10 de noviembre de 2014

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José Hernández y la fundación de Necochea

Necochea
Hoy se celebró en los establecimientos educativos de Necochea el Día de la Tradición. Si bien se recordó que la fecha es un homenaje a José Hernández, autor del Martín Fierro, no todos saben que la figura del famoso escritor, poeta y político fue trascendental para la fundación de la ciudad de Necochea.
Es que como diputado provincial, Hernández fue quien impulsó las leyes que permitieron la expropiación de las tierras donde se iba a fundar la ciudad. Más info Telpín
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3 de noviembre de 2014

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La otra Lumb, la Villa de la Salud y la Quequén que no fue

Necochea
Cuando se habla de la historia de nuestro distrito, también se debería recordar aquellos proyectos que sólo quedaron en los papeles. El partido de Necochea pudo haber sido mucho más progresista si tres de estos sueños se hubieran hecho realidad.
Es el caso del pueblo soñado por Alberto Nazarre, primer intendente de la ciudad, el de la localidad de Lumb que quedó un legendario loteo y el del casi imposible proyecto de una ciudad de Quequén tan grande como una capital.




Su propia ciudad
Nazarre fue un poderoso político y empresario local, propietario del primer periódico de la región: El Baluarte. Pero este hombre también quería tener su propia ciudad, así que decidió construirla en las tierras de su estancia “La Susana”, en cercanías de Estación Lumb.
La estancia se encontraba ubicada en lo que hoy es el límite con el partido de San Cayetano.
La idea era que el pueblo se llamara Villa de la Salud y se realizaron los planos de la futura población, sin embargo, aquella idea nunca se llevó adelante y Nazarre ni siquiera llegó a vender los lotes.
Hoy se confunde la ubicación de esa villa con la de Lumb, una localidad que pudo haberse convertido en ciudad, pero que también quedó en los planos.

La otra Lumb
Lumb
Estación Lumb fue inaugurada en 1908, entre las estaciones de Tandil y Defferrari. Tomó su nombre del acaudalado empresario inglés Edward Lumb, que obtuvo la concesión para la construcción de las vías de la Buenos Aires Great Southern Railway Company Limited, aquí denominado Ferrocarril Sud.
Al habilitarse la estación Lumb en el año 1908, se instalaron en sus cercanías una pequeña cantidad de pobladores que estaban relacionados con las tareas agrícolas ganaderas de la zona.
La fundación de la Sociedad Deportiva Dinamarquesa Darnnevirke y del Club Defensores de Lumb dio mayor impulso al caserío.
Con ese impulso, se proyectó crear una ciudad, se trazó un plano de la futura población y se realizó el loteo en un campo ubicado a cierta distancia de la estación.
Si bien los lotes se vendieron, sólo se construyeron algunas casas y el pueblo continuó creciendo al lado de la estación.
La localidad contó desde la década del '40 con una calera, que pertenecía a Enrique Guillamón y que daba empleo a obreros de Lumb y de Juan N. Fernández.
Más o menos por aquella época, un acuerdo político entre el Gobierno nacional y las empresas inglesas que administraban las distintas líneas de ferrocarriles, decidieron el futuro de cientos de estaciones en todo el país.
El 13 de febrero de 1947, el gobierno nacional compró los ferrocarriles ingleses. Una década después, el 4 de noviembre de 1958, se formó el Partido de San Cayetano, con tierra tomadas a los distritos de Tres Arroyos, Gonzales Chaves y Necochea.
Estación Lumb, que había pertenecido a Necochea desde su creación, quedó entonces dividida. De a poco, el pueblo fue desapareciendo.

Quequén gran ciudad
Otra historia de proyectos frustrados es la de Quequén. El 2 de diciembre de 1889, el agrimensor Eugenio Moy presentó los planos de la futura ciudad de Quequén, un faraónico proyecto que preveía el trazado de un ejido urbano que incluía 13 plazas, un parque público, hipódromo y una estación ferroviaria.
La iniciativa era parte del proyecto de la Compañía "Ciudad de Quequén", que pretendía construir una población en la desembocadura del río Quequén.
Según una nota presentada por el representante legal de la firma, Alfredo Meabe, al ejecutivo provincial el 19 de julio de 1889, el objetivo de empresa era levantar "una gran ciudad y puerto" que contara con "todas las comodidades necesarias tales como la pavimentación, iluminación, mercados, una red completa de tranways, aguas corrientes y teléfono".
La compañía tenía como presidente a Hugo A. Bunge y su principal accionista era Manuel J. Guerrico, propietario de las tierras donde se efectuaría la urbanización.
La idea era crear una verdadera capital en el sudeste de la provincia de Buenos Aires, según se desprende de los planos originales.
El sector principal del amanzanado consistía en un damero, orientado a medio rumbo, de 24 por 24 manzanas de 100 metros por 100 metros cada una, separadas por calles de 20 metros. Dos avenidas de mayor ancho dividían este sector en cuatro secciones o cuarteles, cada uno de ellos recorrido por dos diagonales que se cruzaban en una plaza hexagonal.
La ciudad proyectada tenía además una plaza central formada por cuatro manzanas, cuatro plazas menores, de una manzana, en los vértices de la cuadrícula, y otras cuatro romboidales en las medianas del perímetro.
Pero esto era sólo el sector principal del ejido urbano de la ciudad imaginada por Moy. El amanzanado se prolongaba hasta llegar a la margen del río, formando otras dos secciones, una de ellas de forma irregular, con 24 por 10 manzanas en su mayor extensión y la restante formada por dos triángulos, uno compuesto por unas 100 manzanas y otro de diseño pintoresquista.
La ciudad estaba rodeada de quintas de dos hectáreas y también una zona de chacras de cuatro y ocho hectáreas.
La zona medanosa de la costa, entre el ejido y las playas, se reservaba como parque público y se preveían los terrenos para el emplazamiento del hipódromo, en la esquina este del ejido, y de la estación ferroviaria, dentro del amanzanado.
El Departamento de Ingenieros no presentó objeciones al proyecto, que fue aprobado por el gobierno de la Provincia el 2 de junio de 1890.
Sin embargo, debido a las dificultades económicas de la compañía “Ciudad de Quequén”, el ambicioso proyecto no llegó a concretarse. Sólo se respetó la parte del plano más próxima al río.

Artículo que escribí para el Suple Finde de Ecos Diarios de Necochea
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Nuevos desafíos del periodismo, un libro para reflexionar

periodismo
“El periodismo vive su más profunda transformación en medio de una era signada por el cambio. La incertidumbre está instalada en el horizonte de todos aquellos que se encuentran vinculados a los medios”, señala el prólogo del libro “Nuevos desafíos del periodismo”.
El volumen publicado por la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (Adepa) y la editorial Ariel, en la colección Periodismo y Actualidad, es una recopilación de textos de periodistas argentinos y españoles, docentes y especialistas.
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22 de octubre de 2014

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Un libro sobre la historia de Lobería

loberia
Se presentó días atrás en la Sala Raíces de la Casa de la Cultura de Lobería el libro “Manuel Suárez Martínez, paladín del orden y gestor del progreso del partido de Lobería”.
Se trata de la reedición de la autobiografía de Manuel Suárez Martínez, propietario de la pulpería La Providencia. El libro, que Suárez Martínez dejó inconcluso a su muerte, fue completado por su hijo, el sacerdote José María Suárez García, conocido por su aporte a la historia del partido de Lobería.
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19 de octubre de 2014

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Primer campamento nacional scout en Necochea

necochea
En enero de 1994, unos 7.000 scouts llegaron a nuestra ciudad para participar del Primer Campamento Nacional. El histórico encuentro se desarrolló en un predio de 13 hectáreas en el Parque “Miguel Lillo”, organizado por la Unión Scouts Católicos Argentinos y la Asociación de Scout nacional.
El 16 de enero, miles de jóvenes entonaron cánticos y se unieron al grito de “¡Argentina, Argentina!” luego de escuchar el Himno Nacional. El entonces vicegobernador bonaerense Rafael Edgardo Romá tuvo a su cargo la inauguración.
Según publicó Ecos Diarios al día siguiente, los scouts se instalaron con más de 1.200 carpas entre pinos y las ondulaciones propias del lugar. Los chicos habían llegado de todo el país: Tucumán, Córdoba, Mendoza, Santa Fe, La Pampa, Chubut, Tierra del Fuego, La Plata, San Isidro, Paraná, Quilmes, Mar del Plata, Lomas de Zamora, Capital Federla, Azul, Banfield y toda la región.
El parques se transformó por unos días en una improvisada ciudad con cuatro hospitales de campaña, servicios telefónicos, de correo, stands, ocho baterías de baños y un centro cultural, entre otras dependencias montadas para atender a miles de niños y adolescentes que pasarían la semana en Necochea.

Primera vez
Era la primera vez en la historia del scoutismo argentino que se realizaba un campamento nacional y nuestra ciudad tenía la oportunidad de convertirse en el epicentro del bullicioso encuentro en el que participaban niños y jóvenes de entre 6 y 21 años.
Necochea fue elegida por sus características naturales y urbanas, según destacaron los organizadores.
Además de los campamentistas, muchas familias de los jóvenes también llegaron a la ciudad.
La rutina se iniciaba a las 7 de la mañana, cuando comenzaba la actividad en el campamento, se servía el desayuno y se izaba la bandera.
Aunque el momento más emotivo se producía al final del día, cuando los scouts encendían cientos de fogones.
Durante los días que se extendió el campamento, las tropas de scouts se desplazaron por distintos lugares de la ciudad.
Visitaron el Concejo Deliberante y participaron de los simulacros coordinados por el personal del Cuartel de Bomberos.
El campamento se encontraba a cargo del jefe Scout Nacional, maestro scout José Acaputto.
Durante la semana que se desarrolló el encuentro, los participantes pudieron conocer a sus pares de varias provincias y comunidades, participaron de juegos, visitas guiadas, actividades culturales, acuáticas, servicios a la comunidad y distintas capacitaciones.

La clausura
El acto de clausura del campamento fue multitudinario y se desarrolló en el velódromo del Parque Miguel Lillo.
Comenzó con la celebración de una misa que estuvo a cargo del obispo diocesano monseñor José María Arancedo, que estuvo acompañado por once capellanes de distintos puntos del país.
A continuación representantes de scouts de Catamarca hicieron entrega de un presente al intendente interino, Luis María Alsinet.
En el transcurso se la ceremonia se llevó a cabo el cambio de autoridades de la Unión Scouts Católicos Argentinos (USCA) y fue designado nuevo jefe Nacional Manuel Ciriaco Díaz.
Por otra parte, el comandante de la Primera Brigada Blindada, general de brigada César Veronelli, entregó en nombre del Ejército Argentino una bandera con la inscripción “El Ejército argentino al scoutismo nacional”.
Una inmensa Bandera Argentina, otras más pequeñas y los banderines de cada una de las patrullas que participaron del Campamento Nacional dieron el colorido especial a la jornada.
Los cánticos de los casi 7.000 boys scouts de todo el país que vinieron a Necochea, aportaron la nota de alegría, en un momento de tristeza, como es la despedida.
La emoción del momento quedó en evidencia en las palabras entrecortadas del hasta momentos antes jefe scout, José Acaputto: “No es mucho lo que les voy a poder decir. Muchas gracias y siempre listo”.
Aquel campamento, realizado hace ya 20 años, fue el modelo para los que se realizaron después, siempre en verano y con la participación de miles de niños y jóvenes de todo el país.

Artículo publicado en el suplemento Finde de Ecos Diarios de Necochea
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6 de octubre de 2014

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Violencia política en Necochea

Necochea
Mientras en la actualidad las diferencias entre distintos sectores políticos parecen insalvables, hubo momentos de la historia local en los que esos enfrentamientos llegaron al extremo de la violencia armada.
Dos sangrientos hechos, uno ocurrido a fines del Siglo XIX y otro en la década del ‘30, perduran aún como los momentos más violentos de la política lugareña.
El primero de esos hechos tuvo como protagonistas al fundador de la ciudad, don Angel Murga, y al primer intendente, Alberto Nazarre.
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22 de septiembre de 2014

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Apellidos con tradición en Necochea

Necochea
Existen algunos apellidos profundamente arraigados en la memoria popular de los necochenses. Son los de aquellos hombres y mujeres que a lo largo de décadas dejaron su marca en nuestra sociedad y que aún viven en sus descendientes y en los recuerdos de los vecinos.
En su libro “Necochea, ciudad progresista y poética”, Eduardo Escobar cita algunos de los primeros vecinos que vivieron en nuestros pagos y cuyos apellidos aún son comunes y se diría que hasta tradicionales en nuestra ciudad.
“Hay que convenir que antes de la fundación ya había en estos lugares algunos pobladores que se dedicaban principalmente a la cría de lanares”, escribió.“Entre ese núcleo de esforzados paladines del trabajo estaba don Manuel Canosa que llegó a la campaña procedente de Juárez en 1777”, agrega el libro que realiza una semblanza de la historia de la ciudad, desde 1881 a mediados de la década del 30.
Según Escobar, aquel primitivo vecino sufrió los malones indios y se endureció en la defensa.
El escritor también recuerda en su libro a un “venerable anciano” que conoció y “me contaba hechos de los indios, acontecidos mientras se hallaba con su esposa e hijos en los campos de Luro, este era don Francisco Orquín”.
Luego Escobar hace referencia a varios apellidos hoy muy conocidos de nuestra ciudad: “Don Francisco Baño ya conocía la zona desde 1879 como el señor Dialeva, Sarricchio, Bonaura, Bertagni y otros”.
El escritor recopiló en su valioso libro de los primeros pobladores de Necochea, que llegaron en su mayor parte de Tandil, Benito Juárez, Ayacucho, Balcarce y Maipú.
Algunos llegaron meses antes de la fundación y otros poco después. Entre ellos se encontraban Vicente Goñi, Juan Capurro, Antonio Battioni, Josefa Dopico, Juan B. Larraburu, Ricardo Somaini, Ignacio Tellechea, José Elizalde (Echelar), Juan Carrique, Vicente Orofino, Domingo Goñi, Balbino Corral, Jerónimo Juliano y sus siete hermanos, Tomás Amondarain y José Giusto.
También Francisco Fortunado, Francisco Mariscot, José Rivolta, Angel Canetta, Francisco Lapolla, Francisco Beola, Saturnino Razquín, Francisco Razquín y otros de los que sólo se conoce el apellido: Menvielle, Jaimerena y Ludueña.
La lista también incluía a Bernardo Teruggi, José Di Giglio, José Galparsoro, Segundo Ferreira, Casimiro Dabadie, José Antonio Dopico, José Ignacio Irazusta, Juan Herrera, Eqequiel Olivera, José Bloise, Bartolo Contreras, Juan Garralda, José María Barrean, Tiburcio Abínzano, Juan Grande y Juan Garay (también conocido como Zapelzuri o Chapel).
Además, Felipe Bringas, Bernardo Dindart, Gregorio Vicondo, Bautista Casenave, Andrés Victorio Fontana, Francisco Merlo, Josefa E. Irazusta, Ana de Calcagno, Filippini, Antonio Apio, Alejandro Teyseire, Arozarena, José María Pérez, Epifanio Landois, Antonio Nicolello, Angel Borelli, Dilarregui, Barbaglia, Mojica, Mancino, Robidart, Medina y López, entre otros.

Vecino memorioso
Todos esos nombres eran recordados también por Luis Capurro en un artículo publicado en Ecos Diarios en la década de 1930. Pero no sólo citaba los nombres y apellidos, también recordaba los oficios de aquellos primeros pobladores. Este memorioso vecino era hijo del antes mencionado Juan Capurro.
“Los que no estén bien enterados, posiblemente creerán que los primeros pobladores de Necochea solamente son los vecinos que firmaron el acta de la fundación junto con el inolvidable don Angel I. Murga”, explicaba en la nota.
Recordaba que su padre “llegó a Necochea en 1881 con Antonio Vatteone, con quien hicieron un viaje en su sulky desde Ayacucho, punto de su residencia en esa época”.
“Mi padre levantó una casita con chapas de zinc en la esquina de las calles Gonzales Chaves y Angel I. Murga y Vatteone una pieza en el sitio que hoy ocupa el edificio del Banco Provincia, estableciéndose con relojería y platería, que fue la primera en su ramo en Necochea”, recordaba.
Ese local lo ocuparía más tarde don Remigio Alonso, con la agencia de galeras y estafeta postal. De acuerdo a Capurro, “Alonso fue el primer maestro de Necochea. No poseía título, pero tuvo a su cargo la enseñanza de una escuela oficial. En 1886 se casó en segundas nupcias con la maestra Corina Girado, que era empleada de la escuela de Lola Rom, y ese año se ausentó a Dorrego”.
Capurro había nacido en Ayacucho, desde allí salió con su familia en 1882 para reunirse con su padre. Realizaron el viaje en galera y cruzaron el río Quequén en la balsa de don Ezequiel Olivera, que “funcionaba en el paraje frente a los mataderos municipales, a cargo de Francisco Del Papa, a quien le llamaban el balsera y siguieron llamándole así por muchos años, cuando ya tenía la ocupación de cochero”.
Uno de los primeros comerciantes fue don José Antonio Dopico, que había llegado de Tandil en 1881. Y la primera fonda la estableció aquí Chaparro, “un fondero” de Balcarce, quien envió de encargados de su negocio a Severo Perujo y Balbino Corral.
“Estos le compraron la fonda a Chaparro y comenzaron a edificar de material y al poco tiempo le vendieron (el negocio) a Juan Marino, Santiago Torre y Mateo Demarmels, que llegaron de Maipú”, recordaba Capurro. Torre y Demarmels continuaron después con el nombre de “Hotel Amistad”.
El primer médico de Necochea fue el doctor Angel Santos. “Este galeno visitaba en un caballo alazán los domicilios de los enfermos; poco después adquirió un carruaje algo usado para hacer sus visitas”.
Pero antes de que llegara Santos, un curandero italiano, Antonio Maturi, se hacía cargo de curar las enfermedades. En tanto, Tomás Aquerreta fue el primer boticario de la naciente ciudad y “la señora de Malé, conocida por “La Cordobesa”, fue la primera partera”, escribía Capurro en aquella legendaria crónica.
El memorioso cronista también recordaba a José Ferraco, uno de los primeros zapateros de la ciudad. Instaló aquí la zapatería “La Coqueta del Río de la Plata”, con la que le comenzó a hacer competencia a Francisco Mariscot, que había llegado antes a Necochea.
En 1881 también habían llegado el ya citado Olivera, Juan Herrera (que fue juez de Paz), Juan Garralda, empresario de galeras; Tiburcio Abinzano, fondero y dueño de una cancha de pelota y también José Elizalde, conocido por Echelar, también fondero.
Juan Garay fue uno de los primeros horneros y era conocido por el apodo de Zapelzuri, que en vasco significa gorra blanca. Mientras que el primer herrero fue un tal Filippini, quien tenía como ayudante a un a ex sargento de nombre Teodoro Míguez.
De acuerdo a Capurro, Míguez fue quien “le dio el tiro de gracia a Camila O´Gorman, fusilada por orden del tirano Rosas”.
Otro vecino pionero fue Manuel Campos, un carpintero que tenía su taller en una casilla que ocupaba el terreno donde luego se construiría la Euzkalduna, hoy calle 64 y 63.
Mientras que José Giosto, quien años más tarde sería conocido como “el sulkero”, fue en un principio el alambrador que se encargaba de colocar los alambrados que dividían de los lotes del pueblo de Necochea. En tanto, don Luis Bricchetto fue el primer librero de la naciente población.

(Artículo publicado en el suplemento Finde de Ecos Diarios)
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8 de septiembre de 2014

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Cien años de una empresa cinematográfica que dejó huella en Necochea

Necochea
El 10 de septiembre de 1914 Dositeo Fernández, el empresario que casi cuatro décadas más tarde construyó el Cine Gran Sud en nuestra ciudad, iniciaba su actividad en la Capital Federal.
Según consta en un recibo emitido por la entonces Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, ese día el área de Inspección General recibía un depósito de 1.000 pesos que habilitaba a Fernández a explotar una “sala de biógrafo” en la calle Piedras al 600.
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28 de agosto de 2014

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Jack Kirby cumpliría hoy 97 años

Jack Kirby
El ya legendario padre de los más icónicos héroes de cómics, el gran Jack Kirby, cumpliría hoy 97 años.
El "Rey" Kirby fue uno de los más grandes artistas de todos los tiempos y la fuerza creadora que dio origen a incontables héroes y villanos de Marvel.
El sitio oficial de Marvel, en un post conmemorativo, señala "en la década de 1960, Kirby ayudó a definir personajes que van desde los Avengerss y X-Men a los Cuatro Fantásticos y más allá".
Pero, añade la nota, además de brillar en la "Marvel Age", también dejó su marca en la Edad de Oro del Capitán América y más tarde en la década de 1970.
Kirby falleció el 6 de febrero de 1994, pero sigue vivo en sus dibujos, que se han convertido en íconos del Siglo XX.
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25 de agosto de 2014

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Desmitificando la masonería en Necochea

Hasta la reaparición de los masones en actos públicos en nuestra ciudad, en 2001, muchos vecinos creían que la participación de la masonería en la fundación de Necochea era más cercana a una leyenda urbana que una realidad.
Siempre se dijo que el fundador de la ciudad, Angel Murga era masón, pero eran pocos lo que realmente entendían lo que ello significaba.



Para incrementar las dudas, la confusión y la leyenda, se hacía mención a símbolos ocultos en el edificio del Cine París, a túneles que unían a ese histórico edificio de la avenida 59 con la Logia Masónica que funcionaba en la calle 57 y a la supuestamente simbólica posición del monumento del General Necochea, quien también fue masón, al igual que el General San Martín.
Aún hay quienes especulan con que la figura de Necochea está ubicada de espaldas a la iglesia y mirando hacia la esquina donde se encontraba en su momento el almacén de ramos generales de Santurtún, que tenía en su fachada un sol que muchos asociaban con el nombre la logia masónica local: “Sol Argentino”.
Lo cierto es que los masones tuvieron una importante participación en la fundación de la ciudad. Como se dijo, Murga era masón, al igual que José Hernández (el autor del Martín Fierro), quien como legislador impulsó el proyecto de expropiación de las tierras donde se fundaría la ciudad. También era hermano masón el entonces gobernador de la provincia de Buenos Aires, Dardo Rocha.
A pesar de que los necochenses podemos no reconocerlos como tales, la verdad es que en la actualidad tanto la ciudad, como muchos espacios públicos llevan el nombre de masones. Ejemplo de ello son el puente y la plaza Dardo Rocha, la biblioteca pública Andrés Ferreyra, la Diagonal e incluso el Puente Colgante, ya que Hipólito Yrigoyen también habría sido masón.
En los últimos meses de 1999 comenzaron a reunirse en nuestra ciudad un grupo de masones con la intensión de reestablecer la logia Sol Argentino. En 2001, se realizó una ceremonia para oficializar la actividad de la logia y desde entonces la masonería ha reaparecido lentamente en la vida pública de nuestra ciudad.
Uno de los últimos intendentes de la ciudad es un reconocido masón y en la actualidad también lo son algunos funcionarios del gobierno municipal. Sin embargo, para muchos vecinos la masonería sigue siendo un misterio y se continúan tejiendo historias y leyendas en torno a la actividad de este grupo.

¿Por qué se ocultan?
“La masonería no se esconde, tampoco es secreta, es discreta”, explicó a Ecos Diarios Jorge Constantino, quien representa a la logia local Sol Argentino. “Un ejemplo de ello es que la Gran Logia de Libres y Aceptados Masones, que está en la calle Perón 1242 y es la sede central de la masonería argentina, ofrece periódicamente conferencias y conciertos, abiertos a todo público”.
Señaló que a la masonería es “es una institución de bien público, con personería jurídica. Los nombres de las autoridades constan en los organismos gubernamentales pertinentes. Así que no es secreta”.
No obstante, manifestó, “hay intereses mal intencionados, que nos quieren hacer aparecer como algo oscuro y diabólico, lo cual está muy alejado de la realidad”.
Explicó que “pese a que la Masonería es una entidad de bien público, aún soporta los embates de la intolerancia y los prejuicios. Por ese motivo y en defensa de su derecho de preservar la identidad, algunos hermanos masones se cuidan de no mostrarse como tal”.
Pero no obstante, Constantino dijo que los masones tienen una participación abierta en la sociedad necochense. “Hace poco vinieron hermanos de la logia masónica de Perú, la Logia Mariano Necochea Nº 186 y se hizo un acto público y ahí había un montón de masones”, aseguró.

Intolerancia
“La masonería defiende a rajatabla la libertad. Por eso es perseguida en los gobiernos totalitarios y renace con las democracias”, precisó.
“En la España franquista, los masones de grado más bajo iban a prisión por el solo hecho de pensar libremente. Aquel masón que tenía un grado superior al 18 era fusilado, tenía la pena de muerte. Esto fue así hasta hace poco”, aseguró Constantino.
La masonería ha sido perseguida no sólo por los totalitarismos de derecha, sino también por los de izquierda, basta buscar un poco de información histórica para comprobar No solamente en los totalitarismos de derecha. El nazismo, el fascismo de Mussolini y el comunismo de Stalin reprimieron a los masones.
En los años 30, en nuestra ciudad, la Logia Sol Argentino fue perseguida, por ello dejó de operar.
“Así como los cristianos que eran perseguidos por el Imperio Romano se mantenían en secreto, de la misma manera lo hacían los masones para preservar la vida”, explicó Constantino.
Pero con la vuelta de la democracia y después de muchos años de silencio, la masonería volvió a reaparecer en nuestra ciudad.
Y en los últimos meses en nuestra ciudad se ha visto más actividad que en otras épocas. “Este año estuvo el anterior Gran Maestre, Jorge Clavero, en el acto al General Mariano Necochea. Y hace unos días, el actual Gran Maestre, Nicolás Breglia, que es un gran historiador, dio una conferencia en el Palacio Municipal”, precisó.

Dentro de la logia
Respecto a las fantasías que suelen tener quienes desconocen la masonería respecto a lo que ocurre dentro de una logia, Constantino explicó: “La logia es un taller de ideas. ¿Qué es lo que hacemos en una logia? Analizamos distintos temas y los discutimos bajo un estricto orden”.
“Lo hacemos dentro de un rito que le da orden al debate”, explicó.
Señaló que la masonería “es una institución iniciática, porque hay que pasar por una ceremonia de iniciación, como otras instituciones. Y eso lo guardamos para nosotros, para los iniciados, nada más. Por lo demás, no hay nada que esconder”.
En cuanto a los supuestos de que no cualquier persona puede ingresar a la masonería y que únicamente se ingresa por invitación, Constantino precisó que lo que “se exige para ingresar es ser un hombre libre y de buenas costumbres”.
“¿Qué significa ser hombre libre? Que tenga libertad de pensamiento, que no esté sujeto a dogma, que pueda tener apertura mental. Eso significa ser hombre libre. Y en cuanto a las buenas costumbres, ya sabemos de qué se trata”, indicó.
Además, dijo que “la masonería es una institución que se mantiene con el aporte de sus miembros. Por lo cual cada uno de nosotros hace un aporte mensual para mantener los edificios o editar nuestras revistas o publicaciones, como cualquier otra institución”.
Constantino señaló que la historia argentina “es rica” en la participación de la masonería en momentos fundamentales. Hizo referencia al impulso que le dieron los masones a la ley de educación laica, pública y gratuita y a la reforma universitaria, y también en la Independencia argentina, a través de las logias lautarinas.
Constantino negó que la masonería sea una sociedad oculta y dijo que conocer las actividades de los masones en nuestra ciudad y la historia de la institución es sólo “cuestión de buena voluntad y de buscar la verdad”.

(Artículo publicado en el suplemento Finde de Ecos Diarios)
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