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5 de junio de 2021

Admin

Cuentos para leer en el smartphone: Destinos

    
Se empujaron, se apretujaron un poco, mezclando sudores, y amenazaron con golpearse, con sus manos pequeñas y sucias. Pero no se animaron, aunque los pibes del barrio los incitaban para que se partieran los labios a trompadas y se hincharan los ojos.
Pero no era para tanto. Pedro tenía nueve años y Oscar ocho, aunque el más pequeño era más alto. Si hubieran sido amigos tal vez se habrían peleado, pero lo único que había entre los dos era indiferencia.
Años después se volvieron a cruzar, en el pasillo de una comisaría. Oscar iba esposado, escoltado por dos policías. Pedro esperaba en un rincón, para efectuar una denuncia.
No se reconocieron. O al menos no lo demostraron. Pedro volvió a casa y Oscar pasó esa noche y los próximos diez años encerrado en una celda.
Ninguno de los dos supo que sus destinos se habían mezclado una tarde en una canchita de fútbol: que era Pedro el que debía estar en la celda y Oscar libre. La historia habría sido diferente si uno de los dos hubiera arrojado el primer golpe.

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©  Juan José Flores, 2021
Este texto pertenece al libro Cuentos para leer en el Smartphone, publicado originalmente como ebook en 2016. Se publica ahora exclusivamente en juanjoseflores.com. Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra
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3 de mayo de 2021

Admin

Cuentos para leer en el smartphone: El poeta


Se llamó Huberto Rivero Menéndez y fue uno de los personajes más singulares que alguna vez vivió en nuestra ciudad. Sin embargo, hoy ya nadie lo recuerda.
Sus versos, los más bellos que se hayan creado, según aquellos que alguna vez lo escucharon recitar, ya han sido olvidados.
Porque Rivero Menéndez fue un poeta muy particular. La poesía era tan natural en él como la respiración, pero también igual de efímera.
Nunca puso por escrito los versos que salían de su boca. Era un recitador espontáneo y compulsivo. Su fabulosa obra fue casi tan voluminosa como el número de palabras que dijo a lo largo de su vida.
Para Rivero Menéndez todo era poesía. Hasta los insultos salidos de sus labios tenían un indescifrable vuelo poético.
Tal vez por ese exceso de poesía es que ha sido olvidado. Ni siquiera los memoriosos recuerdan alguna de sus rimas.
Ya nada queda de Rivero Menéndez, ni siquiera hijos, porque al poeta no le gustaban las mujeres.
Murió, a los 59 años (muy joven, según la definición de uno de sus también olvidados amigos). La muerte del poeta fue tan insólita como su vida. Durante uno de sus maratónicos recitales de poesía se ahogó con sus propias palabras y no hubo forma de que volviera a respirar.
Según el forense, murió de un síncope. Rivero Menéndez debió reír en el cielo (o el infierno), porque esa era una de sus palabras preferidas y con ella podía rimar el verso que había comenzado antes de atragantarse.

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©  Juan José Flores, 2021
Este texto pertenece al libro Cuentos para leer en el Smartphone, publicado originalmente como ebook en 2016. Se publica ahora exclusivamente en juanjoseflores.com. Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra
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19 de abril de 2021

Admin

Cuentos para leer en el smartphone: El club de los renegados

Protestar era el deporte preferido de los miembros del Club de los Renegados de Siempre. Los arrugados señores se reunían cada lunes, en un café, a despotricar contra el mundo. 
En realidad, sobrecargados de la mufa de la semana, comenzaban a renegar el domingo, día que sólo parecen disfrutar los fanáticos del fútbol y los vagos a los que no les gusta trabajar.
En fin, el lunes se despachaban con todo. Despotricaban contra el gobierno, en todos sus estamentos, contra los sindicalistas, los guardianes del orden, los jueces, los guionistas de televisión, los relatores de fútbol y los choripaneros que ahuman las ciudades.
Y seguían despotricando contra los automovilistas irresponsables y los que van despacio, contra los hospitales públicos y las clínicas privadas, contra los comerciantes que ocupan las veredas con exhibidores de ropas y bicicleteros, contra los que arrojan papelitos en las calles y los que no los juntan.
Renegaban por los adolescentes de pelos azules y los antiestéticos peluquines de algunos señores, por los perros vagabundos y por los ciclistas en contramano.
Y, despotricando, todos los lunes, a las 21, dejaban el pocillo vacío en la mesa del café y emprendían el regreso a casa, a sufrir a sus esposas y aguantar a sus hijos.

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©  Juan José Flores, 2021
Este texto pertenece al libro Cuentos para leer en el Smartphone, publicado originalmente como ebook en 2016. Se publica ahora exclusivamente en juanjoseflores.com. Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra
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13 de abril de 2021

Admin

Cuentos para leer en el smartphone: A la hora señalada

Ya no puedo recordar cómo comenzó aquél día. Si desperté sobresaltado, si la luz se filtró por la ventana.
    Pero después del mediodía, unas nubes negras cubrieron el cielo y los ángeles comenzaron a caer, con las alas rotas, en medio de una lluvia de plumas y gritos de terror... 
 
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©  Juan José Flores, 2021
Este texto pertenece al libro Cuentos para leer en el Smartphone, publicado originalmente como ebook en 2016. Se publica ahora exclusivamente en juanjoseflores.com. Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra
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12 de abril de 2021

Admin

Cuentos para leer en el smartphone: La casa está en orden


Alarmado, el Gordo Sagaste notó que todos los pantalones (o mejor dicho los únicos tres que tenía), le quedaban grandes, y que debía utilizar el segundo ojal del cinto para no quedar expuesto a las miradas ajenas.
Preocupado, se miró al espejo, inquisitivo, tratando de ver si algo en su rostro denotaba alguna enfermedad incurable, único motivo por el cual él podía estar adelgazando, ya que no había dejado de comer demasiado.
Cuando entró a la cocina, vio la causa de su repentina delgadez parada junto a la heladera. Romina, su nieta, un metro cincuenta, trenzas negras siempre descuidadas y una mirada perturbadora.
La pequeña estaba en uno de sus días de acostumbrado mal humor y el Gordo se preguntó cómo había podido sobrevivir los últimos meses. Él que estaba acostumbrado a la soledad y la vida disipada (en el mejor sentido de la palabra). Ahora se sentía como a los 18 años, cuando ingresó al servicio militar obligatorio.
Pero bajar de peso ya era el colmo, así que tomó valor y se dispuso a cantar unas cuantas verdades (no las cuarenta, pero al menos algunas).
—Romina, a partir de hoy las cosas van a cambiar. Yo soy tu abuelo y como tal, tengo algunos derechos y responsabilidades. Así que ahora el que va a mandar en esta casa, como debió ser siempre, soy yo— dijo el Gordo, con voz tembleque.
—Está bien, vos hacé lo que quieras. Si, total, la que se hace cargo de todo soy yo— dijo con una indescifrable resignación la pequeña.
Y ante esa sorpresiva respuesta, el Gordo sólo pudo agregar:
—Sí, querida...

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©  Juan José Flores, 2021
Este texto pertenece al libro Cuentos para leer en el Smartphone, publicado originalmente como ebook en 2016. Se publica ahora exclusivamente en juanjoseflores.com. Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra
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6 de abril de 2021

Admin

Cuentos para leer en el smartphone: Escala de grises


El gordo Sagaste se acomodó en el sillón con el vaso de vino en la mano y decidió esperar a que los cubitos de hielo se derritieran un poco para dar el primer trago. 
En tanto, miró a Salerno, que permanecía adormecido en el otro sillón, con la mente en blanco, satisfecho con el almuerzo.
—Creo, mi querido Salerno, que has encontrado el secreto de la felicidad, que consiste precisamente en no buscarla, sino en disfrutar el momento, cualquiera sea la situación— dijo el gordo.
Su amigo apenas pestañeó.
—La cultura occidental— continuó Sagaste— es tan superficial que no puede percibir las diferencias de grado. Todo es blanco o negro, bueno o malo, sabroso o desabrido, lindo o feo, alto o bajo, flaco o gordo. En una cultura así el color gris parece una excentricidad.
Salerno se acomodó en el sillón y emitió un gruñido parecido a un ronquido.
—Precisamente por eso este país está así. La gente se pregunta si el camino hacia la solución es el izquierdo o el derecho, el que va hacia arriba o hacia abajo, el que se dirige al Norte o al Sur. Parece que a nadie se le ocurre pensar en otra dirección, siempre en los opuestos. Es como si nadie hubiera descubierto que ningún enigma tiene una sola respuesta, sino que las posibles respuestas son infinitas y que la solución puede estar en la más descabellada.
Definitivamente, Salerno dormía.

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©  Juan José Flores, 2021
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15 de marzo de 2021

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Cuentos para leer en el smartphone: Reunión secreta


El viejo Pérez se subió el cuello del saco y se recostó en el banco de la plaza. El sol apenas alumbraba detrás de un velo de gruesas nubes. El viento del sur arrastraba un frío cargado de humedad.
Era la hora de la siesta, cuando los chicos del barrio invadían la plaza con sus gritos y sus risas. Pero aquella tarde, todos debían estar dentro de sus casas. Pérez podía imaginarlos, sentados mirando televisión o volviendo locas a sus madres. 
Presintió que aquella tarde la espera sería en vano. Ninguno de los muchachos iba a concurrir a la cita. Hacía más de treinta años que se encontraban en aquella plaza el cuarto jueves de junio.  
Era una reunión secreta, ninguno de los cuatro asistentes intercambiaba una palabra con los otros. Un casi imperceptible cambio de miradas era el único contacto. El rito duraba apenas unos segundos. El suficiente para que pudieran verse y comprobar que los otros aún estaban vivos. 
Guardaban un horrible secreto y sabían que el día que uno de ellos no asistiera, el pacto estaría roto y la vida de los otros tres estaría en peligro.  
Pero aquella tarde, cuando ninguno de los otros tres concurrió a la reunión, Pérez sintió que el mundo se le venía encima. Lo habían traicionado... 

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©  Juan José Flores, 2021
Este texto pertenece al libro Cuentos para leer en el Smartphone, publicado originalmente como ebook en 2016. Se publica ahora exclusivamente en juanjoseflores.com. Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra
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13 de marzo de 2021

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Cuentos para leer en el smartphone: Del otro lado de la calle


Los tipos se sientan a mirar desde el otro lado de la calle. Doña Gertrudis sabe que son peligrosos. Son muy jóvenes y tienen un brillo en los ojos que ella conoce bien: harían cualquier cosa por demostrar su hombría ante los otros.
Cada día se sientan allí y la vigilan. Ella sabe que en algún momento cruzarán la estrecha franja de asfalto, saltarán la verja, tirarán la puerta abajo y se meterán en la casa.
Doña Gertrudis sabe que atacarán en los días que ella cobra la jubilación. Le dirán: "Vieja, quedate quieta y no te va a pasar nada". O le gritarán: "Danos la plata si no querés que te peguemos un tiro".
Sabe que es cuestión de tiempo y espera el momento. Ya casi no duerme. Ellos están día y noche sentados en el cordón de la vereda. Fuman, toman vino o cerveza. Y la miran.
Cuando ella pasa, dejan de hablar o susurran, para que no los escuche. Pero no necesita escuchar sus palabras para saber que la acechan. Se sienten seguros, piensan que será una presa fácil.
Ella se encierra temprano. Pone trabas en las puertas y le quita el seguro al revólver...

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©  Juan José Flores, 2021
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11 de marzo de 2021

Admin

Cuentos para leer en el smartphone: En busca del Aleph


Cuando Bernardo leyó "El Aleph", de Borges, se preguntó si en Necochea no existiría uno de esas maravillosas distorsiones en las que confluyen el tiempo y el espacio, y en las que se pueden ver a la vez todos los lugares del mundo, a todos los hombres y sucesos, tanto del pasado como del presente y el futuro.
Obsesionado por el cuento, Bernardo comenzó a devorar bibliotecas en busca de pruebas científicas que revelaran la posible existencia de estas distorsiones espacio-temporales.
Estudió astronomía y las investigaciones sobre los agujeros negros, también leyó libros de matemática y física, especialmente las teorías del tiempo. Tuvo un ataque de risa histérica que le duró varios días al comprender que según como se aplique la teoría de Einstein es posible recordar tanto el pasado como el futuro.
Pero fue en el estudio de la metafísica, en la religión, en la filosofía, donde Bernardo encontró mayores pruebas sobre la existencia de su Aleph.
Pasaron los años y un día, cuando su pelo ya estaba cubierto de canas y sus ojos se habían desgastado sobre las páginas de innumerables libros, leyó que el hombre y todo el universo son uno solo, y que así como a partir de una gota de sangre se puede reproducir a un ser humano, también a partir del hombre es posible reproducir el universo.
Ese día Bernardo comprendió que él mismo era el Aleph que tanto había buscado.

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©  Juan José Flores, 2021
Este texto pertece al libro Cuentos para leer en el Smartphone, publicado originalmente como ebook en 2016. Se publica ahora exclusivamente en juanjoseflores.com. Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra

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10 de marzo de 2021

Admin

Cuentos para leer en el smartphone


A modo de prólogo


Una mujer me llamó por teléfono hace un tiempo para preguntarme por el personaje de uno de mis cuentos. Resulta que ella tenía el mismo apellido que el protagonista de una de mis historia y que algunos de sus familiares vivían en la misma calle donde transcurre el relato en cuestión.
Desde hace unos años he escritos una treintena de historias cortas. La mayoría de ellas se publicaron en el periódico en el cual trabajo.
Después escribí algunos cuentos para mi blog y otros han sido publicados por la poeta Lina Caffarello en el sitio web El Escribidor.
Algunos de ellos también han sido reeditados en la revista Lilith y en la revista libro Air, de España.
Tras la edición de mi primer libro en formato electrónico, decidí reeditar algunos de estos cuentos y publicarlos en un ebook.
En este 2021 decidí convertir el libro en una sección de mi sitio web, para que cualquiera pueda leerlo directamente en su navegador.
Espero que la lectura de estos textos les resulte agradable y que les permita, al menos por un momento, evadirse de la realidad y perderse en las calles de la ficción...
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