27 de octubre de 2013

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Baldomero Sagaste, un recordado vecino de Necochea

El miércoles 28 de febrero de 1979, un grupo de amigos y correligionarios le realizaba un emotivo homenaje a Baldomero Sagaste, un destacado político radical que fue intendente de nuestra ciudad entre 1922 y 1924.
Baldomero cumplía ese día 97 años y recibía un pergamino firmado por numerosos amigos. La entrega Celso Fernández Candia.

En la emotiva ceremonia estaban presentes el intendente Alberto Percario y su esposa Nely Urriz, los ex legisladores Hernán Apezteguía, Alfredo C. Bilbao, Saúl Ignacio, Héctor Sarasíba y Eugenio Villarreal.
Y por el Comité Emiliano Abásolo de la UCR y en representación de sus amigos, estaban presentes Juan S. Doumecq Millieu, Pedro Poujol, Basilio Alvarez, Omar Di Nápoli, Aitor Iturralde, Carlos Daniele, Enrique López, Manuel Rey, César González, Pedro Azcoiti, Julio Batista, Celso Fernández Candia, Nicolás Raimo, Neri Urriza de Betbeder, José María Guerrero, Saturnino Sarries, Julia Nicolella, Pilar Abajo de Arrayago, Elías Mahli, Fela Pérez de Goñi y Adelina Goñi de Pasques.

Dedicado a la política
Sagaste había nacido en Vivoratá, partido de General Pueyrredón, el 28 de febrero de 1882. Su familia se radicó en nuestra ciudad cuando Baldomero solo tenía 7 años de edad.
Tras cumplir el servicio militar, en 1905, se desempeñó como mayordomo en importantes establecimientos de campo de la zona, como en otros de la provincia de Córdoba.
Su dedicación y esfuerzo lo llevaron a desarrollar esa actividad por su cuenta, a partir del año 1914, consolidando una sólida posición económica.
Su compromiso con la comunidad, lo llevó a incursionar en la política y militó en las filas de la Unión Cívica Radical.
En representación de ese partido fue concejal durante 1920 y 1922 y año en que asumió como intendente, hasta 1924. Durante su gobierno se realizaron en Necochea importantes obras de pavimentación y aguas corrientes.
En 1926 volvió a ocupar una banca en el Concejo Deliberante local y de 1927 a 1930 presidió el cuerpo.
El 26 de septiembre de 1928 asumió la titularidad del Comité Emiliano Abásolo de la UCR. Ese año fue elector de la fórmula presidencial Irigoyen-Beiró y en 1930 del binomio gubernativo provincial integrado por Crovetto-Garralda.
También en 1930 obtuvo una banca como diputado provincial.
En su labor pública, se destacan las gestiones realizadas para concretar la Usina de Aguas Corrientes de Necochea; por la construcción del Puente Colgante; la cesión de terrenos para erigir en ellos la Colonia Raimondi y la habilitación de nuestra estación marítima como puerto de ultramar, dado que únicamente se hallaba habilitado para realizar operaciones como puerto de cabotaje.
Durante la inauguración del Puente Colgante, le correspondió a Baldomero Sagaste la satisfacción de dar la bienvenida a nuestra ciudad al entonces presidente de la Nación, Dr. Marcelo Torcuato de Alvear.
En esa oportunidad, el vecino enfatizó en sus conceptos con respecto a lo que podría llegar a ser Puerto Quequén y toda nuestra zona. Su visión de futuro y su acción progresista lo hacían vislumbrar un porvenir venturoso.
Desde su lugar, luchó por hacer realidad ese futuro con honestidad y sin retacear esfuerzos. Pudo observar los logros y quizás ese haya sido el mejor premio para su dilatada y provechosa existencia.

Vecino muy apreciado
“Con el deceso del señor Baldomero S. Sagaste, a los 97 años, desaparece un caracterizado vecino que tanto en su actividad privada como pública dio pruebas de una profunda contracción al trabajo y de una honestidad de proceder que enmarcó toda su existencia”.



Así comenzaba el obituario publicado el 17 de agosto de 1979, al día siguiente del fallecimiento del querido político.
Varios meses más tarde, en abril de 1980, se realizaba el remate de las propiedades de Sagaste como parte del juicio de sucesión.
La primera jornada de remate se desarrolló el lunes 19 de abril, en la vivienda familiar de Sagaste, en la calle 57.
Durante seis horas se producían situaciones graciosas, pujas desorbitadas y precios paradójicos. Salían a remate 300 objetos entre muebles, cortinas, utensillos de jardín, vajillas, valijas, artefactos del hogar y hasta una simple y común radio de transistores.
El remate estaba a cargo del martillero Adolfo Siciliano, de la Capital Federal.
Sin duda el plato fuerte de la jornada fue el viejo, pero impecable, Dodge 38, un automóvil con pintura de fábrica y documentación en orden, que supo acompañar a Sagaste en sus giras políticas.
El afortunado que cumplió con la doble función, utilitaria y de coleccionista, fue Juan José Micheli, que en sólo 400 millones de los viejos supo concretar la conquista y el remate en poco menos de 10 minutos de debate.
La segunda jornada se realizó el martes 20, en el Club Danés. Ante una importante cantidad de público, se remataban los campos “El Chalet” y “La porteña” y la vivienda de calle 57.
El primero de los campos, ubicado en el kilómetro 24,5 de la ruta 228, salía a la venta con una base de 2.200.000 pesos la hectárea y era adquirido por Mises S.A., una firma dedicada a la explotación agropecuaria que abonaba un total de 1.754.439.570 pesos.
En tanto, “La Porteña”, con una extensión de 220 hectáreas, y ubicada sobre la ruta Pieres-Balcarce, fue adquirida en 2.560.000 la hectárea por una sociedad anónima de la Capital Federal.
Más de 30 años después, Baldomero Sagaste aún es recordado por su compromiso y su incansable labor por el bienestar de los necochenses. Fue un intendente que hizo obras en una época convulsionada de la política nacional y un legislador que gestionó importantes proyectos para la ciudad.
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21 de octubre de 2013

Admin

Dos naufragios en las playas de Quequén

En la noche del 1º de abril de 1924 dos buques naufragaron en las playas de Quequén. Del vapor italiano Monte Pasubio y el inglés Westbury hoy solo queda el recuerdo. Sin embargo, el primero de ellos se ha convertido en parte de historia lugareña, ya que un popular balneario lleva su nombre.
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16 de octubre de 2013

Juan Jose Flores

El patrimonio arquitectónico de Necochea que cayó bajo la piqueta

El sábado Necochea cumplió 132 años. La nuestra es una ciudad joven y tal vez por ello sin la cultura de proteger su patrimonio histórico.
No queda casi nada del paisaje pueblerino de principios del Siglo XX, cuando Necochea era una pequeña población con unos pocos miles de habitantes.
Uno de los sobrevivientes de la antigua Necochea es el antiguo almacén de Santurtún, edificio ubicado en la esquina de calle 57 y 60.
Por años este edificio estuvo envuelto en un manto de misterio, ya que en su fachada se podía ver un sol, que muchos asociaban con un símbolo masónico.
Según una investigación realizada por la arquitecta María Elena Mendez y publicada años atrás en Ecos Diarios, el almacén se llamó originalmente El Sol y pertenecía al señor Murias.
Había sido inaugurado en 1880 y luego fue vendido a Olaso. A partir de allí se llamó “Casa de Olaso”, por un breve lapso, ya que luego fue adquirido por Ulpidiano Santurtún.
Se trataba de un almacén de ramos generales que incluía ferretería y tienda y su arquitectura se encuentra dentro de lo que se denomina “casa criolla” o “casa de chorizo”.
Según Méndez, “su ornamentación fue realizada por constructores inmigrantes italianos anónimos que utilizaron símbolos exóticos que nos remiten al mundo de la alquimilia y la masonería”.
El hecho de que la logia masónica de nuestra ciudad se denominara “Sol Argentino” y que la ubicación de la construcción apuntara hacia el centro de la plaza, siempre llevó a pensar en intrincados simbolismos.
El almacén de Santurtún fue construido sobre un lote que había pertenecido Margarita Pieres. En el año 1890 Augusto Pieres edificó una casa a pocos metros del almacén, sobre la calle 60.
Aún hoy Villa Margarita es una de las casas más imponentes de nuestra ciudad y todavía pertenece a la familia de sus propietarios originales.
Esta vivienda, que se encuentra frente a la Plaza Dardo Rocha, fue ampliada en 1914 y paso de ser una casa de campo con galerías y techo de chapa a una villa italiana.

Bajo la piqueta
Muchos grandes edificios, que en otros tiempos definieron a Necochea como una ciudad progresista, desaparecieron bajo la piqueta y el abandono.
Es el caso del imponente Hotel España, que se encontraba ubicado en la esquina de calle 63 y 64.
Según una publicación de 1930, “la existencia de este hotel, propiedad de los señores Gregorio Zubillaga y Manuel Zubigaray, data desde el año 1919”.
“Dotado de instalaciones modernas, cuenta con 33 habitaciones higiénicas y bien amuebladas y un salón comedor con capacidad para más de 120 comensales”, agrega el artículo.
“El edificio, de excelente estilo arquitectónico, es amplio y confortable, comprendiendo planta baja y un piso alto. Funciona este hotel todo el año, con el concurso permanente de una tan numerosa como seleccionada clientela, la que aumenta durante la temporada de verano”, concluye la nota.
Otro hotel que se encontraba en pleno centro de la ciudad, era el Vasconia, construido por el arquitecto ruso Salamandekov. Se encontraba la esquina de avenida 59 y 66 y también fue destruido.
Mientras que el antiguo edificio de la recordada confitería La Armonía, ubicada en la esquina de avenida 59 y 62, fue remplazada por un nuevo que borró del mapa a su pintoresco antecesor.
En tanto, de la Casa Euskalduna, ubicada en calle 62 y 63, queda la estructura, que fue convertida en los últimos años en una galería comercial.
Allí funcionaba desde 1889 un almacén de ramos generales propiedad de don Tomás Bilbao. Contaba con corralón de maderas y acopio de frutos.
Bilbao era representante en nuestra ciudad y la zona de varias marcas de máquinas e implementos agrícolas, camiones, tractores, naftas y lubricantes.

Emblemas perdidos
En las primeras décadas del Siglo XX, se construyeron en nuestra ciudad algunos de los edificios y viviendas más emblemáticas.
Uno de los constructores más significativos de es época fue Tomás Anastasio, quien entre 1910 y 1930 realizó más de cien obras en la zona céntrica y en la Villa balnearia.
Entre los edificios construidos por Anastasio se encontraba el de la Sociedad Española, ubicado en calle 62 entre 59 y 61, el Dispensario de Lactantes, el chalet “La Olimpia” y la casa de los señores Del Valle y Machado. También fue el constructor de La Armonía y, en sociedad, el del Cine Teatro París.
La ciudad continuó creciendo durante los últimos 100 años y en general los nuevos edificios se construyeron sobre los escombros de los viejos.
Así, la mayoría de las edificaciones de la Necochea de los primeros años del Siglo XX fueron desapareciendo.
Es el caso del imponente Palacio Municipal, que se encontraba ubicado en la esquina de avenida 58 y 61, donde hoy se encuentra el Centro Cívico.
Aquel edificio fue inaugurado el 25 de mayo de 1910, al cumplirse el primer centenario de la patria.
Una a una, las edificaciones que otra época fueron símbolo de Necochea, desaparecieron: el Hospital Villa Díaz Vélez, grandes hoteles de la Villa balnearia, la rambla, comercios típicos, varios puentes y pintorescas viviendas construidas durante la Belle Epoque.
Hoy sólo quedan de ellos algunas viejas fotografías. Las paredes de otros antiguos edificios sobreviven bajo la estructura de nuevas construcciones, pero tienden a desaparecer, como los recuerdos que aún sobreviven en la memoria de algunos vecinos que los vieron de pie. (Fuente: Archivo Ecos Diarios)
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30 de septiembre de 2013

Juan Jose Flores

Historia de la televisión en Necochea, antes del videocable y la TV satelital

Los días de humedad aparecían los fantasmas y la imagen era lluviosa. No importaba qué tan alta fuera la antena o si el Booster era nuevo. Igual, cuando la pantalla se veía “como un espejo”, en los días de mejor recepción, no se podían ver más de dos canales.
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23 de septiembre de 2013

Admin

La historia del apeadero de Quequén

En la década del 70, cuando el puente Ezcurra era una de las principales vías de comunicación entre Necochea y Quequén, la pequeña estación de trenes de calle 509 y 540, conocida como el apeadero, se convirtió en el obligado lugar de arriba de los turistas y pasajeros que viajaban en ferrocarril desde la Capital Federal hacia nuestra ciudad.
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1 de septiembre de 2013

Juan Jose Flores

Los 130 años de la Iglesia Santa María del Carmen de Necochea

El 4 de septiembre de 1883, casi dos años después de la fundación de la ciudad, los fieles católicos vivieron una fiesta. Ese día, saludado con salvas de cañones, se inauguró la Iglesia Santa María del Carmen.
Hubo una procesión por las calles de la joven población y el sacerdote y capellán Manuel Rodríguez Alvarez estuvo a cargo de la ceremonia religiosa, bendijo el templo y rogó el amparo de la virgen.
El miércoles próximo se cumplirán 130 años de la fundación del templo parroquial y el paso del tiempo tal vez ha desdibujado el significado que tuvo para los necochenses la construcción de la iglesia a fines del Siglo XIX.
En octubre de 1881, en el acta de fundacional de la ciudad, los vecinos fundadores declaran patrona de Necochea a la Virgen Santa María del Carmen.




Sin guía espiritual
A principios de 1883 Angel I. Murga solicitó al Obispo de la Ciudad de Buenos Aires, la designación de un sacerdote para nuestra ciudad.
“El pueblo de Necochea, cuya creciente y rápida prosperidad lo hará figurar dentro de breve tiempo en primera línea, cuenta hoy, dentro de su radio más de trescientas casas de material, ocupadas por más de mil personas que carecen de toda asistencia religiosa, porque el curato más próximo, el de Juárez, dista treinta y cinco leguas”, escribió Murga.
En su carta, el fundador señalaba que las vecinas localidades de Lobería y Tres Arroyos tampoco tenían cura. “El habitante de nuestra campaña, aunque ignorante, es eminentemente religioso y las prácticas del culto católico que él profesa, contribuyen poderosamente a neutralizar la influencia perniciosa de sus propias pasiones y del medio en que desarrolla su actividad”, agregaba Murga.
Pero el pedido no tuvo respuesta inmediata, ya que la pobre población no contaba con un lugar adecuado para el asentamiento de un sacerdote.
Sin embargo, esto no desanimó a los fieles, que insistieron con el pedido y finalmente lograron su propósito.
En junio de 1883 fue designado al Partido de Necochea el capellán Manuel Rodríguez Alvarez,
El sacerdote español llegó a Necochea el 1 de junio y al día siguiente se produjo el primer sepelio cristiano en estas tierras.
Según la crónica, un niño de 12 años llamado José Azúa había fallecido de un “pasmo”, un diagnóstico ambiguo, típico de una época donde tampoco había médicos.
El día 24 de ese mismo mes, el sacerdote realizó el primer acto bautismal. El niño bautizado fue Pascual Panio, hijo de Francisco Paño y Carolina Pángaro.
La primera boda fue la de Carmen Barreiro con José Ruiz Suárez.


La primera iglesia
En 1881 se le había encomendado al agrimensor José María Muñiz realizar la mensura del lote donde se iba a construir la iglesia. Con la contribución de los vecinos se fue levantando el templo frente a la plaza.
El edificio, de ladrillo y cal en el comienzo, pero sin revoque, estaba situado atrás del actual templo. Contaba con sacristía y bautisterio y una precaria casa donde habitaba el párroco.
Con el tiempo, merced a donaciones de los fieles y a través de suscripciones se fue poblando la nave de ornamentos sagrados y bancos. También de aquellos elementos indispensables para la liturgia.
Monseñor José de Luis, quien fue párroco de la Iglesia Santa María del Carmen desde 1961, recuperó las placas de mármol con los nombres de las personas que colaboraron en la construcción del templo y las colocó en el acceso de la parroquia.
Gracias a él podemos conocer hoy algunos de los nombres de aquellos fieles que aportaron a la construcción del templo.
Puede observarse una que cita los nombres de Pascual Quercia, Josefa V. de Rivero, Elvira Ezcurra y Carmen Christophersen.
Otra indica: “Iglesia de N. S. del Carmen, inaugurada el 4 de septiembre de 1883, siendo juez de Paz y titular de la Municipalidad Don Angel Ignacio Murga, D. Victoria de la Canal, D. Samuel Rosetti, D. Segundo Murga y D. Juan Leiva. Capellán: Manuel Alvarez”.

El nuevo templo
De acuerdo al libro publicado por la Parroquia con motivo de los cien años de la fundación de la iglesia, en 1983, el templo parroquial “en el principio fue una capilla levantada en una pequeña parcela de tierra, que se reservó en las primeras mensuras dentro de las 256 manzanas que, juntamente con las 235 quintas y 164 chacras, constituían en ese entonces el ejido del pueblo de Necochea”.
De acuerdo a la crónica, “la capilla fue construida a pedido de tantos nuevos vecinos que afluían de la campaña y otros puntos para afincarse en su promisoria ‘xinconada’ del Quequén; y fue unánime el deseo de que se concretara tan noble aspiración”.
Los vecinos donaron los elementos para construir el primer templo. El edificio tenía ocho metros de frente por 25 de fondo.
Poco después se decidió construir un edificio acorde a la importancia que iba adquiriendo la ciudad.
El mentor de aquella obra fue el sacerdote italiano Pascual Quercia, que se había hecho cargo de la parroquia en 1894.
La edificación del nuevo templo comenzó el 6 de julio de 1897, año en que el presbítero Antonio Bernardi tomó posesión de la parroquia.
La señora Margarita V. de Pieres costeó el contrapiso del nuevo templo. También colaboraron en la construcción la Municipalidad, Eduardo Pieres, Alberto Nazarre, doña Baudilla Facio de Vázquez, Amadeo Muñoz, Federico Trelles y Cayetano Domaica. Otros aportaron dinero y otros elementos.
En tanto, el gobierno abonó el flete del nuevo altar mayor desde la Estación Constitución hasta Necochea.
Precisamente el párroco Bernardi inauguró el altar mayor del nuevo templo en 1889 y la primitiva casa parroquia.
Sin embargo, se debió aguardar hasta 1904 para que el sueño impulsado por el cura Quercia se hiciera realidad. En aquel año se inauguró finalmente el nuevo templo. Entonces se encontraba al frente de la iglesia local el sacerdote José R. Pando, quien impulsó la construcción de una nueva casa parroquial.

En la actualidad
El sacerdote José Luis Puñal está en la actualidad al frente de la Parroquia Santa María del Carmen.
En tanto, el padre Manuel Valle se desempeña como vicario y Francisco Ardanaz como sacerdote residente.
Si bien con la creación de otras parroquias en nuestra ciudad, la jurisdicción se ha visto reducida a la zona céntrica, la iglesia céntrica sigue siendo la parroquia de referencia de nuestra ciudad ante la Diócesis de Mar del Plata.
Aunque en 1948 se había elevado la parroquia y la vicaría foránea de Necochea a categoría de primera clase y en la actualidad esa preminencia no es tal, los sacerdotes de las parroquias locales se reúnen todos los jueves en el templo céntrico para compartir experiencias y dialogar sobre los problemas y necesidades de las distintas comunidades de la ciudad.
Puñal señala que su parroquia se prepara para encarar distintas obras de mantenimiento del centenario edificio. “En el interior está muy bien conservado, pero hay que hacer algunas restauraciones en el exterior”, explicó el sacerdote.
Pero precisó que para ello se deben realizar distintos estudios, porque “no se trata simplemente de hacer un hidrolavado”.
La conservación de la fachada es la principal preocupación de la comunidad, que también sueña con algún día remplazar el antiguo reloj, que no funciona, por uno más moderno, tal vez electrónico.
Pese a que la crónica de la parroquia local señala que allá por 1934 el entonces sacerdote Francisco Actis propuso construir un nuevo templo, idea que años más tarde fue desechada por el vicario foráneo Donato Pacella, en la actualidad la iglesia céntrica cuenta con amplias dependencias.
Además del templo, la casa parroquial, salones de catequesis, la secretaría y la santería, la iglesia poseerá próximamente locales en el edificio que se construye en el terreno de la esquina de 60 y 61, que hasta hace poco pertenecía a la parroquia.
A 130 años de la inauguración del primer templo, la parroquia Santa María del Carmen ha llegado a ser lo que los primeros vecinos de la localidad soñaron a fines del Siglo XIX.
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3 de agosto de 2013

Juan Jose Flores

La Falange Roja de Necochea

“Estamos en una etapa de transición”, manifestó Marcelo “Chelo” Cascino, presidente de la Peña Falange Roja. La agrupación integra a los fanáticos locales de Independiente de Avellaneda. Se cree que en nuestra ciudad hay unos 3.000 hinchas del rojo.
La peña fue fundada en el año 1975 y durante muchos años fue presidida por Rodolfo García. En esa época del Rey de Copas realizaba sus pretemporadas en nuestra ciudad y García era recibido en el club de Avellaneda como en su casa.
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21 de julio de 2013

Juan Jose Flores

Asociación de Bomberos Retirados de Necochea

La Asociación de Bomberos Retirados es una entidad formada hace poco más de dos años y medio por un grupo de hombres y mujeres que pertenecieron a la fuerza y que conocen las necesidades del cuartel local y los destacamentos de Quequén y Juan N. Fernández.
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15 de julio de 2013

Admin

El Lobo también está en Necochea

Llevan la camiseta puesta o alguna prenda de vestir con los colores del club. La mayoría son de La Plata, pero también hay necochenses. Los integrantes de la Filial Necochea de Gimnasia y Esgrima son un grupo muy particular.
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Admin

El primitivo Puerto Quequén

Faltaban al menos tres décadas para que Puerto Quequén fuera visto por el gobierno nacional como un punto estratégico cuando, el 4 de octubre de 1870, se realizó el primer embarque de tasajo hacia la Capital Federal.
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