13 de enero de 2016

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La primera reseña de Horror en Colonquelú

Horror en Colonquelu

Días atrás, a las pocas horas de anunciar la publicación de mi libro Horror en Colonquelú, el sitio web PoliticaNecochea.com.ar publicó una reseña. Gracias a Miguel Correa por el apoyo.
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11 de enero de 2016

Admin

Mi libro en la radio

Juan José Flores
El periodista Jorge Gómez me realizó esta mañana una entrevista para su programa Voces de la ciudad, que se emite por FM La Corte. Desde ya un enorme agradecimiento para Jorge, su equipo y la radio por el espacio que me ofrecieron para difundir la publicación de mi libro Horror en Colonquelú.
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6 de enero de 2016

Admin

Mi primer libro en Amazon

Horror en Colonquelu
Horror en Colonquelú, mi primera novela, ya está a la venta en Amazon.
Clickeando sobre el enlace Open Preview se puede leer un capítulo.
Por el momento sólo estará disponible en formato electrónico, pero pronto se podrán comprar, siempre a través de Amazon, copias en papel.
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30 de noviembre de 2015

Admin

La odisea del buque Tara en Quequén

Buque Tara
El 18 de enero de 1960, comenzaban las tareas para mover al buque Tara, que se encontraba encallado en la playa de Quequén. En plena temporada, gran número de turistas y vecinos de Necochea y Quequén se habían acercado hasta Pinocho para ver los trabajos realizados en el carguero.
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El Museo Histórico de Necochea, entre el deseo y la desidia

Museo Histórico Regional de Necochea
El 18 de agosto de 1971, en el antiguo edificio de la Municipalidad de Necochea, en la esquina de avenida 58 y calle 61, fue habilitado el Museo Histórico Regional. Esta inauguración, que prácticamente pasó desapercibida, fue la respuesta a un viejo anhelo de los amantes de la historia local. Desde su fundación, 90 años antes, la ciudad nunca había contado siquiera con un archivo.
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28 de septiembre de 2015

Admin

Libro sobre la medallística de Necochea

Mario Carrozzi es conocido en nuestra ciudad por sus conocimientos sobre la Segunda Guerra Mundial y por haber escrito un libro sobre el tema. Sin embargo, otras aficiones de Mario son la numismática y la medallística.
Hace tres décadas se interesó por las medallas acuñadas en nuestra ciudad y comenzó a coleccionarlas. Del producto de esa colección y de la investigación y el seguimiento de las piezas, surgió “Necochea en la medalla”, el primer libro sobre la medallística local.
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Hugo del Carril en Necochea

Hugo del Carril en Necochea
En los primeros día de 1981, la ciudad, próxima a cumplir 100 años, bullía de actividad. Apenas transcurridos unos minutos del año nuevo, llegó el “primer turista del Centenario”, que fue sorprendido en la entrada de la localidad y recibió un regalos y un reconocimiento.
El año comenzó también con una intensa actividad artística y quedó en la historia local como uno de los veranos con mayor presencia de músico, actores y humoristas de los que se tenga memoria.
Entre los espectáculos que inauguraron la temporada, se encontraba “Buenas Noches Necochea”, que podía en cartel a Hugo del Carril, Amelita Vargas y Agustín Magaldi hijo.



Los necochenses se podían cruzar también en la calle a José María Vilches, Enrique Liporace, Betiana Blum, Diana Maggi, Chela Ruiz, Malvina Pastorino, Juan José Camero y Eduardo Rudy.
El caso de Hugo del Carril era muy particular. El cantante regresaba de Colombia, donde había participado con gran éxito de un homenaje a Carlos Gardel. Sin embargo, según el mismo explicaba en una entrevista con Ecos Diarios, en la Argentina se le prohibía trabajar.
Su enorme talento como cantante, actor y director de cine no lo salvó de ser prohibido y perseguido por su ideología política. Por eso, en aquella entrevista publicada en Hola Verano el 9 de enero de 1981, Del Carril afirmaba que quería radicarse en Colombia porque estaba cansado de las persecuciones.
Horas antes el artista había tenido que suspender una de sus presentaciones. “Solamente sentí una descompostura de estómago que se fue acentuando y finalmente no me permitió actuar”, dijo para tranquilizar a su público.
Del Carril se presentaba en un local de la avenida 79 y la calle 6, nada menos que junto a Amelita Vargas, la Reina del Mambo.
“Yo soy nativo de uno de los barrios más lindos de Buenos Aires el barrio de Flores y ahí fue donde comencé las primeras correrías tangueras, en serenadas, en reuniones de amigos, en algún bodegón para entretener a la gente”, comentaba en una larga entrevista.
Nacido en 1912 como Piero Bruno Hugo Fontana, pero pronto se hizo conocido como Hugo del Carril. En 1937 fue contratado para interpretar el tango Tiempos viejos en la película “Los muchachos de antes no usaban gomina”.
En aquellos años también participó en las películas Madreselva, La vida es un tango, Gente bien, El astro del tango y La vida de Carlos Gardel.
En 1945, junto a Libertad Lamarque actuó en La cabalgata del circo, en la que aparecía Eva Duarte.
A fines de la década del cuarenta, tras vivir unos años en México, regresó al país y filmó Pobre mi madre querida e Historia del 900.
Si bien Del Carril era radical, apoyó fervientemente al peronismo. Dijo alguna vez: “Los sueños de mi padre y de mi abuelo, los cristalizó Perón. Entonces: ¿cómo puedo dejar de ser peronista?”.
Fue por eso que grabó Los muchachos peronistas, que pronto se convirtió en la marcha del movimiento y marcó definitivamente su futuro artístico: “La grabé por convicción y por pedido expreso del general Perón, aún sabiendo que sería más recordado por la marcha que por los tangos que he grabado”, afirmó después.

El perseguido
“La vida del profesional es bastante amarga”, señaló Hugo del Carril aquel verano de 1981 en Necochea. Culpaba de sus amarguras a esas “voluntades absurdas” que le impedían trabajar en el país. “Ya estoy demasiado hastiado de todo. Es demasiada persecución, son 25 años de persecución”, afirmaba.
“Cuando no es un gobierno, es el otro y como todos los gobiernos se han aburrido de mi, a mi vez yo me aburro de los gobierno”, dijo Del Carril, que pese a todo afirmaba: “De todas maneras soy peronista”.
Pero los problemas políticos de Del Carril no habían empezado con los gobiernos militares, sino dentro del mismo gobierno peronista, cuando el subsecretario de Difusión y Prensa Raúl Alejandro Apold prohibió su película El río oscuro, basada en la novela del militante comunista Alfredo Varela.
Del Carril se había ganado la enemistad de Apold tras negarse a cantar en un acto. Luego Apold lo acusó de cantar en Uruguay el día de la muerte de Eva Perón y como consecuencia de ello Artistas Argentinos Asociados le rescindió el contrato.
La Revolución Libertadora que derrocó a Perón y llevó a Del Carril a la Penitenciaría Nacional. Sus películas se prohibieron. Un año más tarde fue detenido una vez más.
En 1975 filmó su última película, Yo maté a Facundo y luego, con la llegada de la dictadura militar, volvió a ser prohibido.
“Yo ya no les voy a dar mucho trabajo a los gobiernos, pero los gobiernos tampoco me va a dar muchos dolores de cabeza a mí. Mi propósito es irme del país y no se si para siempre. Y como ‘al enemigo que huye, puente de plata’, espero no tener obstáculos para cumplir ese objetivo”, explicaba Del Carril en aquel enero de 1981.
El cantante y actor quería radicarse en Colombia. “Lo vivido hace poco tiempo allí en un homenaje a Carlos Gardel, me revitalizó bastante, porque me hizo sentir otra vez en mi medio, sin oposiciones de ninguna naturaleza, tuve un buen recibimiento y me encontré con un ambiente mucho más favorable para el tango que aquí. Lo que no es raro porque desde hace muchos años la gente allí es muy afecta al tango”, señalaba.
Pero tal vez aquel verano de 1981 fue uno de sus últimos años de gran actividad. En 1985 recibió el Premio Konex y en 1986 fue nombrado Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires.
En 1988 sufrió un infarto de miocardio y luego de recuperarse le realizaron un homenaje el Luna Park. Falleció el 13 de agosto de 1989.

Artículo publicado en el Suple Finde de Ecos Diarios
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30 de agosto de 2015

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Masones en Tres Arroyos

El diario La Voz del Pueblo publicó hoy un artículo titulado "No todo es secreto", firmado por Stella Maris Gil, que habla sobre la masonería en Tres Arroyos. "Se podría decir que ciertos masones se pueden contar entre los fundadores y hacedores del pueblo", señala la nota. Leer el artículo completo
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20 de julio de 2015

Juan Jose Flores

El Puente Colgante, 46 años de gestión

Puente Colgante de Necochea
Mientras el martes se celebrará el 86º aniversario de la inauguración del Puente Colgante, el próximo 6 de agosto se conmemorarán los 90 años del inicio de la construcción.
El inicio de la obra durante el gobierno del gobernador José Luis Cantilo fue todo un suceso para Necochea, ya que el puente era anhelado por los vecinos desde la época de la fundación de la ciudad.



Fue precisamente dos años después de la creación de la ciudad, en 1883, cuando se aprobó la ley 1.675, mediante la cual se asignaban fondos destinados a la construcción de un puente sobre el río Quequén Grande.
No obstante, el proyecto cayó en el olvido y no fue hasta 1909 cuando se aprobó una nueva ley, la 3.156, mediante la que se destinaron 150.000 pesos moneda nacional a darle nuevo impulso al proyecto.
Dos años más tarde, en 1911, se aprobó la ley 3.323 que disponía que se cubrieran con rentas generales los gastos que demandara la construcción.
Pese a ello, la obra tampoco prosperó y en 1916, mediante la ley 3.651, se autorizó al Poder Ejecutivo introducir las modificaciones y ampliaciones proyectadas en las obras del puente.
Mientras la burocracia demoraba el inicio de la construcción, en nuestra ciudad surgían problemas respecto a la futura obra, por lo que en 1922, a través de la ley 3.717, se autorizó al Poder Ejecutivo a someter a árbitros las diferencias.
Aunque el inicio de la obra continuaba demorándose, se seguían destinando fondos para la construcción. En 1923 (ley 3.783) se amplió la partida como parte de los fondos para reparaciones y construcciones de puentes y caminos por la suma de 500.000 $mn y en 1924 (ley 3.817) se otorgó 1.500.000 pesos.
Un año más tarde, el 6 de agosto de 1925, finalmente comenzó la obra que se extendió hasta el 21 de julio de 1929.
El puente fue finalizado durante el gobierno de Valentín Vergara al frente de la provincia y del comisionado local Joaquín Martínez Sosa.
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6 de julio de 2015

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Necochea, la Perla del Sud y sus viejos hoteles

Históricos hoteles de Necochea
A fines de 1929 el Ferrocarril Sud publicó una guía de los “balnearios del sud” en la que se detallaban los servicios turísticos ofrecidos por Mar del Plata, Miramar, Necochea y Quequén.
La publicación definía a nuestra ciudad como “balneario de espléndidos paisajes con soberbia playa y pintorescos rincones”.
“Sorprende agradablemente al visitantes que llega por vez primera a Necochea, su aspecto de vitalidad comercial. Es, en todo, una espléndida ciudad balneario”, señala el elogioso artículo.
“Muchos de los aspectos que seducen a la vista, se deben principalmente a las plantaciones de árboles hechas hace muchos años con criterio previsor, digno de encomio”, agrega la nota, que también elogia la plaza Dardo Rocha, a la que considera “orgullo de la provincia”.



Describe aquella antigua guía una ciudad que ya no existe. Precisa que de la plaza partía la avenida Alsina (hoy 59), “guarnecida de frondosos árboles, doble hilera de eucaliptos gigantescos, cuyas ramas se unen en lo alto formando una bóveda caprichosa y singularmente pintoresca”.
“Idénticas al boulevard Alsina hay en Necochea, otras dos avenidas. Sus árboles, en línea quebrada, se pierden a lo lejos, más allá del radio de visión. Son ejemplares maravillosos de eucaliptos, que tienen, aproximadamente, medio siglo de existencia”, precisa el artículo escrito hace 86 años.
Por otra parte, describe a Necochea como una ciudad de edificación variada, “de opulentas expresiones y puros estilos. Abunda el chalet holandés, el ‘nordisko’, la mansión de tres pisos, severa de líneas y de imponente aspecto”.
Describe también una escenografía salvaje, hoy ya inexistente: “En el deslinde de Necochea y Quequén el viajero domina, desde el punto donde cruza la balsa el río Quequén, un paisaje que atrae, lleno de perspectiva y de color”.
“El terreno sube en pendientes, se hunde después en caprichosas barrancas, vuelve a elevarse, muerte en un llano, junto al río, de aguas claras… y en las colinas verdes, húmedas al amanecer, apaisadas en el crepúsculo, se ven blanquear las casitas humildes que se cierran en largo cinturón alrededor del Necochea elegante y aristocrático”.
Por lo demás, precisa la guía, “Necochea brinda una playa grandiosa y es una ciudad sin reservas, considerada como la ‘perla del Sur’, para usar la gráfica frase del prestigioso pedagogo y escritor Víctor Mercante, quien dedicó varios artículos publicados en el diario La Prensa”.
Mercader definía a Necochea como una “localidad de extraordinario porvenir y de abundantes bellezas”.

La vieja hotelería
Por otra parte, entre líneas, en aquella guía se pueden leer detalles que hoy son parte de la historia de la ciudad o que han quedado en el olvido, como una lista de hoteles con sus correspondientes propietarios y detalles de sus servicios. Las publicidades también aportan datos interesantes.
Según aquella antigua publicación, en la ciudad funcionaban trece hoteles.
Sobre la playa se encontraba el Hotel Necochea, propiedad de Luis Valicelli. En el balneario también funcionaba el Hotel París, que era de Fermín Roqués.
Además, el Hotel Playa, de Javier Chanois y el Royal, de Eduardo Grilli.
Frente a la rambla se encontraba el Hotel Atlántico, de Dionisio Baldizzone.
Una publicidad promocionaba a este último hotel como “confortable establecimiento recientemente construido, ideal para familias”.
El edificio se encontraba frente a cien metro de la playa, frente a la rambla. Contaba con 100 habitaciones y “amplios departamentos completamente independientes de dos habitaciones y cuarto de baño con instalación de agua caliente y fría”.
Además contaba con una orquesta permanente, salón de fiestas, bar, billares y otras distracciones.
En el centro de la ciudad se encontraba el Hotel Vasconia, de Fermín Galparsoro, ubicado en avenida Alsina y Sadi Carnot (hoy 59 y 66).
El Liverpool Hotel, de Fernández y Faydella, se encontraba ubicado fen avenida Alsina y 25 de mayo.
El Gran Hotel, de Ramón Galparsoro, se encontraba ubicado en Alsina y Gonzales Chaves, mientras que el Gran Hotel España, propiedad de Zubillaga y Zubigaray, se hallaba en Gonzales Chaves.
El Hotel Progreso, de Avend Averhopf, se encontraba en Belgrano y Moreno y La Aurora, de Eliseo López, frente a la Estación de Trenes.

Quequén
La guía también dedicaba un pequeño espacio a Quequén. Señalaba que “a pocas cuadras de Necochea se encuentra la hermosa playa de Quequén, de bellísimas perspectivas y preferida por las familias que anhelan sustraerse a todo fárrago social y ‘hacer vacaciones eminentemente reparadoras’”.
“Concurren a Quequén infinidad de criaturas que se solazan en una playa inmensa y sin peligro”, señalaba el artículo. “Está junto al Puerto Quequén, rodeada de chalets que se arrienda por temporada a precios sumamente económicos”.
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