Siempre digo que Dios ha bendecido mi vida rodeándome de personas maravillosas. Hoy hace tres años se producía un nuevo milagro, nacía mi segunda hija: Clarita. Al principio fue como un deja vú, porque al igual que Juan Cruz, Clarita pesó 1,6 kilos y era un clon de su hermanito al nacer. Pero cada día me deslumbran las diferencias entre ellos y hoy con sus pequeñitos tres añitos, Clarita es una de las personas más maravillosas que conozco.
Hija, cada día a tu lado es un regalo. Te amo.

Deja tu comentario

Los comentarios que contengan spam serán eliminados

Artículo Anterior Artículo Siguiente