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5 de enero de 2014

Admin

Qki Dones y el hip hop necochense

Entre amigos y seguidores el perfil de Facebook de Juan Cruz Dones suma a unas 5.800 personas. Quizás sea uno de los necochenses con más seguidores en esa red social, aunque para quienes no están en el ambiente de la música, y más precisamente del hip hop, este joven de 25 años sea un completo desconocido.
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2 de marzo de 2009

Juan Jose Flores

A combatir, todas las bandas necochenses

La red crece a tal velocidad que es muy difícil seguirla. El número de sitios web de nuestra ciudad, por ejemplo, se multiplica cada pocas semanas. Sin embargo, muy pocos de estos sitios llegan a ser populares. Excepto algunos blogs y portales de noticias de Necochea, el resto tiene muy pocas visitas.
Recientemente, los integrantes del grupo Misein me comentaban sobre un nuevo sitio necochense dedicado exclusivamente a la difusión de las bandas locales. A Combatir no sólo tiene un calendario de presentaciones, también permite ver videos de los grupos locales, además de un directorio de bandas y pequeñas biografías de cada una.
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8 de marzo de 2008

Juan Jose Flores

Raffaella Carra, una brisa de felicidad


Recuerdo que en los años 70, cuando el terrorismo de estado y la censura habían convertido en la Argentina en un lugar silencioso y triste, Raffaella Carra era como una ráfaga de aire fresco que traía alegría y diversión a las fiestas familiares.
Nacida como Rafaella Roberta Pelloni, una de las más famosas figuras de Italia (que concilió el canto y el baile con la televisión) no tardó mucho en adoptar el apellido artístico Carra.
"Lejos de la actualidad de los medios con su simultaneidad global, los satélites y la internet, hacia finales de los años 70 la concreción del éxito casi obligaba la presencia física. Y así fue cuando en 1979 Raffaella llegó por primera vez a Sudamérica. Argentina, Chile, Uruguay, Bolivia, Venezuela, México, Ecuador, y casi cada rincón de habla hispana en el sur del continente sucumbieron al encanto de la estrella italiana",explica la Wikipedia. "Los estadios y teatros se colmaban de gente y la histeria era tal que debía ir con varios guardaespaldas a cualquier lugar que fuera".



Enlaces relacionados:
¿Qué fue de Raffaella Carrá?
Raffaella en la Wikipedia
Letras de las canciones de Raffaella
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21 de febrero de 2008

Juan Jose Flores

Genomas, en busca de los clásicos


Juan Pablo Castrillo, Nahuel Aguirre, Alejandro Aguirre y Noel Castelli, integran Genomas, un grupo de rock cuyo repertorio incluye temas de las más grandes bandas del género de los 70 hasta nuestros días.
“Tratamos de no atarnos a ningún estilo. Sólo procuramos hacer rock”, manifestó Castrillo, cantante y guitarrista de este ecléctico grupo musical. “Podemos tocar baladas actuales o rock pesado como el de los setenta”.
El grupo se formó a mediados del año pasado cuando Castrillo, de 18 años, y Nahuel Aguirre, de 23, decidieron juntarse para hacer la música que más les gustaba. “Estudiamos música en la Escuela Provincial de Artes Nº 500 y allí surgió este proyecto”, afirmó Aguirre.
Con el paso del tiempo se sumó Alejandro Aguirre, de 18 años, bajista del grupo, y luego Castelli, que tiene 19, y está a cargo de la batería. “El 1º de septiembre nos juntamos por primera vez los cuatro”, explicaron.
La primera actuación del grupo fue en la Escuela Técnica Nº 3 y luego también se presentaron en el auditórium de la Fundación Educacional de la Usina Popular Cooperativa, en la inauguración de una muestra de fotos.
Cuando comenzaba el verano, el grupo tuvo su bautismo de fuego en un pub ubicado en 81 entre 2 y 4.
Desde entonces han realizado presentaciones en varios pubs de la Villa y también fueron invitados por Trips, para un concierto que se realizó en el Parque Miguel Lillo. En la actualidad realizan presentaciones fijas en el pub de 4 entre 81 y 83.
Apadrinada por Trips, la banda de Luis Crespi, Genomas se ha convertido en uno de los grupos locales que más presentaciones ha realizado este verano.
“Tenemos buenas críticas”, dijeron los integrantes del grupo. “Queremos volver a los músicos que impulsaban el virtuosismo y no el hit del momento”.
Y tratarán de hacerlo no sólo realizando versiones de otros grupos, sino creando sus propios temas. De esta manera, a solo unos meses de su formación, comienza a consolidarse en los escenarios locales y busca seguir creciendo.
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18 de febrero de 2008

Juan Jose Flores

Voces de Necochea para todo el país

“Nosotros nos identificamos como grupo vocal”, manifestaron Miguel Pérez Bugallo y Osvaldo Olmos, dos de los integrantes de Otxote Osasuna. Porque si bien nacieron en el corazón del Centro Vasco Euzko Etxea, ellos no se encasillan sólo en la interpretación de música vasca, también son reconocidos por su repertorio folclórico.
“Aunque el reconocimiento nos ha llegado por nuestras interpretaciones en las fiestas vascas”, manifestaron. A partir de su presentación en la Semana Vasca que Córdoba, el Otxote fue convocado para participar del Festival Provincial del Inmigrante, en septiembre pasado, en Villa Mercedes, y también para realizar una presentación en un pequeño pueblo ubicado al norte de la provincia de La Pampa, denominado González Moreno.
Esta presentación también les abrió las puertas para realizar presentaciones en Bragado, Saladillo y Trenque Lauquen. En estos días también llevarán sus canciones a Tres Arroyos y a Viedma.
En definitiva, Otxote ha trascendido los límites del distrito y las voces de sus integrantes han comenzado a recorrer los escenarios de distintos lugares del país. Algo que parece un premio al empeño puesto por estos hombres en los últimos 17 años.

Con historia
En la actualidad el Otxote está integrado por Alfonso Picón, Horacio Mendoza, Fabián Millete, Raúl Cutullé, Hugo Urenda, Osvaldo Olmos, Baby González, Carlos Alvarez y Miguel Pérez Bugallo.
Pero sólo quedan en la agrupación dos de los cantantes originales: Mendoza y Picón. El grupo se formó en 1990, dentro del Centro Vasco para cantar en las fiestas de la entidad. “La idea original era que el grupo sólo se presentara a nivel interno, pero después se empezó a hacer conocido en las Semanas Vascas y comenzaron a pedir que se presentara en otros lugares”, explicó Olmos.
Fue así que el Otxote, siempre dirigido por Picón, se convirtió primero en un representante del Centro Vasco necochense y luego en referente de la música coral de la ciudad.
Las nuevas responsabilidades hicieron que muchos de los integrantes originales del grupo, que sólo se habían sumado con la idea de cantar en nuestra ciudad y para los amigos, con el único fin de divertirse, fueran alejándose.
Así, se fueron sumando nuevos integrantes y de a poco la agrupación adquirió experiencia y también reconocimiento.
Aunque el reconocimiento comenzó a llegar a partir de su interpretación de canciones vascas, los integrantes del Otxote no se consideran únicamente un grupo vasco, ya que el 50% de su repertorio está integrado por música folclórica.
El primer disco del grupo se llamó “15 años” y, dedicado a los ex integrantes del coro, estaba integrado en su totalidad por canciones del país vasco. Pero ahora están grabando otro álbum, que todavía no tiene nombre y en el que van a incluir música folclórica.

A toda voz
Otxote es una palabra vasca que designa a un grupo masculino de 8 a 2 voces y en la actualidad el grupo local es el único otxote de la Argentina. Sus miembros, que cantan y toman vino en bota durante sus presentaciones, han logrado con esfuerzo y sacrificio llevar el nombre de Necochea como bandera. Lo hacen por amor a la música, ya que ninguno de ellos cobra por cantar.
En estos 17 años de trayectoria, el grupo se ha dado el gusto de cantar junto a Kepa Junkera en el Teatro París y también participado en 2005 en el evento Neuquén Cultural. Ahora, parece que existen posibilidades de ir a cantar a Merlo.
Aunque todavía les queda en las gargantas el dulce sabor de haber podido cantar en el boliche Don Miranda, en la Calle Angosta, algo que también les permite soñar con nuevos escenarios.
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Juan Jose Flores

Julio Voirin, teólogo y músico

A los 9 años, Julio Voirin caminó desde el centro de la ciudad hasta la Villa balnearia para ver el mar. Hace unos días, con 81 años, volvió a repetir aquel trayecto. Pero si bien una caminata de tres kilómetros para un hombre de su edad es de por sí admirable, lo más sorprendente es lo vivido por Voirin en los 72 años transcurridos entre ambos paseos.
El caminante se convirtió en un destacado violinista, en un luthier reconocido a nivel mundial y en un conferencista y escritor cristiano cuyos libros se han leído en toda América.
A pesar de que ha vivido la mayor parte de su vida en Estados Unidos, Voirin sigue considerandose necochense y asegura que no hay día que no recuerde la ciudad. Radicado en San Antonio, Texas, visitó Necochea para ofrecer una conferencia y realizar las gestiones para distribuir su libro en el país.

El violín
Tiempo antes de que Voirin naciera, su madre caminaba por las calles de Tres Arroyos y vio por una ventana a un hombre tocando un violín. Quedó maravillada por el sonido que surgía del instrumento y oró a Dios para pedirle que si tenía un hijo fuera violinista.
Años después la familia Voirin se instaló en nuestra ciudad. El padre de Julio instaló aquí su negocio de venta de pinturas, en la esquina de las calles 61 y 62.
A pesar de los años transcurridos, Julio no puede olvidar aquellos años de infancia y adolescencia, que marcaron definitivamente su carácter. Sin embargo, su misión estaba marcada y decidió irse a Buenos Aires a continuar con sus estudios de violín. Tras ganar un concurso en el Teatro Colón, decidió continuar su carrera en el exterior y en 1957 se fue a vivir a los Estados Unidos.
En ese país ha desarrollado la mayor parte de su carrera como violinista y obtenido el reconocimiento de renombradas figuras de la música y la política. Además, comenzó a hacer carrera como luthier y como tal se convirtió en uno de los más destacados tasadores de violines del mundo. Su renombre lo llevó a ser contratado para reparar el violín del zar de Rusia.
En el país del Norte también formó su familia con su esposa argentina. Tuvo cuatro hijas, todas ellas concertistas de primer nivel y en la actualidad tiene 10 nietos, seis de los cuales tocan el violín.

Dedicado a Dios
Pero así como su madre lo dedicó a Dios como músico, Julio también se dedicó a Dios como pastor evangelista y se transformó en un distinguido teólogo, orador y notable escritor, autor de libros que se han distribuido en Estados Unidos y en varios países de América latina. En 1969 viajó en auto desde Texas a Buenos Aires en una cruzada evangelizadora. Y ahora quiere distribuir 20.000 ejemplares de sus libros en nuestro país.
Ya alejado de la enseñanza, Julio volvió a Necochea con su violín y toda su pasión por la música y la palabra de Dios. En Estados Unidos creó la Fundación Voirin, mediante la cual difundió entre los jóvenes la enseñanza del violín y facilitó instrumentos a los estudiantes más pobres.
Hacía más de una década que no recorría las calles de la ciudad. En 1991 había estado aquí con una de sus hijas, que ofreció un concierto en el Teatro Municipal.
El buen tiempo permitió que Julio Voirin, a los 81 años, repitiera la caminata que había hecho en la infancia, desde el Centro de la ciudad, para ver el mar.
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30 de octubre de 2007

Juan Jose Flores

Otxo cantando, en el Teatro Municipal

El próximo viernes, a las 21.30, en el Teatro Municipal, se presentará el espectáculo "Otxo cantando", durante el que se realizará un homenaje al musicólogo necochense Rubén Pérez Bugallo.
El espectáculo es organizado por el Otxote Osasuna, grupo se formó en 1990 dentro del Centro Vasco para cantar en las fiestas de la entidad y que en los últimos años ha trascendido el ámbito de la música de Euzkadi y para convertirse en una de las agrupaciones corales más conocidas de nuestra ciudad en todo el país.
Otxote, designación vasca para grupos masculinos de 2 a 8 voces, está integrado en la actualidad por Alfonso Picón, Horacio Mendoza, Fabián Millete, Raúl Cutullé, Hugo Urenda, Osvaldo Olmos, Baby González, Carlos Alvarez y Miguel Pérez Bugallo.
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6 de octubre de 2007

Juan Jose Flores

María Pellejero, el lado femenino de El Remolcador


“El Remolcador es una de las grandes cosas en mi vida, si hiciera una lista de prioridades, me atrevo a decir que sin duda estaría en los primeros puestos”, afirmó María Pellejero, la bajista del grupo de rock y blues necochense cuya música ya ha trascendido los límites del distrito.
Hace unos días, el grupo tocó en Necochea con el legendario bajista Rinaldo Rafanelli, quien integró Serú Girán, Polifemo y las bandas de Charly García y Luis Alberto Spinetta. “Estuvo buenísimo tocar con Rino”, explicó María. “Nosotros lo conocimos en el 2003, cuando fuimos a grabar a Buenos Aires. El trabajaba (y trabaja) como productor en el estudio El Ombú Records”.
La joven integra El Remolcador desde su formación, hace ya 13 años. “Fue en julio del 94, al año siguiente de terminar la escuela, tenía 18 años”, recordó.
“El año anterior a que comenzara El Remolcador había tocado el bajo con un grupo se había formado en la Escuela Provincial de Arte. Pero tocaba con un bajo prestado”, señaló. “A mí siempre me gustó, pero al principio en la banda tocaba la guitarra rítmica porque me gustaba y porque no tenía bajo...”
“Pasó un tiempo y Gustavo (Sunino) que era el bajista en ese entonces, me empezó a pasar algunos temas y ejercicios con el bajo y poco después hicimos el cambio: él pasó a la rítmica y yo al bajo”, señaló María, que en la actualidad pasa sus días entre Capital Federal y Necochea.
“Empecé a aplicar en el bajo las cosas que sabía de la guitarra. Sacaba los temas "de oído" y lo que no me salía... lo inventaba”, bromeó. “Mucho tiempo después salieron libros y empecé a estudiar con ellos. Recién este año empecé a tomar clases con Rino, aunque antes había estudiado con sus libros, que son muy buenos”.


Fieles a su música
“Después de tantos años sigo agradeciendo a Dios por El Remolcador y por estar en ella junto con Juan (Pellejero), mi hermano, y mis grandes amigos Gustavo (Sunino) y Dany (Roldán)... Sin olvidar lo importante que fue comenzarlo con "el Tío" Pablo (Benedini)”, afirmó María, que en estos días se encuentra en Buenos Aires.
Allí de vez en cuando canta con sus amigos del grupo de percusión La Salidora. Pese a los constantes viajes, su centro musical es El Remolcador.
“Estamos ensayando nuevas cosas y muy concentrados en eso. Tenemos algunas fechas en Buenos Aires. Veremos qué pasa”, explicó la bajista. “Nosotros siempre hacemos temas nuestros a la vez que hacíamos covers”.
“Con respecto a nuestros temas, me gustaría que algún día alguien los escuche y se conmueva como a mí me pasó con la música con la que crecí”, precisó. “Modificar un poquito la realidad de la gente para bien, creo que de alguna manera es el objetivo de la música y el arte. Si eso pasara, sería lo máximo, misión cumplida”.
Si bien no fue muy difundido, el grupo ya había grabado en Ombú Records los temas de la primera etapa de la banda. “Ahora estamos preparando material nuevo que seguramente grabaremos cuando esté listo”, dijo María.

Del bajo y las artes
“Hay una teoría a cerca de la mujer y los sonidos graves, hay una fuerte conexión”, manifestó María, tratando de explicar por qué existen tan pocas bajistas mujeres. “Pero a la vez es un intrumento que, por lo general, no es cómodo para la mujer”.
“A esto se suma lo difícil que es para las mujeres, además de todo lo que hacen, dedicarle tiempo a la música”, comentó. En lo personal, a ella la marcó muchísimo el estílo de Paul McCartney. “Para mí es "el bajista"... después también me influenciaron los bajistas de rock de los 70, tanto los internacionales como los argentinos, Machy Rufino, Rino Rafanelli, Willy Quiroga, Alejadro Medina y muchos otros”.
Pero, la música no es todo en la vida de María. Hija y sobrina de artistas plásticos, ella también se expresa a través de la pintura y el dibujo. “Lo hago desde chica”, aseguró. “Hay una canción de Rubén Rada que dice "la música y la pintura andan por la misma vía". En las vacaciones de invierno de este año de alguna manera se juntó todo esto y el resultado fue "Música a Colores" un proyecto que presentamos con mi novio, Gastón Carabajal, en Malba (Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires)”.
“Consistía en hacer la visita guiada para los niños con música, un viaje musical por latinoamérica. Fue buenísima esa experiencia: estar al lado de originales de Berni, Frida Kalho, Lam, Figari... cantando, jugando y enseñando a los chicos y grandes que se sumaban... ¡Increíble!”.

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Gustavo Sunino y la esencia de El Remolcador
Juan Pellejero y El Remolcador

Sitio web:
www.elremolcador.com.ar
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21 de julio de 2007

Juan Jose Flores

Facundo Martínez y la Banda de El Andén

Desde antes de que aprendiera a caminar, la música ya era parte de la vida de Facundo Martínez. Tanto su abuelo paterno, como su abuelo materno, eran acordeonistas. Por eso sus padres tocaban la acordeón y la guitarra y eran quienes amenizaban las fiestas familiares y las reuniones que se realizaban en el campo.
Porque los Martínez eran trabajadores rurales y Facundo vivió en distintas estancias de la zona hasta los 10 años, que la familia se radicó definitivamente en Necochea.
Sin embargo, aunque creció escuchando música y desde muy chicos sus padres se encargaron a enseñarle algunos secretos de la guitarra, no fue hasta que cumplió los 20 años que decidió estudiar y convertirse en músico.
"Algo que siempre tengo presente es la imagen de mi padre y de mi madre tocando la guitarra y la acordeón", explicó Facundo.
Hace unos años, cuando comenzó a trabajar en el pub El Andén como lavacopas y Fabián Espinosa, uno de los dueños del bar se enteró de que sabía tocar la guitarra, lo incentivo para que tocara.
Hasta ese momento, la música que a Facundo le gustaba tocar era la que había aprendido a amar en su casa: el folclore litoraleño y el tango. También le gustaba el rock, pero recién se metió de lleno en este género cuando junto a su hermano Julio, que le prestó la guitarra, y Fabián Espinosa, integraron La Banda de El Andén.

Desde adentro
Tocar con la banda, le permitió a Facundo conocer y también compartir algún tema junto a JAF, Divididos, Banana Pueyrredón, las Black and Blues y Manuel Wirzt, entre otros artistas que pasaron por el pub.
"Trato de hacer lo que a la gente le gusta, dejando los gustos personales de lado", manifestó Facundo.
"El mundo de la música es fascinante", señaló. "Además, este trabajo es muy gratificante. A veces una canción, que para mi no me provoca ningún sentimiento en particular, a la gente la llena de emoción".
"Sin saberlo, con una canción le estás regalando un recuerdo a esas personas", precisó. "Por eso soy un eterno agradecido por poder hacer esto".

Vocaciones
Aunque Facundo es conocido en nuestro medio por la música, este joven de 28 años se siente atraído por todas las actividades artísticas. De chico aprendió el oficio de talabartero con su padre.
Siempre ha dibujado y si bien son muy pocas las personas que conocen sus dibujos, ha dedicado mucho tiempo a realizar retratos de grandes músicos y algún día tal vez se decida a exhibirlos.
Otra vocación artista heredada y tan o más silenciosa que la del dibujo, es la escritura. "Mi madre siempre escribió poesía y yo participé de un concurso cuando era muy chico y obtuve un tercer premio", explicó. Eso lo decidió a continuar con la escritura, que utiliza como una catarsis.
Y de su madre Olga Rivero también heredó el amor por la radio. "Cuando yo era chico ella siempre iba al programa Mañanitas Camperas", explicó. "Después, hace unos años, comenzó a hacer un programa folclórico en una FM y me llevó a mí para acompañarla".
Ahora Facundo colabora con Gabriela Espinosa en el programa "Núcleo Receptor", que se emite por FM de la Costa.

Muchas ganas
Sin embargo, es la música la forma de expresión artística que Facundo ha elegido. "Yo le pongo muchísimas ganas a lo que hago", afirmó. Los ensayos con la banda ocupan la mayor parte de su tiempo.
Además, ya ha desarrollado algunas otras experiencias musicales, como el dúo que integró con Facundo De Franceschi, con el que incursionó en el jazz, y otro con Néstor Gopar, con quien hizo tango. También hizo humor con Jorge Infriccioli.
Todas estos géneros, desde el tango y chamamé hasta el jazz, han permitido a Facundo desarrollar un estilo personal, que ha reflejado en algunas canciones de su autoría que aún no se anima a mostrar. Piensa que todavía no es el momento para iniciar esa nueva etapa, aunque, al ritmo que va su vida, tal vez no falte mucho para ello.
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8 de julio de 2007

Juan Jose Flores

Daniel Roldán y El Remolcador

“Me gustaría que pudiéramos influir en los estados de ánimo de la gente con nuestra música”, afirmó Daniel Roldán. Desde los 16 años este joven baterista integra el grupo El Remolcador, que formaron su hermano Gustavo Sunino y Juan y María Pellejero.
Descubrió su vocación escuchando los ensayos de la banda, que se reunía en su casa, en Quequén. Ahora, a los 23 años, sueña tocar “a nivel profesional” y “bendecir a la gente con la música”.
Muy creyente, disciplinado y comprometido con la música, Daniel dejó todo para dedicarse exclusivamente a El Remolcador. Y el trabajo dio sus frutos, ya que en los últimos años el grupo ha logrado trascender los límites del Partido de Necochea y desarrollado una intensa actividad en el Sur de la Provincia y también en la Patagonia.

El Remolcador
Aunque Daniel comenzó a tocar la batería a los 14 años, la música es un legado familiar. En su familia materna hay varios músicos. Sus tíos Jesús y José Luis Borneo desarrollaron una intensa actividad décadas atrás.
Pero sin dudas quien más influyó en la decisión de Daniel de dedicarse a la música fue su hermano Gustavo Sunino, que toca la guitarra, la batería, el teclado y canta, además de componer y hacer muchos de los arreglos de los temas que interpreta el grupo.
“Gustavo me empezó a mostrar discos a los 13 o 14 años. Me hizo escuchar a los Beatles, a Pappo, Los Gatos”, explicó. Luego empezó a tocar la batería de oído y también tomó algunas clases con Sebastián Ibarguren, Adolfo Matar y Rubén Nebot, tres de los mejores percusionistas de nuestra ciudad. “Cada uno me enseñó algo”.
En aquella época, todavía El Remolcador no había definido la que luego sería su formación. Gustavo Sunino, Pablo Benedini y los hermanos Juan y María Pellejero eran los integrantes fundadores, pero en cada concierto se sumaban nuevos músicos invitados.
El baterista era Mariano Alvarez, quien tiempo después dejó el grupo y Gustavo tuvo que hacerse cargo de la batería. Fue así como Daniel comenzó a ensayar con el grupo y aprendió algunos temas.
“Un día iban a tocar en Puente Blanco y me invitaron a hacer dos temas”, señaló Daniel. “Entonces Gustavo me preguntó si me animaba a tocar la parte del repertorio de los temas pop y yo le dije que sí”.
A partir de ese momento, Daniel pasó a formar parte de El Remolcador y los otros integrantes del grupo le dieron tiempo para que se preparara.

Incondicional
Dos años después del ingreso de Roldán al grupo, Sunino y los hermanos Pellejeros decidieron dedicarse exclusivamente a la banda y viajaron a Monte Hermoso, donde comenzaría una nueva etapa para El Remolcador.
Los shows callejeros en ese balneario le abrieron las puertas para presentaciones en pubs y boliches de varias localidades del Sur de la Provincia y también le permitieron conocer al propietario de un pub de Ushuaia que los invitó a hacer una temporada en Tierra del Fuego.
Daniel, que estaba estudiando el profesorado de Artes Visuales, no dudó en decidirse por la música y comprometerse definitivamente con el grupo.
Ahora da clases de batería y ensaya con El Remolcador en nuevos temas. Tiene muy claros cuáles son los objetivos del grupo. La fama no parece ser lo más importante para este joven baterista ni para sus compañeros, sino tocar.
“La música me ha formado como persona. A partir de tocar me empecé a soltar, porque yo era un tanto tímido”, dijo Daniel.

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27 de mayo de 2007

Juan Jose Flores

Elena Ríos

Con el alma
encendida
de chamamé


"El escenario es mi casa", explica Elena Ríos. Y la música litoraleña parece ser el aire que respira. Nacida en Balcarce, esta mujer creció en Mar del Plata y desde hace más de 20 años vive en nuestra ciudad.
Empezó a cantar a los 11 años y siempre música del litoral. “Escuchaba a Ramón Ayala, cuando actuaba en Mar del Plata y hablaba tanto de su tierra que creo que lo tomé como un referente”, manifestó la cantante.
Pero su vinculación con los ritmos litoraleños fue tan natural que mucha gente le llegó a preguntar si ella era oriunda de esa región. “Pero yo no conozco, todavía no tuve la oportunidad de hacerlo”, señaló.
“Canto con un sentimiento especial, porque el chamamé es algo especial”, indicó la cantante, ganadora del Pre Cosquín en 1995 y dos veces premiada como cantante solista en el certamen de la Fiesta de las Tropillas.
Aunque siempre hay alguna zambita en su repertorio, “no es lo mío”, dice ella, que comenzó a cantar en las fiestas familiares. “Después fue invitada por Víctor Abel Giménez a su programa de radio y luego me presentó en la Casa del Folclore”.

Desde el corazón
Elena nunca estudió canto. Para ella cantar es algo natural, parte de su vida cotidiana. Le cantaba a sus hijos y ahora le canta a sus nietos. Su esposo Darío Paternasi es guitarrista y la acompaña junto a Miguel Limbatto en sus presentaciones.
“Hoy puedo decir que piso el escenario y es como llegar a casa”, precisó Elena. “Es como una transformación que uno siente. Vos podés tener mucha tristeza, muchos problemas, pero al pisar el escenario te olvidás de un montón de cosas. Ahí das lo mejor, lo que sentís”.
“Yo digo siempre que el que no canta con el corazón, no puede cantar. No le sirve”, afirmó. “Yo siento tanto la música del litoral que cuando canto es como que volara. Como si estuviera con los personajes de la canción, en ese paisaje”.
“No es fácil cantar música del litoral y menos transmitir el sentimiento a los que escuchan, crear esa conexión entre ellos y el escenario”, dijo Elena. “Porque muchas veces el escenario eleva un poco al artista. Pero a mí no. Yo estoy ahí, con el público y con el canto trato de contarles como vive la gente del litoral, que a veces está un poco olvidada”.

El alma del chamamé
De grande, Elena estudió mesoterapia y se dedica a esa actividad. Aunque su vida, sin dudas, es el chamamé y la música litoraleña.
Al llegar a nuestra ciudad, hace unos 25 años, le presentaron a Coco Lanza, quien de inmediato la dio a conocer en la radio y le permitió continuar con la carrera iniciada en Mar del Plata. De allí que, excepto dos años que estuvo alejada de los escenarios, la mayor parte de su vida ha cantado chamamé.
Si bien en la actualidad en nuestra región no tiene tanta difusión como en los años 70, esta música se mantiene a través de nuevos artistas como el Chango Spasiuk, Los Alonsitos y Amboé. “Pero si bien ellos hacen chamamé nuevo, siempre incorporan el tradicional, como Antonio Tarragó Ros”, precisó.
Ella siempre se mantiene en el chamamé tradicional y este año ha logrado incorporar a su grupo un acordeón. “No es fácil conseguir quien le dé el sabor al chamamé si no es nacido allá”, dijo Elena.
“Así que el grupo está integrado por Miguel Limbatto, que me acompaña desde hace años, Darío Paternesi, que me acompaña en la vida y en el escenario, y ahora Néstor Gopar, que es el acordeonista”.
El verano pasado presentó el acordeón en el festival folclórico que realizan Paternesi y Limbatto junto a Sergio Melgarejo. “Ahí me emocioné muchísimo, porque la gente se contagió de la alegría del instrumento”, explicó. “Fue una fiesta para todos, porque me costó muchísimo encontrar ese músico”.

Ilusión chamamecera
Elena tiene tres hijos, el más chico, Diego Ríos, también es cantante folclórico. Y de sus siete nietos, el más grande tiene vocación de músico. Y si bien ha disfrutado cada minuto vivido sobre el escenario y siente la satisfacción de haber podido transmitir lo que quería, tiene una deuda con la gente y con ella misma: un trabajo discográfico.
El anteaño pasado Elena iba a grabar un disco, pero por distintas razones no lo pudo hacer. “A veces uno propone y Dios dispone”, indicó. “Pero lo voy a hacer. Aunque no sé cuando”.
Hace muchos años, un viejo músico le dijo que le faltaba escenario. Ella se enojó mucho por esa crítica. En la actualidad sabe que aquello era cierto, pero puede decir con orgullo que ahora sí tiene escenario. “Lo que me falta es disco”, bromeó.
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25 de marzo de 2007

Juan Jose Flores

Carlos López Terra, el payador

Lopez Terra
"La vida nuestra es pura anécdota", dijo Carlos López Terra, con ese modo de decir tan suyo, que lo llevó a convertirse en uno de los payadores más conocidos del continente y a recorrer más de 20 países de Europa, América latina y Medio Oriente.
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13 de marzo de 2007

Juan Jose Flores

Folclore surero del futuro

Ezequiel Altamiranda tiene sólo 12 años, pero hace cuatro que comenzó a recorrer los caminos del folclore surero, un estilo que pocos músicos se animan a transitar.
Empezó a estudiar guitarra tras la muerte de su padre, un apasionado del folclore. A partir de un casete de Juan Carlos Cupaiolo armó su primer repertorio. Argentino Luna y Víctor Velázquez, fueron otros folcloristas admirados de los que Ezequiel comenzó a tomar canciones.
No tardó mucho en escucharlo el conductor de radio Ariel Rodríguez, quien lo invitó a participar de su programa.
También se acercó a Sergio Melgarejo, quien junto a su esposa, lo sumó a la Agrupación Arte Nativo "Herencia" y lo invitó a participar en los festivales folclóricos que organiza en el Parque Miguel Lillo y en Quequén todos los años.
El año pasado también tuvo oportunidad de conocer a uno de sus folcloristas más admirados: Argentino Luna. Fue durante un festival que se realizó en el Club Danés.
"Me escuchó desde los camarines y durante su presentación me pidió que suba al escenario", señaló Ezequiel. "Hasta me regaló un CD".

El campo y el folclore
Altamiranda va a 7º año en la Escuela Técnica Nº 2, el ex Industrial. Aunque, por su edad, le resulta difícil afirmar que su futuro está en la música, sueña con dedicarse a esto en forma profesional.
Por eso toma clases de guitarra con Oscar Muttio padre, uno de los profesores más destacados de la ciudad y también luthier. Ezequiel va a cuarto año.
Aunque en 2006 participó de los Torneos Juveniles Bonaerenses, ganó la instancia local y llegó a la regional, una de sus experiencias más importantes a nivel musical será su próximo viaje a Francia.
En ese país vive su hermana y su cuñado Joaquín Fernández Rovira, concertista de guitarra, lo espera para realizar algunas presentaciones juntos.
Ezequiel viajará junto a su madre Celia, quien siempre lo ha apoyado en su vocación artística.
El adolescente incluso no descarta la posibilidad de quedarse en Europa, pero cree que su futuro está aquí. Por lo menos aquí están las cosas que más le gustan: el campo, las domas, las yerras y la música que recupera las costumbres criollas.
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19 de diciembre de 2006

Juan Jose Flores

Cumbia, la música de los pibes


Entre todos los géneros musicales, el de la cumbia es posiblemente el más discriminado por los medios. Diarios y revistas escriben sobre rock, punk, pop, tango y jazz, pero ignoran a la cumbia.
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9 de noviembre de 2006

Juan Jose Flores

Gustavo Sunino y la esencia de El Remolcador



"Hay que jugar un juego tan grande, que valga la pena perderlo", dijo Gustavo Sunino. El músico define así el compromiso con el que él y sus compañeros decidieron hacer El Remolcador, una banda de rock que ya lleva 12 años de trayectoria y es reconocida en todo el Sur de la provincia de Buenos Aires e incluso en Tierra del Fuego.
El juego al que hace referencia Sunino fue la decisión de dedicarse exclusivamente a la música y vivir de ello. Hace cuatro años, Gustavo, junto a su hermano Daniel Roldán y Juan y María Pellejero, decidieron hacer temporada en Monte Hermoso.
Tras permanecer varios días varados en ese balneario, sin poder realizar ninguna presentación, ya que fueron rechazados por varios pubs, El Remolcador decidió comenzar a tocar en la calle.
Y desde entonces no pararon de tocar y fueron invitados a realizar shows en toda la región.
En la segunda temporada, explicó Sunino, "en 50 días realizamos 120 presentaciones".

LO QUE SIEMPRE QUISO SER

A los 8 años Gustavo acompañaba con los bongos a su tío José Luis Borneo y, sí podía, se apoderaba de la guitarra y trataba de sacar algún sonido.
Después, se le dio por el fútbol, hasta que su madre le regaló una guitarra y su vida dio un vuelco. Desde los 13 años, lo único que ha querido es hacer música.
"Terminé el secundario como a los 20 años porque estaba bloqueado, vivía para la música", bromeó Sunino.
Formó su primera banda en Punta Alta, pero poco después de volver a vivir a Quequén formó una ecléctica agrupación bajo el nombre Soy de Quen.
Tocó en cuanto grupo se cruzó en su camino, hasta que, hace 12 años, junto a Pablo Benedini y los hermanos Juan y María Pellejero, formaron El Remolcador.
En un principio la banda tocaba temas propios, muchos escritos por Benedini y la temática eran los barrios de la ciudad, el puerto y Bahía de los Vientos.
La formación del grupo cambiaba de integrantes de acuerdo al lugar en el que se presentaban. Con el tiempo El Remolcador pasó a hacer dos tipos de shows, los más íntimos, para los amigos, en los que siempre había músicos invitados y la agrupación se confundía con el público, y los profesionales, en fiestas, pubs y disquerías.
"Empezamos a hacer temas propios cuando armamos la banda, pero recién ahora estamos mostrando el material", explicó Sunino.
Hace cuatro años, los miembros del grupo decidieron dejar cualquier otra actividad laboral y dedicarse exclusivamente a la música.
Fue así como viajaron a Monte Hermoso ("con una mano atrás y otra adelante", según Sunino) y comenzaron a actuar en las calles.

RUMBO AL SUR


La decisión fue acertada. En la actualidad El Remolcador realiza todas las semanas presentaciones en Bahía Blanca, Torquins, Dorrego, Tres Arroyos y otras localidades del Sur de la provincia.
El año pasado incluso fueron invitados a realizar una toda una temporada en Ushuaia.
El grupo se encuentra en su mejor momento y Gustavo y sus compañeros están seguros de que el éxito se construye con empeño y trabajo constante.
Aunque la banda no ha grabado ningún disco, el público ya los conoce y por eso la banda se permite hacer algunos temas propios, como "El Torino", un rock que sus fans siempre piden.
Según Sunino, cuentan con el material y los contactos para grabar el disco, sin embargo, prefieren darse a conocer en vivo y esperan seguir construyendo, de a poco, un circuito de recitales que con el tiempo les permita convertirse en una banda reconocida a nivel nacional.
"Esto es lo que siempre soñé, lo que siempre quise hacer", explicó Gustavo, que desde los 13 años, nunca dejó la guitarra.

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Sitio web:
www.elremolcador.com.ar

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25 de septiembre de 2006

Juan Jose Flores

Con la música a todas partes

La música ocupa casi todo el tiempo de Ezequiel Gesualdi. No es para menos: su abuelo, su padre, sus hermanos, sus primos y tíos son músicos, y él heredó la misma pasión.
A pesar de que tiene sólo 17 años, desde hace ya largo tiempo que colabora con su padre, Juan Carlos Gesualdi, en el Instituto Orquestal.
Ha tocado todos los instrumentos, aunque comenzó a los 6, con la batería. Con su abuelo se presentaba en la Villa balnearia. Luego integró varias agrupaciones, entre ellas la Jazz Brass Ensamble.
Aunque es trombonista, baterista y bajista, en los últimos años eligió el trombón, al igual que su primo Martino Gesualdi, que toca en Los Cafres.
"Este es el tercer año que estoy enseñando en el Instituto", explicó Ezequiel, un chico de pocas palabras, que parece tener varios años menos.
Este año armó un grupo de rock para participar de los Torneos Juveniles Bonaerenses y la banda ya se clasificó para la final, que se realizará el mes próximo en Mar del Plata.
"Participaron 200 bandas de la Provincia", explicó Ezequiel, que también escribió las letras del grupo que integran Lucas Amatray (bajo), Emilio Villegas (guitarra y voz), Guido Domarco (trompeta), Jorge Deserio (saxo tenor) y su hermano Gabriel (batería).
Aunque no es la primera vez que llega a una final de los Bonarenses, otros años los grupos del Instituto ya han obtenido medallas de oro.
Ezequiel también fue uno de los integrantes de la Big Band Juvenil que en agosto fue invitada a tocar en Notorius, el club de jazz más grande y prestigioso de Buenos Aires. "Fue demasiado, más a nuestra edad", señaló.
Por otra parte, también tiene una banda de reggae y en el verano es uno de los músicos del espectáculo Jazz en la Costa.

Hora de partir
Ezequiel va a tercer año del Polimodal en la Escuela de Educación Media Nº 8 y como ocurre con todos los músicos que terminan sus estudios de educación media, deberá dejar el Instituto.
"El año que viene voy a estudiar particular con algún con algún trombonista", señaló.
Al año siguiente piensa partir hacia Buenos Aires. Su sueño es integrar alguna big band y dedicarse a la enseñanza. La música es el centro de su vida.
"Nunca hice ningún deporte, nada fuera de la música", precisó Ezequiel, que a veces siente el peso del apellido. Su familia ha forjado a la mayoría de los músicos de jazz que en la actualidad se destacan en Buenos Aires. El lleva en la sangre la misma pasión...
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6 de septiembre de 2006

Juan Jose Flores

El Polaco, cumbia villera

Escuchá toda la música del Polaco gratis por 30 días ACA
Ezequiel Ivan Cwirkaluk, más conocido como El Polaco, nació el 23 de mayo de 1987. Es uno de los artístas top de la movida tropical.
Ezequiel se hizo popular en 2006, con la aparición de su disco "Vuelve te lo pido".
En 2007 editó "Agradeciendo a Dios" y luego "Sigo por el objetivo" (2008), "Molestando" (2009) y "3 años y algo más" (2009).
En "su compacto Agradecido a Dios, busca otra vez no solo seguir vigente sino crecer musicalmente. Así en el compacto aparecen los temas: Porque te fuiste, Delirio de perderte, Mamá, Si supieras, Niña, Amor de adolescente, Para que te muevas, Enganchados, Cuando te enamoras, La pollera de Jimmy, Dejame amarte, No hablen mal de ella, Sabrás, Te quiero, te quiero, Si quieres, Amarte, Para que lo muevas. Otro dato interesante, es que entre los ringtones que baja la gente para sus teléfonos celulares como timbres, uno de los artistas que más vende en ese rubro es, El Polaco", escribió Hernán Rizzone en una nota publicada en 2007 en un suplemento de Diario Popular. 
En el sitio web de El Polaco se puede encontrar una biografía del artista, su discografía, fotos y videos.


Entrevista a El Polaco


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5 de junio de 2006

Juan Jose Flores

Juan Pellejero y El Remolcador


"Yo quería tocar como Pappo", dijo Juan Pellejero, guitarrista desde hace una década de la banda de rock y blues El Remolcador. Pese al virtuosismo desplegado por este joven músico de 29 años en sus presentaciones, él no es un niño prodigio.
Comenzó a tocar al final de la adolescencia, poco antes de que se integrara la primera formación de El Remolcador. "A los 17 dejé de estudiar y estuve un tiempo sin saber qué hacer", explicó.
De chico, su madre, María Elena Benedini, una reconocida docente y artista plástica local, le había enseñado a tocar algunos acordes. Su hermana María, hoy bajista de El Remolcador, tomaba clases de guitarra y también tocaban su abuelo y su tío Pablo, que fue uno de los primeros integrantes del grupo.
Por eso, durante ese año en el que no sabía que rumbo tomaría su vida, tomó la guitarra y trató de recordar lo que le había enseñado su madre.
"En mi casa me dijeron: ¿por qué no te dedicas a la música? Como diciendo: ¿por qué no vas a laburar? Y yo dije: bueno", dijo Juan. "Tomé algunas clases con Azuquita Montenegro y luego comencé a ir a la Escuela Municipal de Artes".
Pero lo que realmente lo impulsó fue sus deseos de tocar como Norberto "Pappo" Napolitano.
Se compró una guitarra eléctrica a medias con su hermana María y comenzó a escuchar a Pappo y tratar de imitarlo. En aquella época con su tío y su hermana iban a ver a tocar a Gustavo Sunino, quien propuso armar un grupo.
Fue así que surgió una primera y multitudinaria formación de El Remolcador, integrada por Sunino, Juan, Pablo, María, Santiago de Francisco, Martita Peralta, Juan Oholegui, Celina Duca y otros músicos.

El primer remolcador
Autodefinida como una banda de rock y blues local, la primera formación estable de El Remolcador fue un quinteto: Sunino, Pablo Benedini, Juan, María y Mariano Alvarez, en batería.
"A veces estaba Pablo y otras no podía por el trabajo y salíamos a hacer algo comercial con Gustavo Sunino", recordó. Fueron años de presentaciones en los más diversos escenarios de la ciudad y en los que la banda se fue asentando.
Finalmente, quedó integrada por Gustavo, Juan, María y Daniel Roldán, hermano de Sunino, en batería.
Pero no fue hasta 2003 que el grupo comenzó a transitar los caminos del profesionalismo. "La puerta se abre cuando fuimos a grabar un demo en Buenos Aires", explicó.
A partir de aquel viaje, que a la banda no le aportó mayor rédito, llevó a Juan a hacer los contactos para comenzar a viajar cada 15 días a Capital y conocer y tomar algunas clases con grandes como Walter Malosetti, Botafogo, Pino Marrone y otros guitarristas.
"Y en diciembre de 2003 Sunino dice: vamos a ver qué pasa en Monte Hermoso", señaló. Ese verano, que comenzó accidentado, porque ningún pub quería contratarlos para tocar, finalmente los catapultó, porque les permitió hacer decenas de presentaciones callejeros y hacerse conocidos.
"Los dos primeros meses nos costó muchísimo, pero después hicimos pie y se nos abrieron las puertas para empezar a tocar en Bahía Blanca y en otras ciudades de la región", comentó.
En la temporada 2004-2005 pudieron comprarse un camión y comenzar a recorrer toda la zona Sur de la Provincia de Buenos Aires.

Rumbo al Sur
A fines del año pasado, un empresario de Ushuaia los contrató para ir a tocar a Tierra del Fuego. Viajaron en avión y tocaron durante todo el verano.
La experiencia le permitió a los miembros del grupo afirmarse en la idea de dedicarse exclusivamente a la música.
"Además estuvo muy bueno, con la música, ir a un lugar que mucha gente se plantea conocer en sus vacaciones y que tal vez nunca puede visitar", afirmó Juan.
Sin embargo, como todos los integrantes de El Remolcador, él todavía quiere seguir aprendiendo y creciendo. "Queremos crecer en lo artístico, hacer buenas cosas, trabajar y estudiar mucho", comentó.
Y el disco propio también es un tema pendiente para la banda, que a través su sitio web (www.elremolcador.com.ar) difunde varios de sus temas en formato MP3 y también un video de su tema "El Torino".
En el final de ese tema, Juan hace sonar su guitarra como el motor de un automóvil en aceleración, lo que le ha permitido a la banda ganar un importante número de fans en diferentes ciudades del Sur de la provincia y también en Tierra del Fuego.

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Sitio web:
www.elremolcador.com.ar
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7 de mayo de 2005

Juan Jose Flores

Jazz en las venas



"El jazz parece uno de los campos más propicios para la exploración musical en Buenos Aires. Músicos con una formación técnica sólida y una sana audacia han generado un caudal de propuestas originales que además de revitalizar al género -dormido durante años- depositó los pilares de una escena con mensajes y sonoridad propia".
El comentario es parte de la crítica que un prestigioso medio porteño realizó al trabajo del trío Modo Indigo, que cuenta entre sus integrantes al pianista necochense Pablo Raposo.
El joven pertenece a un grupo de músicos locales que comienzan a destacarse en Capital Federal por sus cualidades técnicas, todos ellos surgidos de la escuela del profesor Juan Carlos Gesualdi.
Junto a Santiago y Joaquín De Francisco y Ramiro Penovi, Raposo ha formado una escuela en el barrio de Flores, donde enseñan algunos de los métodos aprendidos en nuestra ciudad.

Todo música
A los 26 años, la carrera de Raposo se encuentra en ascenso. Integra la Satch Big Bang, junto a los músicos de la escuela, también Modo Indigo, con Pablo Carmona y Claudio Risso.
"En la big bang somos 16 músicos y tocamos todos los domingos en Notorius", explicó Raposo. Mientras que con Modo Indigo el joven pianista se ha presentado en clubes de jazz, haciendo temas propios.
"También integro el cuarteto De Francisco-Raposo, con Santiago De Francisco en saxo, Pablo Carmona en contrabajo y Marcelo Blanco en batería", explicó el pianista, que no deja de extrañar nuestra ciudad.
La música absorbe la mayor parte del tiempo de este joven y talentoso pianista, que como sesionista ha tocado con el grupo Valentino Jazz Bazar y con la cantante Paula Meijide.
"Pero estoy principalmente enfocado en la orquesta, el cuarteto y el trío", aseguró.

El percusionista
"Empecé tocando la batería a los 7 años con Mario Fuentes", recordó Raposo sobre los inicios en su formación. Y como baterista ingresó a la orquesta infantil que dirigía el profesor Juan Carlos Gesualdi.
El mismo Gesualdi fue quien comenzó a darle clases de piano. Fue así como ingresó a la Orquesta Juvenil y luego a la Jazz Brass Ensamble.
"Es muy buena la formación que nos dieron, porque ellos (los Gesualdi) te hacen tocar mucho y entonces se aprende tocando", señaló Raposo.
"Con el piano empecé a los 11 años, como jugando. Después comencé a estudiar fuerte y me fui enganchando", señaló. "Cuando iba a quinto año, venía cada quince días a estudiar a Buenos Aires piano clásico".
Pablo hizo su carrera en el Sindicato de Músicos, pero como todo apasionado de la música, continúa estudiando. "Todo el tiempo se aprende algo nuevo", agregó.
Mientras tanto, Pablo sigue tocando y trabajando con la escuela. "Tratamos de hacerlos tocar mucho a los chicos, como aprendimos nosotros", comentó.
El esfuerzo le ha valido ser reconocido como sesionista y haber sido elegido para tocar en el disco de Juan Valentino, además de otros músicos.
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