28 de junio de 2016

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Ayer falleció un amigo: Bud Spencer

BudSpencer
En la tarde de ayer falleció Carlo Pedersoli, un italiano grandote mundialmente conocido como Bud Spencer. Para mí, un gran amigo de la infancia.
Durante gran parte de mi niñez y adolescencia, ir al cine a ver a Bud Spencer y Terence Hill era una gran aventura cargada de diversión, lugares exóticos e inigualables escenas de lucha a puño limpio.
Ni los mejores artistas marciales podrán igualar jamás las divertidísimas coreografías camorreras de Bud y Terence.
Bud fue un notable nadador, campeón italiano de ese deporte, participó en tres Juegos Olímpicos y se hizo famoso como actor ya de grande.
En 1967, cuando ya tenía 38 años, hizo junto a Terence Hill la película “Dios perdona… yo no”.
Desde entonces ambos formaron una dupla memorable. Juntos hicieron 18 películas, 16 de ellas como pareja protagonista.
Lo que muchos no saben es que antes de ser actor, Carlo Pedersoli realizó las más diversas actividades en distintos países de sudamérica. En la Argentina, por ejemplo, fue bibliotecario. En Venezuela trabajó en la construcción de la ruta Panamericana. Debido a ese deambular, Bud hablaba seis idiomas.
Además de actor, fue guionista, productor cinematográfico y compositor de algunos de los temas musicales que se veían en sus películas.
En la tarde de ayer uno de sus tres hijos anunció su fallecimiento en Twitter. Dijo que el actor murió a las 18.15, en Roma, acompañado de su familia. Tenía 86 años y según su hijo, su última palabra fue “Gracias”.
Gracias a vos, Bud. Un aplauso de pie. Nunca te olvidaré.
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12 de abril de 2016

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Con El Ministerio del Tiempo, la realidad virtual llegó a la televisión española

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El Ministerio del Tiempo es una impresionante serie de ciencia ficción producida por RTVE. Lamentablemente, en nuestro país no se emite, por lo que para ver algún capítulo de esta fantástica producción es necesario ingresar al sitio web oficial del programa (http://www.rtve.es/television/ministerio-del-tiempo/), donde se pueden ver todos los capítulos online.
Por estos días la serie fue noticia, ya que se lanzó un episodio especial de 10 minutos emitido en realidad virtual. El espectador pudo "meterse" dentro del Ministerio y acompañar a los personajes a través de los pasillos subterráneos de este organismo secreto encargado de protegernos de las distorsiones espacio temporales.



Fuente: Hipertextual.com
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11 de abril de 2016

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Galaxy Magazine, un clásico de la ciencia ficción de los años 60, se puede descargar gratis

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Galaxy Magazine fue desde finales de los 50 y durante una década, una de las revistas de ciencia ficción de mayor tirada del mundo. Hoy algunos de sus ejemplares se pueden descargar gratis del sitio web del proyecto Gutenberg. Les dejo el enlace para descargar el número de diciembre de 1960.
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10 de abril de 2016

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Mohamed Belcaid, un marroquí en Necochea

mohamedbelcaid
Kenitra es una ciudad de 143 mil habitantes ubicada en el Norte de Marruecos, sobre el río Sebou. En esa ciudad vivía hasta el año pasado Mohamed Belcaid, un joven que dividía su tiempo entre su trabajo como guardia de seguridad de un banco, partidos de fútbol con amigos y el motocross.
Desde hacía un año Mohamed mantenía contacto diario con una chica necochense y poco a poco se fue enamorando de ella.
Fue así que el joven marroquí decidió dejar a su familia, su trabajo y el motocross para viajar a la Argentina, a conocer a Marina.
Hoy, Mohamed vive en Necochea y tiene un hijo con Marina: Ryan, de dos meses. Además, aquí Belcaid pudo finalmente dedicar tiempo a una de sus grandes pasiones: el fútbol.
“Allá no tenía tiempo para jugar fútbol, por mi trabajo”, explicó Mohamed, que habla en un buen español y por su nacionalidad es políglota, ya que en su país el árabe y el francés son los idiomas oficiales y en su caso también sabe inglés.
Aunque aquí ya no corre en moto. “Acá es todo nuevo”, dijo Mohamed, sonriendo.

Nueva familia y fútbol
“Conocí a mi esposa por Internet. Hablamos durante mucho tiempo. Durante un año por Facebook y Whatsapp”, dijo Mohamed. “Nunca pensé en venir a vivir acá, pero después de mucho tiempo, quise conocerla y viajé”.
Mohamed voló desde Marruecos a Brasil, país que también quería conocer. “Me interesaba la cultura y la gente”, explicó. Estaba particularmente interesado en visitar San Pablo. Desde allí tomó un ómnibus para viajar a la Argentina.
“Venía con la idea de jugar fútbol. Me gusta mucho el fútbol argentino”, dijo Mohamed, que como todos los fanáticos del deporte, adora a Messi.
“En Marruecos trabajaba y corría en motos. Incluso fui campeón de motocross”, dijo Belcaid.
Pero no tenía tiempo para jugar al fútbol a nivel competitivo, sólo algunos partidos con los amigos.
En Necochea Mohamed vive cerca del Club Huracán y trabaja en una verdulería, lo que le deja tiempo libre para jugar al fútbol.
Fue así que el año pasado decidió probar suerte y quiso jugar en la primera del globito, pero por una cuestión de ciudadanía no pudo hacerlo. Sin embargo, Pedro “Patora” Gutiérrez, que el año pasado dirigía Huracán y este año fue convocado para hacerse cargo de Deportivo La Dulce, lo llamó y le propuso jugar en el rojinegro.
“Yo no conocía La Dulce, pero el ‘profe’ Patora me llamó y me dijo que fuera con él”, explicó Mohamed.
“La Dulce me gusta. La gente es muy buena”, dijo Belcaid, que ya ha hecho algunos amigos en esa localidad.

Otros paisajes y más fútbol
Tal vez en julio Mohamed viaje a Marruecos con Marina y Ryan. En su país tiene a sus padres y tres hermanas.
Si bien extraña un poco, se mantiene en contacto con su país a través de Internet y también con algunos compatriotas que viven en la Argentina. “En Necochea viven dos marroquíes y tengo un amigo de mi ciudad en Salta”, señaló.
Por su religión (es musulmán), Mohamed viaja cada vez que puede a Buenos Aires, donde hay una mezquita.
Si bien por la religión en Marruecos la relación entre hombres y mujeres es muy diferente a la que existe en la Argentina entre ambos sexos, para Mohamed ha resultado relativamente fácil adaptarse a la vida aquí. En cuanto a la religión y las diferentes creencias, dice: “Hay un solo Dios”.
“Argentina es hermosa, me gusta”, dijo. Y señaló que lo que más le atrae de Necochea es su tranquilidad.
“Mi esposa me dice que vaya a Buenos Aires para probar en Boca o River”, dice sonriendo. Pero él parece feliz donde está y no ambiciona más que “jugar acá, en La Dulce”.
No obstante, está muy seguro de que su equipo puede hacer una buena campaña y aspirar al campeonato local. En lo personal aseguró que le “gusta ganar”.
“El fútbol acá es más fuerte y rápido”, dijo Mohamed, quien explicó que en su país se juego más lento y sin tanta fricción.
“La primera vez que jugué fue muy difícil, porque yo jugaba igual que allá y eso acá no sirve”, afirmó Mohamed, que juega de 9 y admira a Messi y Mascherano.

Artículo publicado en la sección Personas y Personajes de Ecos Diarios de Necochea
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Museo Histórico 'La Lobería Grande', puertas abiertas a la gente y su historia

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La idea que tiene la gente de los museos de historia es la de salones donde se exponen fotografías antiguas, objetos cotidianos que pertenecieron a personalidad de épocas pasadas, vestimenta, armas… Sin embargo, en los últimos años las ideas y las nuevas tecnologías han comenzado a cambiar a estas instituciones dedicadas a coleccionar objetos y recuerdos del pasado.
Tal es el caso del Museo Histórico La Lobería Grande, que conserva gran cantidad de información sobre la historia de la región y que desde hace unos años ha salido a la calle, para interactuar con los vecinos de Lobería y las localidades vecinas.
La realización de un documental sobre la democracia, trabajos con alumnos de escuelas del distrito, entrevistas a antiguos vecinos, exposiciones de juguetes antiguos, reediciones de libros, muestras y una constante invitación a participar, hacen de esta institución un caso particular en nuestra región.
“Es un museo de puertas abiertas, que sale a la calle y busca responder a las necesidades de la comunidad”, dijo la museóloga Eliana Segovia, quien se encuentra al frente de la institución desde 2007.
El edificio del museo se ubica en la calle Lamadrid 15, a cuatro cuadras de la Plaza Mitre. “Tenemos tres salas. Es un museo pequeño, que alberga la rica historia de Lobería”, señaló Segovia.
En la sala 1 se pueden ver mapas comparativos de “La Lobería Grande” con la Lobería actual. También fotos de las pulperías de antiguas huellas de carretas, del Palacio Municipal y del acta de inauguración del mismo, y de chatas utilizadas para el transporte de cereal y otras actividades.
En otro sector hay una colección de armas de 1890 aproximadamente, donadas por dueños de estancias de Lobería; también cuenta con marcas de hacienda del partido y demás elementos.
En la sala 2 se exhiben trajes de época usados por señoras ilustres de aquel entonces. Además, instrumental quirúrgico inventado por el reconocido médico Pédro Curuchet, los planos de la maquina trilladora realizados por el Sr. Wagner, el primer armonio de la iglesia, los instrumentos musicales de la primer banda municipal del año 1920, utensilios de la vida cotidiana de los comienzos del siglo pasado.
Mientras que en la sala 3, se encuentra una reseña de cada una de las personalidades destacadas en distintos ámbitos: Domingo Berho escritor y payador su guitarra y sus versos; Ana Becker, quien hizo la travesía a caballo uniendo Buenos Aires con Ottawa, Canadá en 1950, contamos con notas periodísticas realizadas durante su viaje y el libro que describe su aventura; Gregorio Almada, historia de un empleado rural con todos sus trabajos artesanales.
En esta sala también hay maquinas de fotos de la primera casa de fotografías y vestimentas de los sacerdotes que han pasado por la parroquia Nuestra Señora del Carmen.

Un museo diferente
“Podemos hacer una muestra permanente que dure cinco o seis años, de acuerdo al presupuesto, pero el tema es generar actividades en las que la gente se interese y quiera participar y hacer historia con nosotros”, precisó Segovia.
“Y es una historia que va a quedar para las generaciones futuras. Es la historia de Lobería, la historia de todos”, dijo Segovia.
Eso ha llevado a impulsar distintas actividades que propician la participación de los vecinos.
“Con el impacto que tuvo el documental ‘Democracia y otras yerbas’, vimos que era una buena manera de comunicar la historia local de forma entretenida”, dijo Eliana, quien en la actualidad trabaja con Pablo Howard en otro documental sobre los monumentos de la localidad.
Pretenden presentarlo durante el Día Internacional de los Museos, cuyo lema este año es “Paisajes culturales”.
El documental es una recorrida por la historia de la ciudad a través de sus monumentos, bustos y edificios más representativos.
Meses atrás la presentación de “Democracia y otras yerbas” tuvo una importante respuesta de la población. Ese trabajo analizaba la historia política de la localidad a través de todos sus intendentes, desde la fundación.
También el año pasado, a partir de la participación del museo en el Congreso Internacional sobre Educación y Socialización del Patrimonio en el Medio Rural (SOPA), que se realizó en Benito Juárez, se desarrolló un trabajo con estudiantes de San Manuel.
Los chicos realizaron una visita a la Cueva de los Barrientos y confeccionaron un circuito histórico turístico sobre la localidad de San Manuel. El objetivo del trabajo, dijo Segovia, fue “comprometerlos con su identidad, con la historia del pueblo”.
De allí también surgió la reedición del libro “Los hermanos Barrientos”, de Eduardo Gutiérrez, que no se conseguía desde hacía años.

Trabajo incesante
“El museo se sostiene gracias al aporte municipal y cuenta con el apoyo incondicional de la Asociación Amigos del Museo, que preside la señora María García de Voirin”, dijo Segovia.
“La base de este museo fue una exposición de bienes patrimoniales vinculados a la historia de la comunidad que organizó un grupo de vecinos, encabezados por Gesué Noseda, allá en la década del 60”, explicó.
Esa muestra “terminó con la conformación del museo el 9 de septiembre de 1967, que comenzó a funcionar en lo que fue la Cámara Comercial e Industrial de Lobería”.
Noseda, también vinculado a la fundación del Museo de Ciencias Naturales, fue el motor del Museo Histórico La Lobería Grande junto a otros vecinos como Gregorio Babich, el señor Melillo y María García de Voirín.
En la década del 80 el museo tuvo que abandonar su lugar en la Cámara Comercial cuando esa institución se desintegró. Entonces, el grupo de amigos que había formado el museo debió llevarse las colecciones a su casa para que no quedaran a la deriva.
En 1982 el comisionado Salvador Mastropierro cedió en comodato la casona en la que todavía funciona el museo, que había sido adquirida tiempo antes para que funcionara Casa de la Cultura.
En 2007 el gobierno de Hugo Rodríguez dio impulso a una nueva política de recuperación de los museos que permitió realizar reparaciones en el edificio.
No obstante, desde entonces, y con el impulso de la museóloga Noelia Segovia, el museo comenzó un acercamiento a la gente.
Por estos días, Segovia trabaja con Pablo Howard en la realización del documental sobre los monumentos de la localidad, que se pretende presentar a mediados de mayo, junto a todo el material fotográfico y de interés recogido durante la investigación.

Artículo publicado en la sección GPS Ciudadano de Ecos Diarios de Necochea
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4 de abril de 2016

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Víctor Fernández, entre Necochea, Quequén y La Boca

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“De niño, cuando venía periódicamente por razones de salud de Necochea a Buenos Aires, el único paseo que hacía era ir a La Boca y visitar el museo de Quinquela”, señaló el artista plástico Víctor Fernández.
Paradójicamente, hoy Víctor es el director del Museo de Bellas Artes “Quinquela Martín”, luego de haber sido curador durante nueve años de la misma institución.
Fernández nació en Necochea en 1963 y él afirma que su arte está marcado, por partes iguales, tanto por nuestra ciudad como por el barrio de La Boca.
“Cuando tuve que venir a vivir a Buenos Aires, con mi madre nos instalamos en el barrio de La Boca. Vivía a dos cuadras del museo”, explicó Víctor. “Muchos de los artistas cuyos cuadros integran hoy el patrimonio del museo fueron los que me alentaron en el inicio de mi carrera”.
Porque a los 14 años Fernández ya conocía a muchos artistas emblemáticos del barrio boquense. “El museo estuvo presente en toda mi vida. Lo que nunca imaginé es que iba a llegar a ser el director”, dijo.

El destino
Víctor Fernández vivió gran parte de su niñez y adolescencia en nuestra ciudad y en Quequén. Hizo el primer grado en la Escuela 10. Luego completó sus estudios en la escuela Nuestra Señora de la Merced de Quequén y el secundario en el Divino Maestro.
Es egresado de las Escuelas de Bellas Artes "Manuel Belgrano" y “Pridigliano Pueyrredón”. Desde 1997, hasta 2003 fue director de la Escuela Municipal de Artes Visuales de Lomas de Zamora.
“En el 2002 me tocó hacer una muestra de mis cuadros en el Museo Quinquela Martín. Para mí eso fue como tocar el cielo con las manos, exponer en el museo que me había iniciado”, dijo.
Si exponer allí fue un sueño hecho realidad, ser convocado para ser curador superó cuanto había imaginado. Ocupó ese cargo de 2005 a 2014, cuando fue designado director del museo.
“Ser curador… bueno. Ya la dirección del museo, qué se yo…”, bromea Víctor, que sigue trabajando intensamente en varios proyectos pictóricos.
“Siento que el museo me envuelve como un destino”, afirmó.

El artista más grande
Si bien hace mucho tiempo que no vuelve por nuestra ciudad, a pesar de que aquí vive gran parte de su familia materna, Víctor extraña e incluso sueña con Necochea y Quequén.
“Algo que me enseñó Necochea fue que el arte está presente en cada rincón y en cada momento de la vida. Yo provengo de una familia pobre, en la que, no obstante las carencias, siempre hubo un lugar para el arte”, dijo Víctor.
Y precisamente a orillas del Río Quequén conoció al que hoy considera a uno de los artistas más grandes.
“En Quequén, cerca del río, vivía un señor que creo que se llamaba Casimiro Gómez”, recordó. “Había construido una casa con piedras del río. Los muebles los había tallado él con madera de eucaliptos de la zona y sentía gran orgullo por lo que había llegado a construir. La casa estaba primorosamente pintada”.
“Me acuerdo de Casimiro vestido como un hombre de campo. Lejos estaba él de considerarse a sí mismo como un artista. Pero cuanto más lo recuerdo y cuando más uno va creciendo, creo que es uno de los artistas más grandes que conocí”, señaló Víctor.
El pintor recordó también que en Necochea y Quequén sentía el arte en el ambiente.
“La cultura del pescador, del hombre de campo, la música… Me acuerdo de algunos programas de radio. Venir a la Boca fue más o menos lo mismo”, precisó.
“Algo que nos enseñó Quinquela es que el arte nace y viene de la gente. El nunca dejó de sentirse el pibe estibador y todo lo que hizo fue para compartirlo con la gente. De algún modo Quinquela era una especie de Casimiro”.

Caminos de la vida
En la actualidad Víctor Fernández tiene 52 años y aún sueña con exponer algún día en nuestra ciudad. Por ahora, en su agenda se encuentra una muestra de sus cuadros de la serie sobre Roma en el Museo del Ladrillo, un nuevo museo temático.
Luego, una muestra con una serie nueva de La Boca en la Biblioteca del Congreso. Además, este año volverá a exponer en Toulouse, Francia.
Por otra parte, trabaja en la publicación de un libro que recopila otra colección de pinturas sobre el barrio de La Boca. “Las pinturas están basadas en los recuerdos de las casas que ya no están, es una especie de biografía del barrio”, explicó.
Por otra parte, Víctor desarrolló en las últimas semanas una intensa labor con el museo, ya que se realizó toda una serie de actividades por el cumpleaños de Quinquela Martín.
“La idea es posicionar la fecha de nacimiento de Quinquela dentro del calendario de festejos de la zona. Si bien nunca se supo a ciencia cierta qué día nació, porque fue abandonado en Casa Cuna, se calcula que fue el 1º de marzo. El tomó esa fecha y conmemoraba su nacimiento ese día”, indicó Víctor.
“El año pasado retomamos un sueño que Quinquela no había podido concretar que era pintar de colores las calles de la Boca. Este año lo que hicimos fue el abrazo del color”, precisó.
Y como el museo siempre ha estado vinculado a la vida de Víctor de una forma misteriosa, fue precisamente a partir que una muestra que realizó el artista local Nicasio Díaz Llanos en La Boca, que tuvo la oportunidad de exponer uno de sus cuadros en Quequén.
En la actualidad, uno de los cuadros de Víctor se expone en el Museo “Casa del Faro”, en Quequén.

Artículo publicado en el Suple Finde de Ecos Diarios
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Once años de una entidad creada por vecinos de Juan N. Fernández

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Hace once años un grupo de vecinos decidió formar una entidad vecinalista con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los fernandenses. El grupo se integró a fines de 2005 y los objetivos fueron trabajar en temas relacionados con la seguridad, la salud, la educación y otras cuestiones primordiales para la comunidad.
La Asociación Vecinal de Fomento de Juan N. Fernández es presidida en la actualidad por Gabriela Zapico y continúa trabajando en algunos temas puntuales, como la colocación de reductores de velocidad en la ruta 80, un sistema de monitoreo para el pueblo o la necesaria vereda de la Sociedad Española.
A pesar del paso de los años.

Una década
En abril de 2007, en un artículo publicado en Ecos Diarios, la entonces presidente de la asociación, Mónica Cúneo, señalaba que el año anterior se habían enviado varias notas a Obras Públicas de la Municipalidad para que se colocaran reductores de velocidad en el acceso a Juan N. Fernández.
En la actualidad, la entidad continúa trabajando en el mismo tema. Integrantes de la asociación explicaron días atrás que la institución adquirió los elementos para la construcción de los reductores. “Aprobaron la colocación, pero estamos esperando hace más de un año que venga el personal de Tránsito para que nos digan a dónde tenemos que colocarlos”, señalaron desde la Asociación.
Otro tema vinculado con la seguridad es la instalación del sistema de monitoreo en la localidad. Juan N. Fernández recibió hace unos años varias cámaras y la Asociación Vecinal recaudó fondos para adquirir computadoras y otros elementos para instalar la sala de monitoreo, pero aún no se puso en funcionamiento.
Desde su creación la entidad también ha trabajado en otros temas, como la creación de una Escuela de Formación Profesional.
En este sentido, en los últimos años la localidad logró que se dicten varios cursos de oficios en Juan N. Fernández y la asociación donó máquinas de coser para los talleres que funcionan en el Centro Cultural “José Hernández”, que se hizo cargo del proyecto de formación profesional por contar con un espacio físico para llevarlo adelante.

Cuestiones puntuales
Desde su creación, la Asociación Vecinal ha trabajado en distintos temas que preocupan a la comunidad fernandense.
A fines de 2006, la institución se impulsó la formación de un equipo interdisciplinario de salud mental y un servicio odontológico. Otras necesidades, como la ampliación de la red de gas, también fueron motivo de participación y gestión.
En la actualidad, la Asociación continúa con una campaña iniciada hace años que es la donación al hospital del pueblo de lo recaudado con la venta del libro del centenario de la localidad.
Por otra parte, también se gestionó una fotocopiadora para el hospital.
También en lo que respecta a la salud de la población, los miembros de la entidad continúan preocupados por el basurero abierto de la localidad.
Respecto a la basura, desde la institución se han desarrollado varias campañas de limpieza y se cuenta con tarros de basura que se ceden a la delegación para su colocación en la plaza cuando se realizan diversos actos públicos y fiestas.

Compromiso

La Asociación Vecinal de Juan N. Fernández se reúne mensualmente. En la actualidad la comisión presidida por Gabriela Zapico está integrada por Yanina Galli, como vicepresidente y Vilma Scaminaci, como secretaria.
Son vocales: Yamina Fuhr, Viviana Córdoba, Alejandra Waldbillig, Ana Stemphelet, Yanina Eden y Esteban Ferrari.
A pesar del esfuerzo que demanda la gestión de cada uno de los objetivos de la entidad, la Asociación sigue trabajando y comprometida con la localidad.
En los últimos años, uno de los principales compromisos ha sido colaborar con la Sociedad Española, una histórica entidad fernandense que había perdido su personería jurídica y que cuenta con el único salón de usos múltiples del pueblo.
Sin embargo, debido a la falta de dirigentes, el viejo edificio de la Sociedad, en el que funciona el Centro de Educación Física, se encontraba muy deteriorado y corría el riesgo de ser clausurado.
Desde la Asociación Vecinal se impulsó la formación de una nueva comisión directiva para la Sociedad Española y se inició una campaña para recaudar fondos.
Recientemente se culminó con la realización del contra piso de la vereda del edificio, algo imprescindible debido a la cantidad de niños y jóvenes que concurren al lugar a diario y ahora se realizan gestiones para que el municipio coloque los baldosones que fueron conseguidos por el anterior director del CEF.

Seguir adelante
Los miembros de la entidad se reúnen una vez por mes y, como ocurre en la actualidad con la mayoría de las instituciones de bien público, necesita de mayor participación de la gente.
Precisamente por ello, los actuales integrantes de la entidad no se han embarcado en nuevos proyectos, pero continúan trabajando intensamente en lograr pequeñas mejoras a la calidad de vida de los fernandenses.
En la agenda de trabajo de la entidad se encuentra insistir con temas como la elección de delegados municipales por voto popular, una propuesta que ha estado presente en las plataformas de campaña de los últimos gobiernos municipales pero que aún no se ha hecho realidad.
También objetivos más modestos pero igualmente necesarios para la comunidad, como la designación de un inspector de tránsito.

Artículo publicado en el Suple Finde de Ecos Diarios
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27 de marzo de 2016

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Marcelo Grau, un profesional de la guitarra

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Guitarrista clásico y folclórico, Marcelo Grau jamás imaginó que un día iba a tocar en un escenario ante 15.000 fans de uno de los grupos de rock más emblemáticos de nuestro país. Pero ocurrió.
Fue el año pasado, cuando el grupo Almafuerte realizó el último concierto de la gira presentación del disco “Toro y Pampa”.
“Yo no tenía muy buen concepto de esa banda, pero ahí la descubrí”, dijo Marcelo cuya presentación junto al Pampa Cruz, en el estado Malvinas Argentinas, puede verse en la actualidad en Youtube.
Iorio, líder de Almafuerte, es un reconocido fanático de la música folclórica y en especial del folclore surero. El Pampa Cruz había escrito un recitado inspirado en una anécdota que le había contado un joven montador que había conocido por casualidad a Iorio y le había dado una mano cuando el músico tuvo un desperfecto técnico con una camioneta.
De ese incidente surgió el recitado que el Pampa Cruz, acompañado por Marcelo Grau interpretó frente a una multitud de jóvenes rockeros.
“Tuve la suerte de estar ahí. No es a lo que estoy acostumbrado”, dijo Marcelo. Sin embargo, lo suyo no es fortuito.
Desde hace años ha trabajado intensamente para convertirse en un profesional de la guitarra.

Raíces de la guitarra
Marcelo Grau tuvo su primera guitarra a los ocho años. Fue un regalo de su padre. Desde entonces nunca dejó de tocar.
En la adolescencia acompañó con su guitarra a algunos músicos locales como el bandoneonista Antonio Delahora y Roberto Caballero.
A pesar de que fue su formación clásica la que sirvió de base a su carrera, Marcelo nunca se negó a tocar ningún estilo. De allí que fue integrante durante cinco años del grupo de cumbia Fantasía.
Sin embargo, las mayores influencias las recibió de Pedro Echavez, su profesor durante 10 años, y de su compositor y guitarrista más admirado: Abel Fleury.
Precisamente a Fleury el guitarrista necochense le dedicó su primer disco. Fue en la Fiesta Nacional de la Guitarra, que se realiza anualmente en Dolores, en homenaje a Fleury, donde Marcelo recibió el reconocimiento de Argentino Luna y de Zulema Fleury, hija del compositor. Eso lo impulsó a seguir adelante.

Profeta en pueblo ajeno
Paradójicamente, a medida que Marcelo Grau avanzaba en su carrera y era reconocido fuera de la ciudad, aquí seguía siendo un desconocido y debió vivir de las clases de guitarra.
Marcelo ofreció durante años clases en un espacio que le cedía su amigo el baterista Adolfo Matar en el centro de la ciudad.
También ofreció clases de guitarra en Lobería, donde en los últimos años debió dejar por cuestiones vinculadas al proyecto cultural del anterior gobierno municipal. “Espero este año poder volver a dar clases en Lobería”, señaló.
A fines de los 90 Marcelo participó en el Pre Cosquín y los vínculos surgidos de esas presentaciones permitieron comenzar a introducirse cada vez más en el mundo del folclore.
Además de integrar el grupo MIL con sus amigos Adolfo Matar, Carlos Rossi y Carlos Folgado, comenzó a tocar poco tiempo después con Belén Steingold, con quien recorrió el país.
En esas giras fue donde conoció al Pampa Cruz, quien tras cambiar un guitarrista lo invitó a acompañarlo.
Con el Pampa tuvo oportunidad no sólo de tocar en el recital de Almafuerte, también viajó a Chile y realizó conciertos en Santiago y en otras localidades.
Este fin de semana viajó a Santiago del Estero y dijo que existen proyectos para volver a Chile, esta vez a Punta Arenas.

Al viejo mundo
También está la posibilidad de realizar conciertos en Europa y Estados Unidos. “Allá hay interés en los artistas y músicos sudamericanos”, dijo Marcelo.
Para esas giras prepara repertorios de Yupanki, Falú y tango.
Recientemente, Marcelo tuvo oportunidad de tocar en la Expoagro 2016 para recibir al presidente Mauricio Macri y a la gobernadora María Eugenia Vidal.
“Es un honor como necochense. Siento que estamos jugando en primera”, afirmó.
No obstante, Marcelo no pierde de vista otros proyectos para él importantes, como volver a dar clases en Lobería y poder comenzar una escuela en Quequén.
Tampoco quiere dejar de volver a reunirse con Matar, Rossi y Folgado. “Es una banda a la que le tengo mucho cariñó”, afirmó.
También prepara para este año el lanzamiento de su nuevo disco en homenaje al tango. “Juanjo Domínguez me dijo que yo tenía que hacer tango”, señaló.
Será su tercer disco y espera el reconocimiento local. “Los músicos de Necochea, más allá de las cuestiones políticas, tienen que ser apoyados por su talento. Hay que respetar al artista”, dijo Marcelo.

Artículo publicado en el Suple Finde de Ecos Diarios
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20 de marzo de 2016

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Cuatro décadas vinculado al Tiro Federal de Necochea

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“Mi padre no nos dejaba tener ni una honda”, afirmó Rubén Fondacaro. Sin embargo, ya de chico sentía cierta fascinación por las armas de fuego. Cuando al final de la adolescencia le tocó hacer el servicio militar, la casualidad o el destino quiso que lo enviaran a limpiar fusiles en la sala de armas del cuartel.
Allí su pasión por las armas se acentuó y años más tarde, su esposa Esther lo incentivó para que fuera a practicar tiro. En la actualidad hace 43 años está vinculado al Tiro Federal de Necochea, donde llegó a ser presidente de la comisión directiva, agente de Renar, árbitro y maestro de campo de torneos de tiro práctico, además de instructor.
Fondacaro nació en nuestra ciudad el 29 de noviembre de 1950 y está a punto de jubilarse. Está casado desde hace más de 40 años con Esther y tiene una hija y tres nietos.
Su vida ha transcurrido entre su pasión por las armas y el trabajo. En los últimos años canaliza su pasión por el tiro deportivo a través de la práctica y la instrucción, donde trata de volcar todos los conocimientos obtenidos a lo largo de su vida.

El tío y la maestra
Fondacaro dice que la práctica del tiro marca el carácter de las personas. Fuera del polígono, la vida lo llevó a aprender un oficio que también lo fascinó. Recuerda que de chico iba a visitar el taller de un tío suyo que reparaba radios y que se quedaba allí como hipnotizado mirando aquellos aparatos.
A él no le gustaba estudiar y terminó la primaria de noche. Allí una maestra de apellido Angeloni, a la que Fondacaro le había explicado que no quería estudiar, lo incentivó para que probara con la electrónica.
Fue así que comenzó a realizar un curso de electrónica por correspondencia y poco después empezó a trabajar con un técnico que se dedicaba a reparar radios de autos.
Después ingresó al taller de Walter Oliver, quien se dedicaba a reparar y armar televisores.
Entre los 17 y los 28 años trabajó en el taller de electrónica de Cardoni, un autodidacta que sabía tanto que incluso era consultado por Phillips y que además de brillante técnico era un gran maestro.
En 1983 Fondacaro ingresó a la fábrica de tractores Labrar, donde se producía el tractor Pampero. Allí fue jefe de mantenimiento y electricidad hasta el año 1990.
Desde entonces hasta la actualidad Fondacaro trabaja por su cuenta, dedicándose a la reparación de transformadores, equipos de soldadora de arco, cargadores de batería, arrancadores y electrificadores rurales.

Esa fascinación
“El día que yo vaya al tiro a hacerme mala sangre, no voy más”, afirmó Fondacaro. Sin embargo ese día parece estar muy lejos, ya que para él lo principal es disfrutar de la práctica de su deporte favorito y de la camaradería.
Además, como apasionado de las armas modernas, cada día surge algún revólver o pistola nueva que alimenta su gusto por estos artilugios que siempre le atrajeron tanto.
Si bien en un principio a Rubén le gustaba disparar con armas largas y practicó con fusiles Mauser, FAL y escopetas, pronto se volcó a los revólveres y pistolas.
Recordó que tras regresar del servicio militar, en el año 1973, quiso comenzar a practicar tiro. Entonces su esposa Esther le dijo que ella tenía algunos amigos que concurrían al Tiro Federal.
Así fue como conoció a los Maríngolo y comenzó su actividad como tirador amateur. Primero en las disciplinas de carabina y fusil, luego con pistola libre, pistola estándar y revólver.
Fondacaro participó en diversos torneos regionales que se hacían en aquellos años, cuando en los certámenes participaban tiradores de polígonos ubicados en un radio de 200 kilómetros a la redonda de Tandil.
“En aquellos años la gente hacía cola para practicar tiro”, precisó. El deporte era generalizado y los adolescentes lo practicaban en las escuelas secundarias como parte de educación física.
Eran años en que los tiros federales estaban bajo la órbita del Ministerio de Defensa y el Ejército proveía de municiones gratis a todos los polígonos. Debido a ello practicar tiro era accesible para todos.
En aquella época cuatro soldados hacían el servicio militar en Tiro Federal de Necochea. Estaban a cargo de la vigilancia de las armas y además realizaban el mantenimiento.
“Con el golpe militar todo eso se terminó”, explicó Fondacaro. El Tiro Federal de Necochea no se recuperó con el regreso de la democracia. No fue hasta que se implementó como disciplina el tiro práctico que la institución comenzó a recuperarse y volvió a tener actividad.

Una larga carrera
A Fondacaro, que fue subcampeón y campeón regional en la categoría veteranos, no le interesa competir, le gusta disfrutar del tiro. Por eso dice que el día que concurrir deje de ser un placer, ya no irá.
Este deporte le ha permitido a Rubén viajar por todo el país haciendo lo que le gusta. Además de ser instructor ITB, en 2000 rindió el curso de oficial de campo INOC, lo que lo habilita para fiscalizar torneos de tiro práctico.
Esta especialidad le ha permitido intervenir en torneos regionales, provinciales y nacionales y en 2011 lo llevó a convertirse en maestro de campo. Así tuvo la oportunidad incluso de ser árbitro internacional.
En 2008 realizó el curso de nivel 2 de tiro práctico.
En la actualidad la instrucción parece haberse convertido en otra de sus pasiones. A su cargo están los cursos iniciales orientados especialmente a la introducción en la práctica del deporte.
“Me niego a dar cursos de defensa”, sostuvo Fondacaro. “Nosotros desde la institución desalentamos a la gente que quiere armarse para defenderse”.
Precisó que en los cursos se hace hincapié especialmente en la seguridad y que ni siquiera las personas que cuentan con portación pueden ingresar al club portando armas. Se intenta inculcar en los tiradores la disciplina y la seguridad.
“Nosotros nos dedicamos a agujerear cartones y platillos de metal”, dijo respecto a la práctica de este deporte, que a los 65 años, lo apasiona tanto como cuando era un jovencito recién salido del servicio militar.

Artículo publicado en el Suple Finde de Ecos Diarios
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