11 de abril de 2011

Juan Jose Flores

Periodistas necochenses de antaño

El libro “Necochea, ciudad progresista y poética” del escritor Eduardo Escobar, es uno de los mejores retratos de la sociedad necochense de fines del siglo XIX y principios del XX. Publicado por primera vez en 1937 el libro es más una crónica que un libro de historia, ya que Escobar fue contemporáneo de los fundadores o tuvo oportunidad de entrevistarlos.
En el libro aparece, por ejemplo, una breve entrevista que Escobar le hizo a Pablo Ruiz de Galarreta, director de “El Baluarte”, el primer periódico de Necochea.
El periódico fue fundado el 3 de febrero de 1889 y era propiedad del doctor Alberto Nazarre, un empresario y político que llegó a ser uno de los primeros intendentes de la ciudad.
Ortiz entrevistó a Galarreta en “su escritorio y rodeado de una hermosa biblioteca”.
Galarreta recuerda en la nota que llegó a la Argentina en mayo de 1888. “En Buenos Aires, al llegar, fui redactor de La Nación y en noviembre del mismo año fui traído a esta ciudad para dirigir El Baluarte”, señaló el pionero del periodismo local.
El Baluarte comenzó como periódico bisemanal y su administrador era Alejo D. Ferreyra. La redacción, administración e imprenta del periódico se encontraba en el boulevard Alsina, en la casa de Amadeo Muñoz.
“Antes de llegar a la Argentina fui redactor de varios diarios de la península y siempre estuve en contacto con los intelectuales de la época, que en aquel entonces florecían en España”, recordaba Galarreta. “Tuve relación con los principales hombres de letras y frecuentábamos nuestras peñas con verdadero idealismo”.
“Pude quedarme en Buenos Aires entre el personal de La Nación, que dirigía Mitre, pero decidí venirme a esta ciudad para hacerme cargo de El Baluarte”, señalaba Galarreta. “Lo que tuve que luchar y los peligros que me rodearon para sostener esa publicación sólo los de aquella época lo saben”.
Escobar hace referencia en su libro a un atentado que sufrió Galarreta cuando ingresaba al Hotel Liberpool y además señala que al periodista le falta un brazo, pero no detalla si esto último es consecuencia del ataque.
De acuerdo al relato, ambos hombres prefieren hablar de los libros de la biblioteca de Galarreta. “Siempre me ha gustado la buena lectura”, señalaba el periodista.

Los primeros periódicos
El periodismo en Necochea nació con El Baluarte, el 3 de febrero de 1889, según Escobar. Ese periódico apareció hasta 1900. En aquellos años también se publicaron El Necochense, El Combate, El Quequén y La Voz del Desierto.
De 1900 a 1910 se publicaron: El Nacional, La Reacción,La Lucha, El Autonomista, El Orden, El Pueblo, Verdad, Rasgos y Necochea.
El escritor también indica que de 1911 a 1920 se publicaron en la ciudad los periódicos Tribuna Popular, El Progreso, La República, Verbo Cívico, Líneas y Perfiles y La Lucha.
Y de 1921 a 1935, además de Ecos Diarios, también se editaron El Sol, Azul y Blanco, El Tribuna, Tribuna Libre, El Popular, Páginas, Actualidad, El Látigo, Acción, El Imparcial, El Mar, Cultura y Nosotros.
“En honor a la verdad y al justo merecimiento es dado consignar que en Necochea ha habido grandes periodistas, que el cuarto poder ha tenido en esta ciudad destacados representantes”, escribió.
“Empecemos por el director del primer periódico, El Baluarte, don Pablo Ruiz de Galarreta y sigamos con el director de El Nacional, Samuel R. Ignacio; el director de El Pueblo, Oscar Gold, y el director de Tribuna Libre, Aurelio Cotta, que siendo destacado periodista en esta ciudad se distinguió después por su talento ocupando en Buenos Aires una de las primeras filas entre los componentes del diario La Razón”, precisó.
Escobar, que siempre se autodefinió como escritor pero que por las características de muchos de sus libros fue en realidad un gran periodista, destaca en su libro la labor de Antonio F. Ignacio, que con su hermano Samuel publicaron El Nacional, “que vino a ser el primer diario que en tal carácter se publicaba en la localidad”.
“Cabe así mismo hacer resaltar los méritos a los primeros periodistas que se recuerda: Alberto Nazarre, Antonio Noguera, Baldomero Gutiérrez, el doctor Emilio Ferreyra, Francisco Bernard, Aguirre, Luis Etro, Troncoso, Maldonado, Leopoldo Méndez, Lima, Julio Echedifau y, después, Saturnino Quincoces, Cristóbal Cedeira, Francisco Uzal, Luis Cazenave, R. Robert, etc.”
En ese punto del relato, Escobar se distrae con una graciosa apostilla: “El señor Saturnino Quincoses me manifestó en cierta ocasión que en 1901 fue director del periódico La Lucha y que ya en el año 1894 con otras personas se adiestraban en el tiro al blanco”.

El diario Necochea
Escobar terminó de escribir “Necochea, ciudad progresista y poética” a fines de 1936 y lo publicó al año siguiente. Por tal motivo, el diario de mayor trayectoria en esa época era Necochea, fundado el 6 de septiembre de 1909 por Samuel R. Ignacio.
En 1936 el periódico ya tenía 27 años y el propietario, director y redactor era Samuel Moreno Ortiz. “Entró a formar parte de la redacción hace 24 años y puede considerárselo como el (necochense) que lleva más años en el periodismo”, escribió Escobar.
“Además de su buena pluma es un buen conocedor de la zona”, explicó Escobar. Al parecer Moreno Ortiz recordaba al detalle hechos sobre la fundación de nuestra ciudad, Balcarce, Lobería, Dolores y Bahía Blanca. Su familia se había radicado en la zona en 1840 y Luis Moreno, uno de sus abuelos, tuvo galeras y conoció al cacique Namuncurá.
“El Necochea tiene un simpático redactor de estilo original, atrayente y ágil y es Juan de Arrabal”, detalló el escritor.
En cuanto a Ecos Diarios, que para aquella época ya hacía 15 años que se publicaba, lo definió como “un exponente del adelanto de la prensa lugareña”.
La reseña sobre el periodismo de mediados de los años 30 culmina con referencias a Tribuna Libre, diario dirigido por Ramón M. Pucciarelli, la revista “Cultura”, de Juan Orler, el semanario El Popular, que dirigía Abel Domínguez y la revista semanal Alborada, que dirigía Cipriano Reyes.
No se olvidaba Escobar de los trabajadores de los talleres que hacían posible la publicación de todos esos diarios diarios y revistas y destacaba especialmente la figura de don Fidel Lasanta, “el decano de los tipógrafos”, que trabajaba en el diario Necochea desde 1907.

Fuente: Archivo de Ecos Diarios y archivo personal de Nelly Escobar, hija de Eduardo Escobar
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24 de febrero de 2011

Juan Jose Flores

Eduardo Escobar y la historia de Necochea

Eduardo Escobar fue el más prolífico escritor que tuvo nuestra ciudad. Escribió más de 50 libros, aunque el más recordado sigue siendo “Necochea, ciudad progresista y poética”, que registra la creación con el respaldo de documentos históricos aportados por los propios fundadores.
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15 de febrero de 2011

Juan Jose Flores

Eduardo Escobar y el Ateneo Necochense

"Más o menos al finalizar el año 1936 en la ciudad de Necochea nació, de un grupo de personas decididas y entusiastas, la idea de formar un centro cultural que bregara por todas aquellas manifestaciones espirituales y que dado el adelanto cada vez mayor de la ciudad pudiera así en su doble aspecto servir de ejemplo entre las ciudades cultas y progresistas de la Provincia de Buenos Aires”.
Así comienza el libro “Memoria del Ateneo Necochense”, de Eduardo Escobar. La publicación de 1943 hace referencia a uno de los emprendimientos culturales más importantes desarrollados en la historia de nuestra ciudad.
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4 de febrero de 2011

Anónimo

Julio Allen, hace 30 años en Ecos Diarios

Hace 30 años, Ecos Diarios publicaba un artículo sobre la nueva película del querido Julio Allen. El artículo se titulaba "Un inquieto creador" y hacía referencia a la versión de La Sombra filmada por el aficionado necochense. En foto se veía a Allen caracterizado como el popular personaje de Lee Falk, con el perro Diablo y un "plato volador".
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17 de enero de 2011

Juan Jose Flores

Sandro de América en Necochea

Sandro en Necochea
Días atrás se cumplió el primer aniversario del fallecimiento de Sandro, uno de los máximos ídolos populares de América latina. También hace unos días, se cumplieron 30 años de un concierto inolvidable del Gitano en nuestra ciudad.
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30 de diciembre de 2010

Juan Jose Flores

Lars Funes, Caniggia y la Ciudad Oculta

El necochense Lars Funes, propietario de una de las primeras canchas de fútbol 5 en nuestra ciudad y fanático de la música, es socio de Claudio Caniggi en España, según un artículo publicado en la revista local La Ciudad Oculta.
La publicación también realiza una crónica de la visita de "El Pato" Silva durante el Pre Dakar realizado en nuestra ciudad y otros temas de interés local y regional.
El circuito yerbatero...
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29 de diciembre de 2010

Juan Jose Flores

Historia del glorioso Club Ministerio

El Club Ministerio de Obras Públicas de Quequén, decano del fútbol quequenense, y una de las más prestigiosas entidades afiliadas a la Liga Necochea de Fútbol, fue creado el 22 de julio de 1926, a instancias de un grupo de vecinos vinculados a la actividad portuaria.
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Juan Jose Flores

La asueroterapia, una terapia "milagrosa"

asueroterapia
A mediados de octubre de 1930, decenas de personas se agolpaban a las puertas del Hotel Vasconia, en el centro de nuestra ciudad. La mayoría de ellas sufría alguna dolencia y concurría desesperada a hacerse atender con un médico que les prometía una cura milagrosa. Se llamaba Gómez Llueca y practicaba la asueroterapia, una técnica quirúrgica que se promocionaba como la cura a todos los males.
La técnica había sido desarrollada por Fernando Asuero, un cirujano nacido en San Sebastián en 1886 y consistía en realizar sutiles incisiones en el nervio trigémino, a donde podía acceder desde la nariz. El trigémino es el nervio sensitivo de la cara. Asuero decía que en realidad provocaba todos los males del cuerpo humano, y que él podía sanarlos. Principalmente la parálisis, la artritis, las hemorroides, la sordera y las úlceras. Para ello punzaba el nervio con agujas o estiletes, obteniendo resultados “completos y definitivos”.
La asueroterapia produjo por aquellos días en Necochea varias curas milagrosas, como la de María Alvira, una mujer que había llegado al consultorio de Gómez Llueca en silla de ruedas y salió caminando.
El caso provocó furor entre los enfermos que hacían cola para atenderse con facultativo. Lo que todos aquellos enfermos parecían desconocer era que el método de Asuero había sido calificado de fraudulento en otros países y que meses antes el creador de la asueroterapia había tenido que irse de la Argentina perseguido por la justicia.
Pero en aquellos días las noticias no se expandían por el planeta como en la actualidad y a veces nunca llegaban.

Asuero y compañía
El doctor Asuero se convirtió en 1930 en un personaje popular en nuestro país. Radio Belgrano emitía el programa “La Hora de la Asueroterapia” y hasta el mismísimo presidente Hipólito Yrigoyen era admirador de este cuestionado facultativo.
La gente hacía cola frente al Hotel Español de Buenos Aires para atenderse con Asuero, que cobraba fortunas. Sin embargo, muchos sospechaban sobre las curas milagrosas de Asuero y los críticos del gobierno utilizaron la figura del cirujano para golpear al ya vapuleado Yrigoyen.
El método se convirtió entonces en motivo de numerosos artículos en la prensa en los que se dudaba incluso que el famoso Asuero tuviera título de médico. La revista Caras y Caretas publicó varias caricaturas bufonescas sobre la asueroterapia.
Uno de los dibujos utilizaba un caricaturesco perfil de Irigoyen para explicar el método de Asuero y la relación de distintos puntos del cerebro del presidente con la realidad nacional.
El diario Crítica también comenzó a publicar caricaturas sobre el tema y se escribieron canciones burlonas sobre los beneficios de la asueroterapia. Manuel Colominas escribió el tango "Operate el Trigémino" y también por aquellos días era popular la canción satírica "El Cuatrigémino". El actor Florencio Parravicini llegó a montar un espectáculo titulado "Nena tocame el trigémino".
El arribo de Asuero a nuestro país se había visto beneficiado por el desorden institucional. Yrigoyen, que se hizo cargo del país en 1928, enfrentaba la crisis económica originada por el crack del 29 y una tumultuosa situación social.
Según diarios de la época el mismo día que Yrigoyen visitó el consultorio de Asuero, mientras el presidente se retiraba por una puerta, la policía ingresaba por otra y se llevaba preso al inventor del controvertido método.
Asuero, que no convalidó su título al llegar al país, fue acusado por la Sociedad de Medicina Legal y Toxicológica de la Asociación Médica Argentina de ejercer ilegalmente la medicina y llevado a juicio.
En junio de 1930 el tribunal lo encontró culpable del delito que se le imputaba y ordenó su prisión preventiva. Pero poco después de pagar fianza, volvió a su país.

Asueroterapia en Necochea
A pesar de la difusión del caso, meses después, llegó a Necochea el doctor Gómez Llueca, ayudante de Asuero, y comenzó a aplicar aquí la denominada "asueroterapia fisiológica".
Este médico de dudosa reputación, que había sido calificado como "hermosa traza de timador", era precedido por la fama que solventó el diario La Razón, que habilitó su sala de armas como consultorio para que aplicara allí el método de su maestro. Gómez Llueca atendió en ese lugar a 4.000 pacientes.
En nuestra ciudad Gómez Llueca obtuvo varios resultados poco menos que milagrosos, se desconoce si debido al poder de la sugestión nasal que la intervención tenía sobre los pacientes o si debido a una muy bien armada campaña de marketing.
Incluso varios médicos de renombre de la época fueron embaucados por Gómez Llueca y dieron testimonio de los beneficios de la práctica. Tal vez por esa razón, aquellas milagrosas curaciones pronto quedaron entre los malos recuerdos de la ciudad y fueron relegadas al olvido.

Bares por hospitales
Según la historia oficial, Asuero era en realidad otorrinonaringólogo y gozaba de buen concepto en Guipúzcoa. Su fama comenzó en 1929 a partir de un hecho fortuito. Un día su chofer le pidió que le hiciera unos "toques" para quitarle un molesto resfrío.
Asuero había comenzado a experimentar con unas intervenciones en las fosas nasales de sus pacientes mediante un cauterizador. Este procedimiento, al que el chofer hacía referencia como "toques", le habían dado muy buenos resultados al especialista.
El médico cumplió con el deseo del chofer, pero no obtuvo los resultados esperados. El resfrío no se le quitó, sin embargo le desapareció una afección lumbar que padecía desde hacía tiempo.
Asuero, que había leído sobre las experiencias de otros médicos con la reflexoterapia nasal, comienza a aplicar su sistema, que luego se llamaría asueroterapia, en sus pacientes y pronto obtiene un éxito inesperado.
Es así que se ve obligado a dejar su consultorio para comenzar a atender en el hotel Príncipe, en San Sebastián.
Según explica Agustín García Puga en el artículo "Charlatanismo médico: un caso paradigmático", al principio, "Asuero utilizaba un alambre en espiral calentado al rojo quemando brutalmente la mucosa nasal, posteriormente adoptó la utilización de estiletes".
Pronto se transformó en un personaje muy popular y parte de la prensa no especializada en temas médicos lo consagró como un héroe, mientras que otros medios se referían despectivamente a su método como "narizoterapia". Sin embargo las revistas científicas coincidieron en descalificarlo.
Pero Asuero era protegido de Primo de Rivera y su buena fama se mantuvo en la península hasta la caída del gobernante, a principios de 1930.
Esto obligó a Asuero a viajar hacia Italia. Pero antes de partir le comenta al rey: "Pronto cerrarán los hospitales y habrá en su lugar bares. ¡Y la vida será más feliz!". Luego viaja a Brasil y a Uruguay. Pero durante el viaje hacia Montevideo es insultado por los profesionales que viajan en el mismo barco.
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17 de diciembre de 2010

Juan Jose Flores

Documentos de la masonería en Necochea

En los últimos meses he recibido muchas consultas sobre la masonería en Necochea, ya que hace algunos años escribí varios artículos sobre este tema. Hasta hace poco se podía encontrar material muy interesante sobre los masones en Necochea en el sitio web de la logia Sol Argentino, pero lamentablemente la web fue dada de baja.
Por esa razón he realizado copias de seguridad del material de esa web y aquí las publico con el único objetivo de que esos valiosos documentos no se pierdan. Se debe tener en cuenta que los derechos de autor de los artículos corresponden a la logia y que debe mencionarse como fuente el sitio web www.solargentino.com.ar

¿Qué es la masonería?
Primeros días de la Logia Sol Argentino de Necochea
La Logia Sol Argentino en 2006

Las páginas de Sol Argentino también pueden verse a través de la WayBackMachine de Archive.org
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Juan Jose Flores

Historia del Club Rivadavia de Necochea

Mucho es lo que se ha escrito sobre Rivadavia, el club decano del fútbol necochense. La entidad nació el 1º de marzo de 1913 en una humilde piecita de una propiedad ubicada en la esquina de Alsina y Balcarce, donde funcionaba el Gran Hotel, de don Santiago Torre.
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