La caída de Afganistán en manos de los talibanes tras la retirada de Estados Unidos es uno de los temas que más preocupa en la actualidad a Occidente.  Sin embargo, llama la atención el poco espacio que se le da en la cobertura de este tema a la situación de los cristianos en ese país.
Si bien hoy parece políticamente incorrecto hablar de religión cuando se trata de la tensa relación entre los países occidentales y el extremismo islámico, es un error negar que es una cuestión fundamental para entender la situación global.
La libertad religiosa (fundamental en cualquier sociedad democrática), el ateísmo creciente en los países occidentales y el socialismo, llevan a subestimar la importancia de la religión en la sociedad actual.
Por estos días Occidente no entiende (o prefiere ignorar) que para los fundamentalistas, todos los occidentales son cristianos o infieles. 
Hoy la persecución de los cristianos (católicos, evangélicos y de otras denominaciones) es parte de una guerra cultural no sólo en Afganistán. En Nigeria miles de cristianos han sido asesinados por terroristas islámicos este año.
Pero la persecución a los cristianos por parte de extremistas islámicos es sólo la punta del iceberg de una amenaza global a la democracia y al modo de vida occidental.
La ONG Puertas Abiertas, que fue creada exclusivamente para exponer la persecución que sufren los cristianos en todo el mundo, señala en su portal que en la actualidad 340 millones de personas son perseguidas en el mundo por creer en Cristo.
Esta ONG cuenta en su sitio web con un mapa que muestra los países donde los cristianos son más perseguidos. Esta lista la encabeza hoy Corea del Norte, una dictadura comunista
Luego se encuentran Afganistán, Somalia, Libia y Pakistán, todos países sofocados por el extremismo islámico. 
Aunque estos países pueden parecer distantes y nadie cree que el extremismo islámico pueda ser una amenaza para la democracia, la realidad ha demostrado lo contrario en los últimos años y las proyecciones indican que la penetración del Islam es cada vez mayor en los países europeos. 
Más allá de las cuestiones religiosas, la persecución a los cristianos es un buen termómetro de los sentimientos antioccidentales y antidemocráticos en un mundo cada vez más globalizado y en el que la población de Europa y América sólo representan un tercio de los habitantes del planeta.
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Nota del autor: El video publicado por la ONG Puertas Abiertas fue realizado antes de la caída del gobierno de Afganistán en manos de los Talibanes

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