26 de abril de 2015

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Los grabados de Bellocq donados a Necochea

Necochea
En mayo de 1975 Necochea recibía un legado cultural sin precedentes. Eran entregadas al Centro Cultural 260 obras del grabador Adolfo Bellocq, valuadas en 380 millones de pesos (en esa época el dólar costaba 15 pesos).
“Esto es algo que muy difícilmente vuelva a ocurrir", decían con gran entusiasmo Zilda Balsategui y Valentina Premrou, protesorera y presidenta del Centro Cultural, respectivamente.
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18 de abril de 2015

Juan Jose Flores

Un festejo bajo aguanieve en Quequén

Quequén
En los próximos meses se cumplirán 20 años de una fecha muy especial para los vecinos de Quequén: el primer festejo de la fundación de la localidad. Hasta ese momento la población no tenía una fecha de creación, ya que nunca fue fundada oficialmente.
Pero en junio de 1995 la Legislatura bonaerense sancionó una ley que estableció el 3 de agosto de 1854 como fecha de fundación de Quequén.
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21 de febrero de 2015

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Grandes aviadores necochenses

NECOCHEA
El 27 de agosto de 1921 se produjo un hecho sin precedentes en nuestra ciudad. Un delegado del Aero Club Argentino llegó hasta Necochea para tomarle una prueba de suficiencia al primer alumno de la escuela de vuelo Curtiss, que habían fundado tiempo antes Pedro Hansen y Guillermo Hillcoat.
El alumno en cuestión era Pedro Azzolini y superó con éxito la prueba, convirtiéndose de esta manera en el primer piloto formado en nuestra ciudad.

Pasión por el vuelo
A fines de la Primera Guerra Mundial, un grupo de intrépidos vecinos se entusiasmó con las máquinas voladoras y formó el Aero Club Necochea. En aquellos días, Hillcoat y Hansen, dos pioneros de la aviación argentina, instalaron en nuestra ciudad la Escuela Curtiss.
“Ayer por la mañana llegó de la capital, tripulado por (Guillermo) Hillcoat, un aparato Caudron de 120 HP, que pertenece al señor Enrique Riedel, quien en breve dará examen de piloto”, señalaba una breve nota publicada en Ecos Diarios el 26 de agosto.
“Se trata de un excelente avión de grandes condiciones de estabilidad y de patente fuerza. La aviación local potentiza con él un evidente progreso y constata en forma halagüeña los primero frutos de la simpática Escuela de Aviación”, agregaba.
Días después, se anunciaba la llegada del delegado del Aero Club Argentino, Ramón Herran, quien iba a tomar examen a un piloto de la escuela de Hansen y Hillcoat.
En la edición especial del 11 de septiembre permite vislumbrar la audacia de estos pioneros de la aviación. Hillcoat, señalaba Ecos Diarios, había realizado un curso de siete horas de duración y rendido examen el 14 de enero de 1920 bajo la supervisión de Lawrence León, representante de la Curtiss Motors Co.
Luego salió de gira por la provincia de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Pampa Central. El 10 de abril de 1921, junto a su alumno Pedro Hansen, se convirtieron en instructores de la escuela Curtiss de Necochea.
Hansen obtuvo su brevet el 8 de mayo de ese año, luego de siete horas de instrucción, como era costumbre en esos tiempos. Salió el mismo día del examen en vuelo desde Buenos Aires hacia nuestra ciudad, acompañado por su esposa.
Para agosto de 1921, cuando rindió el examen Azzolini, Hansen ya tenía en su haber más de 2000 vuelos.
El Aero Club Necochea todavía no había obtenido su personería jurídica y presidía la comisión provisoria Alejandro Calzada. No obstante, la visita de Herran también permitió integrar a la agrupación local a la Federación de Aeroclubes de la República Argentina.
La Escuela de Aviación local contaba con dos aviones Curtiss JN 90 y un avión Caudron. Tenía dos hangares ubicados donde actualmente funciona el Hospital Municipal “Dr. Emilio Ferreyra” y tres aspirantes a piloto: los vecinos Enrique Riedel, Nicolás Christensen y Bernardo Saubiete.
La actividad creció con el tiempo y los aviadores locales comenzaron a realizar vuelos de campaña y exhibiciones en distintas localidades de la región, que se extendieron hasta la Capital Federal.

Un olvidado
Pero si bien son pocos los que hoy recuerdan a Azzolini y a la escuela Curtiss, menos aún son los memoriosos que siquiera saben de Domingo Yrigoyen, un piloto nacido en Quequén que fue amigo de legendarios aviadores como Jean Mermoz y Antoine de Saint Exupery.
Yrigoyen había nacido en Quequén en 1900 y su familia se radicó en Bahía Blanca, donde bajo la dirección de Francisco Ragadale el futuro piloto aprendió a volar.
Se convirtió en un piloto apasionado y cuando se formó la Aeropostale Argentina Yrigoyen se presentó en el aeródromo de Pacheco con intenciones de formar parte de la nueva empresa.
Fue admitido y al día siguiente lo subieron a un avión Laté 25 para que llevara diarios capitalinos a la ciudad de Mar del Plata.
El vuelo de ida fue tranquilo, pero no así el de vuelta. Cuando sobrevolaba Dolores lo sorprendió una tormenta.
Su primera intención fue aterrizar, pero luego pensó que lo estarían esperando, enfiló hacia la costa y volando a baja altura ingresó por el Río de la Plata y aterrizó en Pacheco.
Su intrépido vuelo le valió el respeto de los franceses Mermoz y Saint Exupery.
Yrigoyen se convirtió en un hombre récord. Fue el primero en completar un millón de kilómetros y luego de 16 años ininterrumpidos, casi todos sobre la Patagonia, totalizó 1.880.000 kilómetros recorridos por aire.
De acuerdo a una entrevista publicada poco antes de su muerto en 1975, Yrigoyen consideraba a los aviones Laté 28 como muy nobles. También voló trimotores Junker, bajo las órdenes del capitán Rohland de Lufthansa. Este piloto alemán luego sería instructor de guerra de la Luftwaffe.
Luego de Aeroposta, Yrigoyen ingresó en la recién formada Aerolíneas Argentinas y voló durante 15 años consecutivos. Quienes lo conocieron decían que fue “el mejor piloto que tuvo Aerolíneas”.
El 29 de junio de 1945, Yrigoyen realizó su último vuelo, pero luego, cuando Aerolíneas Argentinas inauguró su vuelo directo en jet con Río Gallegos, fue invitado de honor en ese trayecto.
Si bien hoy su nombre se encuentra en el olvido, Domingo Yrigoyen fue un as en su época, cuando los aviones volaban a 200 kilómetros por hora y a veces los pilotos padecían bajísimas temperaturas en las cabinas.
La extrema exigencia de los vuelos sobre la Patagonia provocó la muerte de muchos de aquellos pilotos, incluso las de Mermoz y Saint Exupery. Yrigoyen sobrevivió a aquellas durísimas experiencia y se convirtió en un piloto de elite, que murió 30 años después de su retiro, a los 75 años.

Artículo publicado en el Suple Finde de Ecos Diarios de Necochea
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Un acuario y zoológico en Necochea

NECOCHEA
A fines de enero de 1964 comenzó a funcionar en el subsuelo de la Gran Galería Central un acuario y zoológico. La repercusión fue inmediata, unas 1.200 personas por día visitaban el lugar y pronto se incorporaron nuevos ejemplares a la colección.
Según un artículo aparecido en Ecos Diarios el 9 de febrero, el acuario contaba con un gran número de especies marinas, tales como arañas y cangrejos de mar, erizos, estrellas, pulpos, tiburones, anémonas rayas y peces raros provenientes de zonas tan alejadas de la nuestra como Malasia, China, la India, Siam, Malabar; México y Singapur”.
Estos ejemplares se encontraban en sus respectivas peceras, que estaban dotadas de calefactor automático, termómetro, luz propia y aireador. “Dado que así lo requieren esos peces acostumbrados a aguas más cálidas que las de nuestro mar”, añadía la nota.
Por otra parte, en el mismo lugar, además de un acuario funcionaba un zoológico, en el que los visitantes podían ver boas constrictor proveniente de Brasil, oso hormiguero, monitos y otros animales, así como diversas y coloridas aves.
A los pocos días de su apertura, el zoológico y acuario ya había incorporado nuevos ejemplares, como peces de riña, becazas de Italia, perros de la selva (Brasil), halcones laguneros, ardillas de Siria, coatíes, peces eléctricos, zorrinos y una boa anaconda.
Aunque la principal atracción era un pequeño gorila africano, de un mes y medio de edad y que, de acuerdo a la nota, era único en el país.
La insólita exposición de animales había provocado gran interés en el público, en especial entre los niños.
Los chicos seguían cotidianamente las graciosas actividades de varios monitos y en particular del gorila bebé, que interactuaba “con todos cuantos acuden a verlo”, precisaba el artículo.

Motivo de orgullo
Si bien en la actualidad son pocos los que recuerdan aquel acuario y zoológico, en su momento fue motivo de orgullo para los necochenses.
Se encontraba ubicado en el subsuelo del complejo arquitectónico más moderno de la ciudad: la Galería Central.
Tan sólo un año antes, el 20 de junio de 1963, la inauguración de la Galería había sido un acontecimiento sin precedentes en nuestra ciudad.
La idea de construir la galería que uniera las cuatro tradicionales calles de nuestro medio comenzó a gestarse en 1948 en la mente de los propietarios del terreno donde hoy se levantan tres cuerpos de edificios de departamentos y más de cien locales comerciales, Ramón Galparsoro junto a su esposa, María Aguirre y sus hijos políticos Arturo Salanueva y Jorge Mario Lafforgue.
Finalmente, el proyecto comenzó a concretarse tiempo después impulsado por la esposa de Galparsoro junto a Rodolfo Ardanaz y Juan Carlos Lafforgue. También se sumaron Carlos, Héctor, Alfonso y Enrique Ardanaz
Luego con los técnicos Juan Alberto Arano y el constructor Emilio F. Donato se formó la empresa constructora que comenzó con los trabajos en 1960.
A mediados del Siglo XX, el mercado imponía las galerías, por lo que rápidamente aquel proyecto se transformó en un gran éxito y no tardó en convertirse en el ámbito de gran parte de la actividad artística, cultural y social de la ciudad.
Los más memoriosos recordarán lugares de reunión, como la confitería Jockey Club, ubicada en el entrepiso del edificio, que recibía en las tardes y noches gran cantidad de concurrentes. O las canchas de bowling, junto a los grandes ventanales del mismo entrepiso, sobre la calle 64.
En esa época, el país vivía otra realidad económica, por lo que los cien locales de la galería estaban ocupados y todos trabajaban.

Gran repercusión
“El numeroso público que diariamente recorre las instalaciones del Acuario y Parque Zoológico Central, ubicado en el subsuelo de Gran Galería Central, observa con curiosidad y admiración los distintos ejemplares de la fauna marina y terrestre que allí se exhiben, constituyendo el buen gusto y prolijidad con que aquél ha sido montado un motivo de legítimo orgullo para nuestra ciudad”, señalaba otra nota publicada en Ecos Diarios el 27 de febrero de 1964.
“Por si ello fuera poco, el Acuario Central es el primero en el país que posee un ejemplar de caballito de mar”, añadía el artículo.
De acuerdo a la nota, el ejemplar tendría “cría y llegó a poder del Acuario Central merced a la gentileza de la firma local Popovich Hnos., que facilitó el hipocampo luego de ser capturado por la lancha ‘Osvaldo R’, perteneciente a la flotilla pesquera de Puerto Quequén”.
Los hipocampos “son el ornamento más espectacular de los acuarios, por lo que la tenencia de uno de esos raros ejemplares en el Acuario Central habrá de despertar, sin lugar a dudas, lógico interés en nuestra ciudad”, precisaba la nota.

Cayó en el olvido
En la actualidad son pocas las personas que recuerdan el acuario y zoológico que funcionó en el subsuelo de la Galería Central.
A excepción de los dos artículos de Ecos Diarios citados, también son escasos los registros gráficos sobre su existencia.
En la actualidad, debido a las leyes vigentes, un emprendimiento de ese tipo sería impensable en pleno centro de la ciudad.
Pero en aquella época fue una gran novedad que en un principio atrajo a grandes cantidades de público.
Sin embargo, la ciudad no tenía en ese momento la cantidad suficiente de habitantes como para mantener un flujo regular de público y con el paso del tiempo el zoológico y acuario dejó de ser visitado, por lo que debió cerrar sus puertas.

Artículo publicado en el Suple Finde de Ecos Diarios de Necochea
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2 de febrero de 2015

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Isidoro Sallago, un bandoneonista inolvidable

isidoro sallago necochea
El 23 de noviembre de 1969 fallecía Isidoro Sallago, uno de los músicos más talentosos nacidos en nuestra ciudad. Antes de la aparición de la TV en el país, integró las orquestas de algunas de las radios más populares de la ciudad de Buenos Aires y cuando llegó la televisión se presentó en las primeras emisiones de Canal 7.
Había nacido en nuestra ciudad en 1911 y al finalizar la década del 20 formó un cuarteto típico, muchas veces orquesta, que también integraban sus hermanos Calixto, Zoilo y el popular "Perico".
La típica animaba bailes en clubes de la época, romerías y festejos de Carnaval, con gran éxito.
En 1929, el Club Independiente realizó un baile en el desaparecido Hotel "La Paz", ubicado en la ochava de calles 61 y 66. La velada contó con la presencia del prestigioso artista Agustín Magaldi, que había venido a Necochea a realizar un show junto a Pedro Noda en el Cine Teatro París.
Magaldi elogió la actuación de Sallago en aquella fiesta.

A la capital
En 1936, ya casado con María Giusto, inseparable compañera y colaboradora de toda su vida, marchó a Buenos Aires ampliando así su horizonte laboral y artístico.
Dio sus primeros pasos con exitosas presentaciones en Radio Cultura, Radio Argentina y otras emisoras de la Capital Federal.
Su paso por Radio El Mundo le dio la oportunidad de integrarse a los mejores conjuntos de la época.
Pero fue en Radio Belgrano donde alcanzo mayor notoriedad. Allí integró durante veinticinco años la orquesta estable de la emisora y acompañó a los decadados cantantes de esos años.
También fue parte de las primeras emisiones de Canal 7, el decano de la televisión argentina, ya que integró la gran orquesta que formara Mariano Mores.
Más o menos en 1961 volvió a Necochea, jubilado, para instalar el Conservatorio Musical Buenos Aires, con Juan Carlos Caviello y más tarde Orlando Dibelo, quien muy joven formó parte de la orquesta típica de José Basso.

En Casablanca
Los memoriosos aún recuerdan las veladas bailables de la famosa Boite Casablanca, perteneciente al Royal Hotel. Al principio aquel local se llamaba Aldea Tropical.
Don Jaime Yankelevich, propietario de Radio Belgrano, le concedió a Sallago un permiso especial para actuar algunas temporadas en Casablanca.
Fue un gran éxito. Sallago realizó cinco ciclos nunca olvidados.
Debutó en 1947, con Reynaldo Arias y Pedro de la Cuesta como cantantes. Secundaba a la típica de Sallago la jazz de John Calabry.
En 1948 no abrió el Royal Hotel, pero en 1949 volvió con un notable cuarteto, que integraban el propio Isidoro Sallago y Vicente Todaro, en bandoneón; Luis Minelli, piano; Manuel Requena, violín y Tomás Requena, contrabajo. Cantaba Oscar Díaz y luego volvió Pedro de la Cuesta.
En Jazz, actuaba Casablanca Serenaders, dirigida por A. De Luca.
El 13 de marzo de 1949, estrenó el tango "Necochea de mis sueños", con música propia y letra de Horacio Nicolella. Sallago llevó ese tango a Radio Belgrano.
En 1950 regresó con su orquesta típica y el cantor uruguayo Carlos Duval. Estrenó el "Vals de la Esperanza", también con letra de Nicolella.
Para 1951 Casablanca contaba con la orquesta de Dajos Bela y el saxo de Sam Liberman, mientras la parte típica seguía a cargo de Sallago, alternándose diversos cantores de Radio Belgrano.
Su cuarta temporada coincidió con el cierre definitivo de1 Royal Hotel en 1958. Ese año también se presentó en Casablanca Sergio Feidman.
El 24 de mayo de 1950 fue impreso el tango "Y se puso a lagrimear", también de Sallago y Nicolella, estrenado por Ciríaco Ortíz, el eximio bandoneonista cordobés.

Para el recuerdo
Virtuoso del bandoneón, profesor de calidad, Sallago también brilló como compositor. Son suyos los tangos “Primer Sueño”, “El Ponchito”, “Royal Hotel”, “De mármol” y los ya nombrados “Necochea de mis sueños”, “Vals de la Esperanza” y “Y se puso a lagrimear”.
También las milongas “Mala senda” y “Ciriaco Luna”, y la ranquera “En la Estancia San Martín”.
Isidoro Sallago falleció el 23 de noviembre de 1969, tras una corta dolencia. Siempre se lo recordará como uno de los más grandes músicos de nuestra ciudad.

Artículo publicado en el Suple Finde de Ecos Diarios
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26 de enero de 2015

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Todos querían venir a Necochea

necochea artistas 70, 80 y 90
Dicen los nostálgicos que todo tiempo pasado fue mejor. Tal vez no sea así, pero en el caso de nuestra ciudad, esto lamentablemente parece una realidad irrefutable. A principios del Siglo XX Necochea era la segunda ciudad balnearia del país y entre la década del 70 y principios de los 80 se convirtió en uno de los destinos turísticos más atractivos de la Argentina, lo que se reflejaba particularmente en las carteleras de los cines y teatros locales.
Hasta mediados de los 80 la ciudad ofrecía al turista una gran cartelera de espectáculos de primer nivel. Necochea tenía cinco cines y varias salas de teatro que funcionaban a pleno y los elencos teatrales se instalaban en la ciudad durante toda la temporada.

Hace 30 años
En los primeros días de enero 1984, hace 30 años, Alberto Martín iniciaba su cuarta temporada en la ciudad. “Me gustaría vivir los doce meses del año en Necochea, pero lamentablemente mi actividad no me permite hacerlo”.
El actor se presentaba junto a Raúl Rossi, Elizabeth Killian, Jorge Rossi y Virginia Hangling en el Teatro Plaza, en calle 85 Nº 261, con la obra “Yo soy tu costumbre”.
En tanto, Chunchuna Villafañe y Daniel Guerrero subían al escenario del Teatro Auditorium del Casino con la obra “Usted no es Greta Garbo”. En ese mismo escenario también se presentaba la versión de Ricardo Talesnik de “La Fiaca”, con Rudy Chernicof, María Ballesteros, Berugo Carámbula, Víctor Villa y Nelly Beltrán. También se podía ver en ese escenario la obra “Poner la casa en orden”, con Mabel Manzotti.
Ese enero también se presentaron en el Auditorium el músico César Isella, el Cuarteto Zupay y Enrique Pinti.
Los cines Gran Sud, Atlantic y París, en el Centro, y Ocean y Playa, en la Villa balnearia, trabajaban a sala llena.
Mientras que miles de personas se trasladaban hasta la 58 y Jesuita Cardiel para disfrutar del Circo Rodas. También estaba en la ciudad el circo Mágico Ray Patrick.
En el teatro Tronador, ubicado en la calle 85 Nº 219, Oscar Ferrigno y Fabiana Gabel hacían “El Precio”, obra de Arthur Miller. Mientras que Hugo Varela divertía al público en el Olimpia con el musidrama “El cubo a cuatro manos”. El Nihuil, de la avenida 10, ofrecía “Hay que apagar el fuego”, de Carlos Gorostiza.
El teatro local también tenía presencia. En el auditorium del Centro Cultural la Cooperativa Teatral Candilejas realizaba un espectáculo con el grupo vocal Tenor Cuatro.
Mientras que el París impactaba con la revista “Artículos de París”, que tenía en su elenco a Norman Erlich, José Luis Gioia, Silvia Peyrou, Amalia “Yuyito” González y Yeni Patiño.
Por aquellos días también ofrecían recitales en nuestra ciudad Marilina Ross, María Martha Serra Lima, Los Chalchaleros, Sandro, Horacio Guarany, José Vélez, Facundo Cabral, Víctor Heredia, María Creuza, Valeria Lynch, Palito Ortega, Jairo, Alejandro Lerner y Luis Landricina, entre otros.
Hasta el entonces gobernador riojano y posteriormente presidente, Carlos Menem estuvo en Necochea, en el cierre del Festival Infantil 1984. Se dio el gusto de ser jurado junto a la top model necochense Patricia Abdelnabe.
También se vio por aquí a Alberto de Mendoza, quien pasó disimuladamente por la ciudad para celebrar su cumpleaños en restaurante de la Villa balnearia junto a su esposa y algunos amigos.

Una plaza fuerte
Pero el verano del 84 es sólo una pequeña muestra de lo que eran los espectáculos de verano en Necochea décadas atrás.
Ya en los 40 visitó varias veces Necochea la inolvidable Blanca Podestá, quien no sólo actuó con su compañía en el Teatro París, también disfrutó de nuestras playas.
A fines de los 60 y principios de los 70, con el impulso de un empresario propietario de varios cines en nuestra ciudad, llegaron a Necochea varios artistas que en aquellos años ya eran populares, pero que luego se convirtieron en estrellas: Sandro, Susana Giménez, Soledad Silveyra.
Aquí Sandro filmó escenas de su película "Gitano" y Susana Giménez protagonizó "Los Mochileros" con Ricardo Bauleo y Víctor Bo.
Al final de la década del 70, convulsionada por la política, el autoritarismo y el terror, Necochea vivió algunos de sus años más exitosos en materia turística. En aquellos años los teatros necochenses tuvieron sobre sus escenarios a artistas de la talla de Luis Sandrini, Raúl Rossi e Irma Roy.
En 1974 Necochea comenzaba a consolidarse como una plaza fuerte para los artistas nacionales durante el verano.
En enero de ese año, en el Teatro de la Galería, debutaba la compañía de Pedro Quartucci con la obra “Luna de Miel con revolución”.
La particularidad de la obra era que pertenecía al autor necochense Gabriel Nieto Suárez. El elenco estaba integrado por Ovidio Fuentes, José Luiz Mazza, Noemí del Castillo y Stella Maris Lanzani.
Por esos días también se presentaba en el Anfiteatro del Parque Miguel Lillo la cantante folclórica Mercedes Sosa. En tanto, el talentosísimo Oscar Alemán deleitaba al público del local nocturno Fortacho’s Tango Show.
Para 1976, Necochea ya contaba con varios teatros que ofrecían funciones diarias. En aquel año, los actores locales se mezclaban con artistas que ya habían logrado cierto reconocimiento nacional. En el Café Concert Posta 83, el espectáculo “Tres hombres para el show” tenía como protagonistas a Paco de Arriba, José Luis Gioia y José Luis Borneo.
En tanto, el Anastasio Café Teatro, el necochense Danilo Devizia realizaba junto a Enrique Otranto la obra “…Y dos de cuerpo”.
En el teatro 85, Linda Péretz y Alberto Mazzini integraban el elenco de “Cuernitos para desayuno”.
En ese mismo teatro, pero en 1978, Luis Brandoni y Marta Bianchi presentaron la obra “Una de cal y una de arena”. Fue el año en que Luis Sandrini se dio el gusto de venir a Necochea para hacer la obra de Abel Santa Cruz “La ganaste, papá”.
En el final de la primera función, en el Auditorium Casino, don Luis pedía silencio al público que no paraba de aplaudir y explicaba que desde hacía años quería hacer una temporada en la ciudad.
Lo acompañaban en aquella aventura su esposa Malvina Pastorino y los actores Virginia Ameztoy y Ricardo Morán.
En febrero de 1978 Sandrini festejó su cumpleaños en nuestra ciudad. Según la crónica de Hola Verano del día 21, en el restaurante del Complejo Casino estaban Virginia Ameztoy, Chana Mogica, Alejandro Marcial, Nelly Durán y Ricardo Morán del elenco “La ganaste, Papá”.
También se encontraban en el lugar empresarios, amigos, periodistas y algunas sorpresas. Mercedes Carreras y Enrique Carreras, ocultos, aguardaron la llegada de don Luis para sorprenderlo.
El humorista Gila pasó unos minutos por el restaurante para saludar a su amigo y luego se fue a actuar.
“Estoy muy feliz de estar con mis viejos y mis nuevos amigos. Es algo que me llevo y que no me podrán quitar nunca”, dijo don Luis emocionado.
Moria Casán, Luis Landriscina, Delfor Medina, Palito Ortega, Juan Carlos Thorry, Juan José Camero, Susú Pecoraro, Alberto Martín, José "Pepitito" Marrone y Pepe Soriano, fueron algunos de los nombres que se pudieron ver en las carteleras de aquella década.

Una década soñada
Luis Sandrini fue un símbolo de aquellos años. En el verano de 1980 decidió instalarse en nuestra ciudad y realizar con su esposa la obra “El baile”.
El actor también realizó una intensa actividad pública. Fue uno de los espectadores del partido de fútbol que el 18 de febrero enfrentó a artistas y periodistas.
El Encuentro se realizó en el estadio Mariano Necochea y fue a beneficio de la Liga Argentina de Lucha contra el Cáncer (LALCEC).
Ese año el afamado director Enrique Carreras visitaba la ciudad con el único objetivo de proponerle a Sandrini el rol principal en una película que estaba por filmar: "El hombre piola", sobre guión de Abel Santa Cruz.
Días antes el actor había recibido en su casa la visita de Ramón "Palito" Ortega, quien le había ofrecido hacer una película junto a Niní Marshall.
En marzo de 1980, a pesar de que se acercaba el final de verano, continuaban en cartel varias obras teatrales. Juan José Camero y Susú Pecoraro seguían en el Auditorium del Casino con la pieza “Nosotros dos, somos tres”, mientras que Sandrini y Pastorino continuaban con éxito con las presentaciones de “El Baile” en el Teatro Plaza y José Luis Gioia con “Un mundo de 20 cuentos” en el Teatro de la Galería.
Meses después, don Luis Sandrini se enfermó y falleció. La muerte del actor provocó profundo pesar en nuestra ciudad.
Por eso, el 22 de febrero de 1981 se le brindó un emotivo homenaje y se le impuso su nombre al Teatro Municipal. En la ceremonia estuvieron presentes Malvina Pastorino, sus hijas Sandra y Malvinita, autoridades municipales y miembros de la colonia artística que trabajaban en nuestra ciudad y en Mar del Plata.
Entre los artistas presentes se encontraban Lolita Torres, Mercedes Carrera, su esposo Enrique Carrera, Diana Maggi, Luis Medina Castro, el productor Carlos A. Petit y el autor y director Víctor Proncet.
Durante toda la década del 80 Necochea se mantuvo como una plaza fuerte para los espectáculos de verano. Tal vez el año 1990 fue el último en que se ofrecieron obras teatrales en varias salas y con elencos integrados por grandes figuras. Luego comenzó la decadencia y Necochea se convirtió en una ciudad de paso para los músicos y alguna comedia de temporada.

Artículo publicado en el Suple Finde de Ecos Diarios de Necochea
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13 de enero de 2015

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Historia del Hogar Stella Maris de Quequén

quequen hogar stella maris
“Las niñas internas del Pequeño Cottolengo de Avellaneda venían desde hacía varios años a pasar sus vacaciones a Quequén, en una casilla que estaba cerca de la playa. Eran instalaciones muy precarias, pero las niñas y las hermanas lo pasaban bien”, escribió hace unos años María Araceli, madre superiora del Hogar Stella Maris.
En una reseña manuscrita, la religiosa recuerda la historia de la humilde casa de la Congregación Pequeñas Hermanas de la Caridad que con el paso del tiempo se convirtió en el Hogar de Niñas Stella Maris de Quequén.
La primera edificación de la orden se inauguró a fines de febrero de 1958, el mismo mes que el agrimensor Edgardo Hugo Yelpo fue designado intendente de Necochea.
En marzo de 1960 se abrió oficialmente la casa de las hermanas, que aún no llevaba el nombre de Stella Maris.
En agosto de ese mismo año se formó una comisión de señoras que era presidida por Elida de Yelpo.

La obra de Don Orione
"Sólo la caridad salvará al mundo", decía el sacerdote Luis Orione. Esa convicción marcó su vida. Consideraba la caridad necesaria y urgente para "llenar los surcos que el odio y el egoísmo han abierto en la tierra".
Esta profunda convicción lo llevó a fundar la Pequeña Obra de la Divina Providencia (1903), congregación que se extendió en su Italia natal y en tierras de misión, entre ellas Argentina.
Don Orione visitó por primera vez nuestro país entre 1921 y 1922, oportunidad en la que funda la comunidad orionita de Victoria (Buenos Aires).
En 1934 regresó a la Argentina y durante tres años desarrolla una incansable tarea apostólica, pastoral y social.
En 1935 fundó el Pequeño Cottolengo Argentino en Claypole y la sociedad ya reconocía en él al "Apóstol de la caridad".
También se fundó un cottolengo en Avellaneda y de allí comenzaron a llegar, a principios de los 50, grupos de niñas para pasar las vacaciones al cuidado de la Congregación de las Pequeñas Hermanas de la Caridad.
Como recordaba la madre superiora María Araceli, las niñas se alojaban en una construcción de madera que estaba ubicada sobre el médano, en proximidades de donde hoy se encuentra el Club La Virazón, entre el Monte Pasuvio y la vieja Rambla de madera (cercana a la Escollera).
En aquella época no había ningún edificio alrededor. Recién en el año 1960 empieza la construcción de la Colonia Pinocho.
Los primeros contingentes que llegaron a esta colonia provenían del Cottolengo de Avellaneda y pasaban la temporada veraniega recibiendo recreación.
Venían en ómnibus facilitados por la Dirección de Turismo de la Provincia en compañía de tres religiosas.

Comunidad solidaria
La labor solidaria de la congregación era sostenida con el aporte voluntario de la población. En las boleterías de los cines locales, por ejemplo, se colocaban alcancías para que la gente pudiera colaborar.
Fue mediante estas donaciones que en 1960 se pudo inaugurar el edificio definitivo del hogar, que en julio de ese año comenzó a llamarse Hogar de Niñas Don Orione, por disposición de las autoridades de la institución, con sede en Italia.
Aquel cambio de nombre se fundamentó en que Cottolengos eran los dedicados a atender únicamente a niñas con problemas físicos, mientras que en los hogares se podía al albergar a las que se hallaran en estado de desamparo, ya sea huérfanas o que sus padres estuvieran imposibilitados de atenderlas.
También con el apoyo de los vecinos y de la colonia veraniega de Quequén, y bajo la coordinación de la comisión de damas, se logró encarar la ampliación del edificio.
A fines de octubre de 1961 las obras se encontraban muy avanzadas y eran un orgullo para toda la comunidad, ya que hasta hacía menos de una década, el hogar funcionaba en una humilde casilla de madera.

La inauguración
Apenas transcurrido un año de la colocación de la piedra fundamental de la Capilla del Hogar de Niñas Stella Maris, el templo fue inaugurado el 8 de febrero de 1964.
La bendición de la piedra fundamental de la futura capilla estuvo a cargo del cura párroco y vicario forense, presbítero José de Luis, de la Iglesia Santa María del Carmen.
Asistió numeroso público y desde Buenos Aires, se hizo presente la reverenda Madre Regional Sor María Rita, superiora de las Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad, Obra don Orione.
Fueron padrinos de la ceremonia Leonardo Galilea y María Elena B. de Knudsen; Edgardo Hugo Yelpo y Beatriz P. de Felizia.
La bendición estuvo a cargo monseñor Juan M. Zavala, de la diócesis de Mar del Plata. También estuvieron presentes reverendos provinciales de la Orden Don Orione de Buenos Aires y Mar del Plata, sacerdotes de la Parroquia Nueva Pompeya de la Capital Federal, el jefe comunal y el subprefecto de Quequén.
Tras el simbólico corte de cintas, monseñor Zavala pronunció un discurso y ofició la misa vespertina el párroco José de Luis. Posteriormente la Comisión de Damas protectoras sirvió un vino de honor para todos los invitados en el Hogar Stella Maris.
En el acto de inauguración de la capilla puesta bajo la advocación de la Virgen Stella
Maris, a modo de reconocimiento, actuaron de padrinos Vicente Bosch y Ana Teresa Casullo, Vicente Manuel Alvarez y María Angélica Fernández Guerrico de Madero; el Dr. Enrique Villagra Sosa, Dra. Julia Rico de Coupau.
También Ricardo Héctor Albors de Sagastizábal y Noemí González Artayeta de Sagastizábal.
El terreno donde se erigió el nuevo templo fue cedido por Leonor Pirival de Güiraldes e hijos; en tanto que Ana Teresa Casullo, de Capital Federal, donó a su vez el altar, 10.000 ladrillos y gran parte de la construcción.
Con el paso de los años, el edificio registró diversas modificaciones. Se efectuaron reparaciones, se instaló el servicio de agua corriente y de gas natural. Todas mejoras realizadas con el apoyo de entidades y personas de espíritu solidario.
A mediados de la década de los 90, el hogar fue cerrado ante la necesidad de realizar una serie de refacciones. Fue reabierto al año siguiente, pero como hogar de día.

Artículo publicado en el suplemento Finde de Ecos Diarios de Necochea
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12 de enero de 2015

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La pelea del siglo en Necochea

dempsey firpo
El viernes 14 de septiembre de 1923, un grupo de radioaficionados reunidos en el Café Cine París de Necochea intentó sin mucho éxito una gran hazaña tecnológica para ese momento: captar las transmisiones de radio de la pelea entre Jack Dempsey y Luis Angel Firpo.
Esa noche, Necochea se encontraba convulsionada por la denominada “pelea del siglo”. Según publicó Ecos Diarios al día siguiente, desde las 21, la gente se dirigió al centro de la ciudad “deseosa de conocer las primeras noticias”.
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1 de diciembre de 2014

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Adiós Marito, siempre te recordaremos

El viernes falleció Marito Gualtieri, nuestro compañero de la promoción 1988 del Divino Maestro de Quequén. Nos sorprendió su ida, a pesar de que sabíamos que hacía mucho tiempo que estaba enfermo. Sólo tenía 43 años y era una persona maravillosa. Siempre te recordaremos Marito, siempre estarás con nosotros.
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17 de noviembre de 2014

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La vida secreta del otro Tintín

Tintin
Tintín es uno de los personajes de comics más populares del mundo. Esa popularidad hizo que años atrás Steven Spielberg decidiera comprar los derechos para convertir algunos de los álbumes de Hergé en espectaculares películas en 3D.
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