero de 1996, titulada "Masones en Necochea", GADU es la sigla de Gran Arquitecto del Universo, nombre que los masones le dan a Dios.
Angel Murga, hoy considerado oficialmente fundador de la ciudad, había sido iniciado en la masonería antes de instalarse en Cristiano Muerto, donde fue comandante de la Guardia Nacional.
En aquella época, grandes personajes de la realidad nacional estuvieron relacionados a la masonería: José de San Martín, Manuel Belgrano y Faustino Sarmiento, fueron los más populares. Pero también políticos que incidieron en la historia de la provincia Buenos Aires y de Necochea, como Aristóbulo Del Valle y José Hernández, ambos iniciados y diputados que impulsaron el proyecto de Murga.
Entre los legisladores que apoyaron esta iniciativa se encontraba Enrique P. Moreno (iniciado en 1869 y que mas tarde ostentaría el grado 33, el más alto de la masonería argentina), a quien secundan Carlos Alfredo D'Amico (el argentino que casi llegó a presidente de México y Gran Maestro del Gran oriente del Rito Argentino); Juan Coquet (otro hermano que también firma con tres puntos) y Federico de la Barra (Venerable de la Logia Unión).

La masonería

Según un folleto de la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones, "la masonería es una institución esencialmente filosófica, filantrópica progresista".
Allí se la define como una sociedad iniciática, "cuyo secreto consiste en reservar el conocimiento de los ritos y ceremonias a los iniciados", porque se trata de "un método de perfeccionamiento espiritual".
Sus miembros sostienen que no es una sociedad secreta "en cuanto a la institución legalmente constituida; las autoridades argentinas le tienen concedida la personería jurídica desde el año 1879, y sus fines son igualmente conocidos por cuanto están enumerados en os Estatutos aprobados por el Gobierno de la Nación y ampliamente difundidos en diccionarios, enciclopedias y publicaciones históricas".
Según la tradición, la palabra Francmasonería deriva del francés "franc" (franco, libre), "masón" (albañil). Los ritos escoceses, la francmasonería es "un hermoso sistema de moral revestido de alegoría e ilustrado con símbolos". Y "una ciencia que se ocupa de la investigación de la verdad divina".
Muchos aseguran que la francmasonería nació el 24 de junio de 1717, ya que el mismo día, pero de 1917 las logias de todo el mundo celebraron el bicentenario de la sociedad. Sin embargo, el verdadero origen es desconocido.
Algunos creen que en el año 926, en la provincia inglesa de York, se formó una asociación de albañiles que estaba exceptuada de pagar impuestos. De allí la francmasonería habría tomado símbolos de la albañilería. El estatuto de esta sociedad prohibía que sus miembros divulguen sus secretos profesionales.
De acuerdo a este último precepto, los miembros no deben revelar por ninguna razón los sucesos que ocurran en sus reuniones. Esto llevó a los antimasones a preguntarse ¿por qué, si decían que el fin de su asociación era la filantropía y la fraternidad universal, ocultaban sus ritos? ¿No serían otros sus propósitos?
Otro de los principios es la universalidad. De acuerdo al mismo el masón debe ser hermano del masón, aún en tiempos de guerra. Masonería y patria son antagónicas, por lo cual la patria se desvanece. De allí que muchos han tomado este precepto como un rasgo comunista.
Debido a que no adhiere a ninguna religión, la Iglesia la condenó mediante las bulas de Clemente XII (1738); Benedicto XIV (1751); Pío VIII (1821) y León XII (1825).

Entre luces y sombras


Aunque durante años se ha mitificado a la masonería necochense como un grupo oscuro de individuos que trabajó desde las sombras para la fundación de la ciudad, las evidencias históricas existentes parecen contradecir esta idea.
Según la historia local, el 12 de octubre de 1881, día soleado y ventoso, se realizó la ceremonia oficial de fundación de la ciudad y mientras se desarrollaba una fiesta popular con baile, asado con cuero y cohetes, se redactó el acta.
El hecho de que haya sido firmada a plena luz del día y ante toda la comunidad, parece desmentir el carácter de secreto en que se movía los masones locales, que hacen clara referencia a su condición de tal en la misma acta, ya que incluso firmaron utilizando símbolos de masónicos.
Además de Murga, también firmaron los Segundo Murga, Francisco Baño, Pedro Iraola y Román De Lucía, todos reconocidos como masones.
El acto se desarrolló donde hoy se encuentra el monumento al General Necochea, donde Benedicto Calcagno (también iniciado en la logia local), había colocado el mástil del velero El Filántropo, naufragado en Médano Blanco 10 años antes.
Una acuarela del arquitecto Román De Lucía (hijo), representa a Calcagno sosteniendo un mojón en cuya tablilla superior se destaca la sigla GADU.

Masones en Necochea

Según el historiador Egisto Ratti, la masonería tuvo una gran influencia en el crecimiento de la ciudad. En 1883 habrían tenido participación en la creación del primer Consejo Escolar.
Ese mismo año Julio Rasmussen y otros daneses, todos relacionados a la logia local, introdujeron los primeros elementos mecánicos en la agricultura. Incluso el primer médico con el que contó la ciudad, Angel Santos, registraba antecedentes masónicos antes de llegar a Necochea.
La Sociedad Española, la Italiana y la Francesa contaban entre los miembros de sus comisiones directiva a destacados masones, como Luis Arigotti, Martín Yrigoyen, Pedro Alvarez, Facundo Lugones, Francisco Martucci, Ignacio Tellechea, Hilario Laborde, Lorenzo Bozzo, Andrés San Pedro, Donato D'Angelo, Juan Marino, Francisco Sassaroli, Rafael Giusti, Pedro Dofour, Agustín Guillot y Germán Wellhs, entre otros.
De acuerdo a la misma fuente, fueron los masones quienes donaron el terreno donde se construyó el edificio de la Sociedad de Beneficencia. También habrían intervenido en la creación del puerto de cabotaje, en la instalación de teléfonos, luz eléctrica, tranvías, la construcción del Palacio Municipal, la ampliación de la red ferroviaria y la fundación de los pueblos del interior del Partido.
No es extraño que haya sido así, ya que los más destacados hombres de la ciudad, aquellos con influencias y recursos para impulsar el desarrollo local, era masones.

Oscuridad

El carácter abierto y público de la masonería en Necochea también parece evidenciarse en el hecho de que durante la inauguración de la sede de la logia local, en la calle 57 entre 62 y 64, el diputado Alfredo Palacios ofreció una conferencia sobre el divorcio.
La presencia de un personaje de tales características en nuestra ciudad debió atraer no sólo a los masones.
Sin embargo, con el paso de los años, se ha creado entorno a los masones un aura de misterio y muchos los imaginan como un grupo de conspiradores, que sólo podían reconocerse mediante el uso de algunos discretos símbolos, saludos y códigos secretos.
Pero lo cierto es que la mayoría de sus obras eran cotidianas, como pagar los entierros de personas sin parientes, confraternizar con tripulaciones de barcos extranjeros o intervenir para conservar la moral pública, por ejemplo, oponiéndose a la apertura de prostíbulos.
Sin embargo, la libertad en la que vivían pareció llegar a su fin en septiembre de 1930, cuando el un párroco, declarado antimasón, hizo detener a todos los miembros de la logia y confiscar los documentos.
La documentación habría quedado destruida luego de permanecer a la intemperie en la comisaría local, según algunas fuentes. Sin embargo, hay quienes sostienen que antes del cierre de la logia los papeles fueron trasladados a Lobería.
"En épocas de cruenta persecución que en algunos países se ha lanzado contra la Masonería, es lógico que se hayan constituido grupos de masones discretamente reservados, lo mismo que hicieron los cristianos perseguidos por el Imperio Romano. Sin embargo, no es esta la verdadera motivación del llamado secreto masónico. Ese se refiere al estudio e interpretación de los símbolos y ritos de la Orden, de los cuales surge la utilidad de los trabajos realizados en las Logias", según explica el folleto de la Gran Logia de la Argentina.
Si bien en los últimos años los masones volvieron a nuestra ciudad y en algún momento se habló de reorganizar la logia necochense. Sin embargo, para la comunidad, esta entidad aún aparece cubierta por un halo misterioso.

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12 نوفمبر 2005

Juan Jose Flores

Perón, dictador profesional


Yolanda J. Vacca de Uzal dice que ella nunca hubiera podido ser diplomática. Y a pesar de sus 79 años y su aparente fragilidad, es una mujer de profundas convicciones, que no teme a decir lo que piensa, aunque esto pueda incomodar a algunos. Hace unos meses publicó un libro, que ya desde su título debió haber producido un sobresalto en un sector de nuestra sociedad: "Juan Domingo Perón, dictador profesional".
A pesar de lo que el título pueda sugerir, la autora sostiene que no expone en él sus ideas sobre el peronismo. "Es un libro en el que Perón habla", afirmó.
Se trata de un fragmento de las investigaciones desarrolladas por la autora a lo largo de una década. En esos años trajinó la Biblioteca del Congreso de la Nación, los archivos de los diarios La Nación y La Prensa y leyó miles de páginas sobre historia argentina.
Ya había publicado hace unos años un libro sobre los 218 días que permaneció detenida por sus ideas políticas en 1953. Afiliada radical y militante desde los 17 años, no era su intención con este libro vengar los padecimientos, sino mostrar una realidad que, según su opinión es desconocida para un importante sector de la sociedad.
"Para las últimas generaciones esta etapa de la historia argentina es totalmente desconocida", explicó Yolanda Vacca de Uzal. Por eso este año decidió publicar el libro, por sus propios medios, ya que ninguna editorial quiso editarlo.
"El objetivo es que la gente sepa que Perón nos gobernó desde el 43, no desde el 46", manifestó la autora.

De puño y letra
El libro está compuesto de fragmentos de leyes, extractos del Boletín Oficial, discursos y noticias extraídas de diarios de la época. Todo ello, permite conocer los pensamientos y la doctrina de Perón.
La autora sostiene que "decretos logrados durante el gobierno de facto transcurridos entre junio de 1943 y el momento de asumir él como presidente constitucional en 1946 los traslada prácticamente sin modificaciones para que el Congreso de la Nación los consagre como leyes de la nación".
"Perón no dictará, a partir de ahora, muchos más decretos: ya los había dictado y puesto en vigencia antes y seguirán vigentes ahora sólo que como leyes de la nación", escribió.
Según la escritora, "muchas de las leyes que sancionará en el futuro, en su contenido y en sus fundamentos, se remitirán seguramente a estas 'leyes de la nación' que no son otra cosa que los decretos de tres años de gobierno de facto, años en los que el pueblo no tuvo ninguna intervención porque no votó, no estuvo representado".
"El lector podrá decir que en febrero de 1946, Perón fue elegido por el voto popular; pero yo le pregunto: ¿qué armas usó Perón en su campaña proselitista para llegar al poder?". Esto le permite afirmar que "Perón llegó al gobierno haciendo el proselitismo bajo el amparo de esos decretos del gobierno de facto".

En busca de la verdad
Para realizar su investigación, Yolanda Vacca de Uzal viajó incluso a Montevideo, donde encontró pistas que le faltaban para completar su investigación.
El objetivo de la autora era demostrar que detrás de la historia oficial de Perón, hay otra historia que las nuevas generaciones deben conocer y el resto de la sociedad reconocer, como explicó en la contratapa de su libro: "Pongamos una lupa sobre nuestra memoria, nuestros recuerdos y fundamentalmente sobre nuestras conciencias; tratemos de ver con claridad verdades que hemos vivido nosotros o nuestros padres y abuelos. Seamos honestos mientras indagamos, no disimulemos, no minimicemos ni exageremos".
La escritora quiere presentar el libro en nuestra ciudad en unos meses. Será el final de un arduo proceso de investigación que comenzó hace años y que aún no finaliza, ya que todavía tiene material para un tercer libro.
Pero mientras, sigue con su vida cotidiana. Ella sostiene que ha tenido una vida muy feliz. Recuerda a su esposo Francisco Uzal con un hombre de gran sabiduría, al que admiró mucho.
"He vivido el camino de las utopías", afirmó esta mujer que dijo haber encontrado el secreto de la felicidad en el desinterés material, los ideales y el amor.
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