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3 de noviembre de 2013

Admin

La fuga de Hitler y su paso por Necochea

El diario inglés Daily Mail publicó el lunes pasado un artículo sobre un libro que plantea que el máximo jerarca nazi, Adolf Hitler, no se suicidó en Berlín al final de la guerra, que escapó junto a Eva Braun hacia la Argentina en submarino, desembarcó en Necochea, se instaló en nuestro país, tuvo dos hijos y vivió hasta los 73 años.
El libro al que hace referencia la nota del periódico inglés no es nuevo, se llama “Grey Wolf: the escape of Adolf Hitler” y fue publicado por Gerrard Williams y Simon Dunstan en 2011. El motivo de que vuelva a ser tema de debate no es la teoría de la fuga -que el Daily Mail calificada como “bizarra”- sino la batalla legal iniciada por el argentino Abel Basti, quien considera que el libro de los ingleses no es más que un plagio de sus investigaciones.




Escape a Necochea

En la noche del 27 de abril de 1945 muy pocas personas en Alemania creían que los nazis podrían resistir el avance del Ejército Rojo, que con 1.500.000 soldados, 6.250 tanques y cañones autopropulsados y 41.600 piezas de artillería, combatía calle a calle para hacerse con la capital del Tercer Reich.
Luego de 10 días de combates, Hitler, en lo profundo de su búnker, sabía que no había vuelta atrás. Tenía tres opciones: dejarse capturar por los rusos, una humillación impensable, suicidarse o huir para formar un cuarto Reich.
Según la teoría de Gerrard Williams y Simon Dunstan, la tercera opción había sido preparada al detalle por el sombrío cabecilla de la Gestapo Heinrich Müller. Incluso se habían conseguido dobles para Hitler y Eva Braun, que vestían con ropas idénticas. Habrían sido estas dos personas las que se “suicidaron” en la tarde del 30 de abril.
De acuerdo al libro, al llegar la medianoche del 27, Hitler finalmente decidió que era el momento de huir. Veinte minutos más tarde, tres figuras surgieron de un túnel secreto que conectaba el búnker a la superficie. Hitler fue acompañado en la fuga por Eva Braun y el cuñado de ésta, Herman Fegelein, general de división de las SS.
Esquivando los incendios y las explosiones, el pequeño grupo se abrió paso hacia el centro de Berlín y en lo que en otro tiempo fue un boulevard de moda, subió a un avión Junkers-52 de transporte que estaba al mando del capitán Peter Baumgart, un piloto de la Luftwaffe con gran experiencia.
De acuerdo al cuestionado libro, el avión llevó a sus tres pasajeros hacia Dinamarca, desde donde el Führer viajó a España, donde el general Franco le suministró un avión que lo llevó a las Islas Canarias.
Desde allí la pareja habría sido transportada a través del Océano Atlántico hacia la Argentina.
Días o semanas después, Hitler y Eva Braun desembarcaron clandestinamente en las playas de Necochea.
Según el libro, Hitler nunca volvió a salir de la Argentina y si bien no pudo hacer realidad su sueño de fundar un nuevo Reich, habría encontrado la felicidad en la vida familiar, ya que habría tenido dos hijas.
Finalmente, después de 17 años en la clandestinidad, murió el 13 de febrero de 1962, a los 73 años de edad.

Submarinos nazis

De acuerdo a la teoría de Williams y Dunstan la supuesta llegada de Hitler a la Necochea debió producirse en mayo o junio.
Si bien no hay registros del arribo, sí está bien documentada la rendición del submarino alemán U 530, el 10 de julio de 1945, en el puerto de Mar del Plata.
La nave estaba al mando del capitán Otto Wermolt, de 29 años, y tenía una tripulación de 53 marinos. Según consta en los informes de rendición, habían decidido entregarse en el puerto marplatense por temor a las represalias.
Pero días después, el 15 de julio, Ecos Diarios informó a los necochenses sobre una versión dada a conocer por diarios porteños sobre un posible desembarco en la costa producido pocos días antes de la rendición del U 530.
Según los diarios Crítica y El Mundo de Buenos Aires, pocos días antes de la llegada del submarino alemán, empleados de una firma cerealista “pudieron ver en las playas de Necochea un bote de goma que acababa de llegar, el cual estaba ocupado por varias personas”.
Crítica agregaba que “en esa zona existen varias fincas cuyos propietarios son de nacionalidad alemana e incluso algunos de ellos conocidos por su notoria adhesión al régimen hitlerista. No tiene, pues, nada de extraño que las personas que observaron por azar la llegada de la sospechosa embarcación hayan asociado este hecho con el que luego ha agitado la curiosidad pública: la rendición del U-530”.
Pero en nuestra ciudad nadie vio nada y la Prefectura Naval Argentina inició una investigación para determinar quién había visto al bote, sin obtener resultados. En la edición de Ecos Diarios del 19 de julio se desmentía la versión, ya que el flotador era utilizado por cuatro necochenses dedicados a la pesca.
Ese mes varios vecinos de la localidad de San Clemente del Tuyú afirmaron haber visto dos submarinos frente a sus costas. El juez de la ciudad de Dolores llegó a tomar intervención en el asunto y la Armada fue ordenada a enviar dos aviones: un Glenn Martin W-139 y un Douglas DC-2 a la zona, conjuntamente con varias patrullas terrestres.
Como si las incógnitas planteadas por la rendición del U 530 fueran pocas, el 17 de agosto de 1945, otro submarino alemán, el U-977, emergió a 8 millas de la costa de Mar del Plata. Era comandado por el capitán de Fragata Heinz Schaffer y había zarpado de su país el 26 de abril, reaprovisionado en Dinamarca el 2 de mayo.

Los fantasmas de Hitler

Hace unos años el periodista Jorge Camarasa recorrió el archivo de Ecos Diarios en busca de alguna pista sobre el posible desembarco de nazis en Quequén para su libro "Odessa al Sur".
Camarasa publicó también "América nazi: América del Sur, un puerto seguro para los peores asesinos del siglo XX" y escribió el guión de Oro nazi en la Argentina.
“Me pareció que era el capítulo más esquivo para investigar porque en principio estaba esa leyenda ridícula de la huida de Hitler a la Patagonia, una teoría que embarró toda la cancha”, dijo Camarasa.
También los periodistas argentinos, Juan Salinas y Carlos Di Nápoli estuvieron en Necochea en busca de material para el libro "Ultramar Sur", que investiga el mismo tema.
Aunque fue Abel Basti, que ahora acusa a los ingleses Williams y Dunstan de plagio, quien primero sostuvo que el máximo jerarca nazi se radicó en la Argentina al final de la guerra. Pero en su libro “Hitler en Argentina”, Basti escribió que el Führer y Eva Braun habrían llegado a las costas patagónicas en un convoy de submarinos que desembarcaron entre julio y agosto de 1945.
Si bien sus teorías están lejos de ser creídas, ya que para la historia Hitler se suicidó en su búnker de Berlín la tarde del 30 de abril de 1945, muchos no creyeron la versión oficial. El líder soviético José Stalin sostenía que Hitler no había muerto, que esa historia la habían escrito los estadounidenses para aparecer como los salvadores de la humanidad.
Pese a ello, los rusos conservaron durante décadas un fragmento de cráneo que se suponía pertenecía a Hitler, pero en 2009 se comprobó, mediante un estudio de ADN, que en realidad el hueso pertenecía a una mujer de unos 40 años.
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30 de octubre de 2009

Juan Jose Flores

Hitler y el resto de la historia

Alguna vez alguien me tildó de nazi debido a la cantidad de artículos publicados en este blog relacionados a la Segunda Guerra Mundial y más específicamente a Alemania.
Quienes me conocen y han hablado alguna vez conmigo de política sabrán que me opongo a cualquier ideología extrema y que opino que cualquier individuo que tome las armas para imponer sus ideas está destinado al fracaso, llámese Hitler, Che Guevara, Bush o Bin Laden.
Pueden tildarme de nazi, comunista o anarquista, pero creo ciegamente en las palabras del más grande pacifista de la historia respecto a este tema: "Todos los que tomen espada, a espada perecerán" (Mateo 26,52).
Quiero dejar esto en claro porque en este post vuelvo sobre el tema de Hitler y su muerte y no quisiera que alguien pensara que escribo sobre él porque lo admiro.

Hitler, ideólogo de la masacre

Desde la niñez he tratado de comprender por qué en las primeras décadas del Siglo XX los hombres se masacraron en dos guerras que no trajeron al mundo ningún progreso y que dejaron a la humanidad con cicatrices que aún no cierran.
Entre los líderes que llevaron a los hombres a esa orgía de destrucción, Hitler es el que más responsabilidades tuvo, ya que fue el ideólogo del movimiento que llevó a Alemania a invadir Europa con el objetivo de imponer un nuevo orden. Sus ideas desencadenaron una guerra que dejó millones de muertos, la matanza de millones de personas por cuestiones raciales y prepararon el terreno para que Estados Unidos lanzara dos bombas atómicas y exterminara a cientos de miles de personas en cuestión de minutos.

El nuevo orden instaurado por Hitler

Después de eso el mundo quedó dividido en dos y sí se instauró un nuevo orden, pero no fue mejor que el viejo. Este y Oeste mantuvieron durante décadas una guerra fría que fue igual de letal para la gente de todo el planeta que la ocupación nazi.
Entre las consecuencias de esa guerra fría se encuentra el terror impuesto por las guerrillas de izquierda en toda América latina y el secuestro, la tortura y asesinato de cientos de miles de personas por parte de gobiernos de derecha. Ambos bandos (guerrillas de izquierda, extrema derecha) respondían a los dos grandes bloques en los que quedó dividido el mundo tras la Segunda Guerra Mundial.
Por eso considero que Hitler es uno de los más grandes misterios aún no develados de la historia. Y por tal motivo me parece que su muerte es un tema que se debería aclarar a fin de comprender no sólo la Guerra Mundial sino todo lo que vino después.
Ahora, si Hitler no se suicidó y escapó de Berlín, cabe preguntarse cómo pudo permanecer prófugo. ¿No habría Hitler instaurado el nuevo orden sin que nos diéramos cuenta?

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29 de septiembre de 2009

Juan Jose Flores

La gran fuga de Hitler

Un artículo escrito por Frederic Sondern Jr. y publicado por la revista Reader`s Digest en 1951, refería que durante la Conferencia de Potsdam el dictador José Stalin manifestó que Hitler estaba vivo y se hallaba oculto en España o en la Argentina.
Esta semana las sospechas resurgieron cuando investigadores estadounidenses descubrieron que la calavera que se creía pertenecía a Hitler, era en realidad de una mujer. Los restos habían sido hallados por los rusos y estuvieron ocultos durante años. Se creía que eran la prueba de que el líder nazi se había suicidado, ya que tenía marcas de un disparo.

Hitler se suicidó, la historia oficial

Históricamente los estadounidenses negaron que Hitler haya sobrevivido a la guerra y dieron por cierta la versión de que se había suicidado junto a su esposa en su búnker de Berlín.
Aunque esta versión siempre fue motivo de perspicacias y de infinidad de obras de ficción. En el filme Hellboy, por ejemplo, se bromea con la muerte de Hitler ocurrida en 1954. La novela Los niños del Brasil especula sobre la clonación de Hitler.
De acuerdo a la película Stauffenberg, Hitler no sobrevivió al atentado cometido en 1944 en un búnker.
Mientras que, más recientemente, James Thayer escribió la novela Eliminar al Führer, donde fabula sobre la posibilidad de que en realidad Hitler haya sido asesinado en su propio búnker.
Otros sostienen que Hitler murió en la Argentina o tal vez en Paraguay. Creen que los submarinos que se entregaron en los puertos argentinos al final de la guerra trajeron a los jerarcas nazis a sudamérica.
Hace un año, el periodista argentino Abel Basti dijo haber accedido a documentación del FBI que demuestra que el ejército estadounidense buscó a Hitler en España, en 1947.

Las hipótesis sobre la fuga de Hitler

Más allá de las especulaciones, lo cierto es que tanto Argentina, como Paraguay, España y hasta los Estados Unidos, dieron asilo a muchos de los jerarcas nazis que lograron escapar y a un gran número de científicos.
Las pericias realizadas ahora sobre restos de un cráneo que los rusos creían que pertenecía a Hitler, no hacen más que generar nuevas hipótesis. La verdad es que nunca sabremos qué ocurrió con Hitler, especialmente porque algunos poderes quieren que el misterio continúe.
Alguien dijo una vez que la Segunda Guerra Mundial no fue una guerra entre países, fue una confrontación espiritual. Tal vez eso sea lo más cerca que podamos llegar de la verdad.
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13 de octubre de 2008

Juan Jose Flores

Desembarcos de submarinos alemanes en Necochea

La Segunda Guerra Mundial siempre ha despertado mi interés. Siempre he intentado buscar una explicación racional a semejante irracionalidad. Por esa razón, siempre me ha interesado todo lo relacionado a ese conflicto global y, en especial, esa hipótesis que sostiene que Hitler no murió en 1945 luego de pegarse un tiro en su búnker de Berlín.
Es que en la persona de Hitler, se encuentra la única explicación posible a tanta locura. Que haya logrado escapar de Europa parece prácticamente imposible. ¿Pero es posible que un sólo individuo se las haya arreglado para convertir a Europa en un verdadero infierno?
Stalin sostenía que Hitler no había muerto, como dijeron los estadounidenses en la historia que ellos escribieron y en la que aparecen como héroes salvadores de la humanidad.
Si Hitler escapó hacia Sudamérica, como afirmaba Stalin, es posible que lo haya hecho en submarino. Por eso, el desembarco de submarinos alemanes en la costa argentina en 1945 se ha convertido en tema de varios libros y de decenas de fantásticas historias que cuentan los pobladores de varias ciudades costeras de la Argentina.

Desembarco entre Quequén y Miramar

“Los germanos están en retirada en Anzio”, informaba en tipografía gigante la tapa de Ecos Diarios del 23 de febrero de 1944. Debajo, una fotografía de dos militares estadounidenses, mostraba a los jefes de las Fuerzas Aéreas norteamericanas en el Pacífico.
La Segunda Guerra Mundial era en aquellos días un tema recurrente en las páginas de los diarios. Sin embargo, el tema parecía bastante distante para una población provinciana, cuya vida social giraba alrededor del cine y los corsos, que en esos días se encontraban en pleno desarrollo.
Pero aquel 23 de febrero, la tapa del diario acercaba los temores de la guerra a unos pocos kilómetros de nuestra ciudad. “Se había extendido hasta nuestra zona el espionaje del Eje”, señalaba un título secundario.
La nota hacía referencia a un informe de inteligencia según el cual Alemania proyectaba “un desembarco de agentes secretos que debía realizarse entre los faros de Quequén y Miramar”.
“Una parte del informe de espionaje dado a conocer por las autoridades nacionales resulta particularmente interesante para nosotros, en razón de referirse a actividades que tenían como propósito la utilización de parajes de nuestra costa”, señalaba el artículo periodístico.
El informe, que Ecos Diarios reproducía textualmente, indicaba que: “Se ha establecido que a fines del año 1943, el mayor general Frederich Wolf, agregado militar naval de la embajada alemana, comisionó a Guillermo Otto Alberto Seidlitz para que buscara un lugar adecuado en la costa atlántica de la Provincia de Buenos Aires, donde poder desembarcar de submarino alemán, uno o dos agentes secretos del eje, además de materiales necesarios a los organismos de espionaje existentes en la Argentina”.
Siempre según el informe, Seidlitz se puso en contacto con Gustavo Eickenbert, con quien efectuó un viaje a una estancia adquirida por él mismo en Mar del Sur, localidad situada a unos 60 kilómetros al Sur de Mar del Plata, recorriendo los lugares vecinos y la costa marítima, llegando, de acuerdo con Eickenberg, a que el lugar ofrecía grandes probabilidades para efectuar con éxito un desembarco desde el submarino, entrevistando a su regreso al general Wolf, para dar cuenta del cumplimiento de la misión y presentar un informe detallado de las comprobaciones recogidas, indicando como el mejor punto de arribo el equidistante entre los faros de Miramar y Necochea, que es coincidente con el camino que lleva a la estancia de Eickenberg”.
Si bien no existen datos posteriores de desembarcos de espías, aquella información creó intranquilidad entre los necochenses y, un año más tarde, cuando dos submarinos alemanes se rindieron en el puerto de Mar del Plata, los recuerdos de aquellos datos dieron pie a todo tipo de historias que aún perduran.

La rendición del U-530

El 10 de julio de 1945, arribó al puerto de Mar del Plata el submarino alemán U 530. Según el artículo publicados por Ecos Diarios al día siguiente, la nave emergió en las aguas del puerto, a las 7.30 e hizo señales de luces a la base de submarinos.
La guerra había finalizado hacía dos meses cuando el comandante del submarino alemán, Otto Wermolt, de 29 años, al mando de una tripulación de 53 marinos, decidió rendirse en el puerto marplatense, tal vez temiendo las represalias aliadas.
Según los tripulantes, hacía un mes y medio que no tocaban puerto y ya se les había terminado el combustible. Los hombres se hallaban exhaustos y se les habían agotado los víveres.
Un periodista del diario El Atlántico de Mar del Plata relató, en una nota reproducida por Ecos Diarios, que la aparición del submarino fue “imprevista y totalmente sorpresiva”.
“El llamado fue captado por el puesto permanente de observación de la Base Naval y de inmediato fue despachada una lancha mientras nerviosamente comenzaban a enviar despachos a los barcos de guerra surtos en la base naval”, señala el artículo.
“Al aclarar fue ya visible el porte del submarino extranjero, que medía unos 50 metros de largo. Sobre cubierta varios hombres rubios de aspecto desaseado y cuyos rostros denotaban largo tiempo de navegación y necesidades, aparecían mirando con curiosidad la costa”, agrega. El submarino finalmente atracó a escasos metros del guardacostas Belgrano. No enarbolaba bandera alguna.
La tripulación quedó alojada en la Base Naval de Mar del Plata y al día siguiente el Ministerio de Marino difundió un comunicado que señalaba que el U 530 no había sido el buque que hundió al crucero brasileño “Bahía” y que entre los tripulantes tampoco “llegó ningún político ni jerarca nazismo”.
No obstante, con el pasar de los días, comenzaron a surgir dudas sobre esta última afirmación y reaparecieron los fantasmas surgidos con aquel informe de inteligencia dado a conocer un año antes.
El 15 de julio, Ecos Diarios informó a los necochenses sobre una versión dada a conocer por diarios porteños sobre un posible desembarco producido pocos días antes de la rendición del U 530.
Según los diarios Crítica y El Mundo de Buenos Aires, pocos días antes de la llegada del submarino alemán, empleados de una firma cerealista “pudieron ver en las playas de Necochea un bote de goma que acababa de llegar, el cual estaba ocupado por varias personas”.
Crítica agregaba que “en esa zona existen varias fincas cuyos propietarios son de nacionalidad alemana e incluso algunos de ellos conocidos por su notoria adhesión al régimen hitlerista. No tiene, pues, nada de extraño que las personas que observaron por azar la llegada de la sospechosa embarcación hayan asociado este hecho con el que luego ha agitado la curiosidad pública: la rendición del U-530”.
Pero en nuestra ciudad nadie había visto nada y la Prefectura Naval Argentina inició una investigación para determinar quién había visto al bote, sin obtener resultados. En la edición de Ecos Diarios del 19 de julio se desmentía la versión, ya que el flotador era utilizado por cuatro necochenses dedicados a la pesca.
Sin embargo, en esos días también se halló petróleo en la costa y varios pingüinos empetrolados, lo que hizo sospechar que el submarino podía haber arrojado combustible al mar antes de ingresar al puerto. Aunque, en aquellos días también se había producido el naufragio de una lancha pesquera, por lo que no podía decirse con exactitud que el origen del fuel oil fuera el submarino.
Ese mes varios vecinos de la localidad de San Clemente del Tuyú afirmaron haber visto dos submarinos frente a sus costas. El juez de la ciudad de Dolores llegó a tomar intervención en el asunto y la Armada fue ordenada a enviar dos aviones: un Glenn Martin W-139 y un Douglas DC-2 a la zona, conjuntamente con varias patrullas terrestres.

El submarino U-977

Finalmente, el 17 de agosto de 1945, el submarino U-977 emerge a 8 millas de la costa de Mar del Plata. Era comandado por el capitán de Fragata Heinz Schaffer y había zarpado de su país el 26 de abril, reaprovisionado en Dinamarca el 2 de mayo.
La orden de rendición sorprendió a los tripulantes rumbo a la zona de patrulla, por tal motivo, Schaffer, de sólo 25 años, reunió a la tripulación y los sometió a la decisión de entregarse o dirigirse a la Argentina. Navegaron durante 66 días hasta llegar a Mar del Plata y se entregaron de la misma forma que lo habían hecho sus camaradas del U 530.
Con el paso de los meses, el terror generado por el nazismo fue quedando en el olvido y también los avistamientos de fantasmales marinos alemanes desembarcando en medio de la noche en nuestras costas.
Pero, aquellas historias no fueron olvidadas completamente y con el paso del tiempo fueron adquiriendo forma de leyenda. Incluso varios investigadores llegaron en los últimos años a Necochea en busca de información sobre el tema y se escribieron varios libros. En realidad, nadie puede afirmar con seguridad que los nazis desembarcaron en las playas de nuestra región, pero tampoco que no lo hayan hecho.
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